Con gol de Oribe, América vence y elimina a Chivas en la Liguilla

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El Clásico Nacional que definió al tercer semifinalista se vivió con mucha tensión, no hubo espacios, no hubo tregua, pelea en medio campo y cero espacios

El Clásico Nacional que definió al tercer semifinalista se vivió con mucha tensión, no hubo espacios, no hubo tregua, pelea en medio campo y cero espacios (FOTO: CUARTOSCURO)

El Clásico Nacional de Liguilla lo ganaron las Águilas a los goles (2-1 global) y sin coartadas, fueron e hicieron más que los rojiblancos que se van de vacaciones

Zapopan, Jalisco, 27 de noviembre de 2016.- Cuando América reclamó el espíritu de Oribe Peralta, el Cepillo no falló. El delantero había visto los últimos partidos desde el banco, para el juego de vuelta contra Chivas, La Volpe le dio el sitio de Sambueza, y Oribe dejó el alma en cada pelota, pero sobre todo, demostró su jerarquía al marcar el gol que hoy tiene a América como semifinalista. El Clásico Nacional de Liguilla lo ganaron las Águilas a los goles (2-1 global) y sin coartadas, fueron e hicieron más que los rojiblancos que se van de vacaciones.

El Clásico Nacional que definió al tercer semifinalista se vivió con mucha tensión, no hubo espacios, no hubo tregua, pelea en medio campo y cero espacios. A diferencia del jueves, Chivas cambió de actitud, fue un equipo más propositivo, pero poco efectivo, tuvieron algunas acciones en las que llegaron tarde al punto de remate, aunque sí fueron un equipo con intenciones definidas, sabía el Rebaño que refugiarse en el gol que marcó en el Azteca era un plan demasiado arriesgado.

América tampoco fue tan vertiginoso, La Volpe cambió los planes, dos cambios respecto al juego del jueves. Oribe fue el elegido para jugar en lugar de Sambueza, pero lejos de acercar al Cepillo al área, la hoja de ruta lo llevó a estar más cerca del medio campo, desconectado de la zona en la que más daño puede hacer.

También, jugó de arranque Ventura Alvarado, el defensa ejerció de lateral y poco a poco fue ajustando el Bigtotón, que mandó a Edson Álvarez más cerca de William para que le echara una mano al brasileño, con el objetivo de que el Rebaño no tuviera fluidez en la cintura del campo. Almeyda también tocó su once, el Gallito Vázquez en la media de contención, el jueves compensó a su escuadra y eso le valió para repetir en el partido de vuelta.

De la guerra estratégica se pasó a la práctica, en la ejecución funcionaron mejor las defensas, que imposibilitaron que ambos se arrimaran al área con peligro, en esa empresa tuvo más trabajo la zaga americanista que, incluso, llegó a tener la fortuna de que nadie de Chivas llegó a cazar algún rebote.

Lucía un poco mejor el Rebaño, lo justo para tener más tiempo la pelota, porque América no lograba engancharse en el centro del campo, Oribe estaba lejos de la zona en la que más daño causa, y cuando parecía que rondaban el área, sus decisiones y las cesiones de pelota no fueron adecuadas.

El partido se dirimía en medio campo, sin que alguien impusiera su ley, fue una lucha física en la que importaba más cortar el juego del adversario que fluir hacia delante. Las Águilas no pateaban a gol, no inquietaban a Cota, ni siquiera en la pelota parada en la que tampoco decidieron adecuadamente y dejaron escapar opciones en la que podían haber imprimido un poco más de peligro.

Demasiado atascado, el partido avanzaba sin que alguien desequilibrara, solo en algunos instantes Chivas parecía conectarse, pero carecía de precisión en el último pase. La tensión casi la rompe Cisneros en un desborde en el que sacó un centro muy cerrado que Muñoz manoteó a tiro de esquina.

Nada para nadie en el primer lapso. Y en el segundo tiempo, fue La Volpe el primero en mover las piezas, algo extraño, cuando América necesitaba goles el entrenador retiró del campo a Silvio Romero, el hombre más efectivo de las Águilas en el torneo se iba al banquillo y le dejaba la empresa de agitar al equipo a Carlos Rosel.

Almeyda mantuvo el traje de su equipo, le gustaba lo que veía. El acercamiento más peligroso de América se dio en el 54’, cuando Quintero entró por derecha y disparó, pero Cota mandó a tiro de esquina. Entonces vino la acción que elevó el estado de nerviosismo. Desde la esquina cobró Darwin, en el área se movió Oribe y conectó el balón con la cabeza, el primer centro bueno acabó en el fondo de las redes de Cota que se quedó congelado. América estaba por delante y obligaba a Chivas a ir al frente, así que Matías mandó a Javier López para revivir en la serie.

Peña tuvo la acción para empatar el juego al 61’, el Gullit remató franco en el área, pero su tiro se estrelló en un defensa. A Chivas el tiempo le empezaba a jugar en contra y el timonel del Rebaño no aguantó más, sacó a Peña por Calderón y a Orbelín por Marco Bueno. Con eso iba el cuadro tapatío por su pase. Y La Volpe tenía aún dos balas en la recámara.

Apretaba Chivas, pero lo hacía sin claridad, la defensa de América pasó a montar un ejercicio de resistencia, La Volpe mandó al Chepe Guerrero en lugar de Quintero para fortalecer el medio campo. Lucía sólido América que pudo liquidar en una llegada de Ibarra que Cota repelió para mantener con vida a su escuadra.

Los últimos minutos fueron de angustia para Almeyda que caminaba en su área buscando una solución que transmitir a sus jugadores. Ventura se fue lesionado y entró Osvaldo en su lugar para buscar templar el partido y mantener la ventaja hasta el final.

Resistió América en defensa, repelió cada balón que se paseó por su área y acabó levantando el puño, se cobró las deudas pendientes en el partido más importante, ese que lo deja con vida en el torneo y con el sueño de alcanzar el título de Liga.