Bifurcación de la izquierda / Hugo Gama

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Hugo Gama es Maestro en Derecho por la Universidad La Salle México, así como abogado especialista en propiedad industrial

Hugo Gama es Maestro en Derecho por la Universidad La Salle México, así como abogado especialista en Propiedad Industrial; actualmente se desempeña como director del Registro Civil de Michoacán

Se acerca la elección presidencial del 2018 y aún no hay claridad de unidad de las izquierdas, no obstante han habido mensajes aislados de competir juntos, pero ello en este momento se antoja merecedor de mucho trabajo político, por ende, en el escenario de las izquierdas debe encontrarse el competir por separado

Morelia, Michoacán, 01 de agosto de 2016.- Las fuerzas progresistas en el mundo tiene una característica, suelen dividirse con gran facilidad,  México no es la excepción, la existencia de sendos partidos políticos de izquierda da cuenta de ello.

A principio de los años ochentas, el partido hegemónico dejaba de ser programáticamente de centro para correrse a la derecha, lo que ocasionó una escisión de sus filas, pues los hombres y mujeres progresistas abandonan el modelo político preponderante, dando paso a un competidor de izquierda en la elección presidencial del 1988, que a posteriori da origen al Partido de la Revolución Democrática.

El instituto fundado por Cuauhtémoc Cárdenas se compone no sólo de ex priistas progresistas, sino su base y fortaleza la encuentra en añejos partidos de izquierda y movimientos sociales que durante varios lustros fueron oposición al régimen, es decir, el fraude de 1988 tuvo como consecuencia la unidad de las izquierdas.

Cierto es que el nuevo movimiento progresista en México provoca el inicio de la incipiente democracia, pues resulta su lucha en la apertura al acceso a cargos de elección popular tanto para la derecha de Gómez Morin, como para la izquierda cardenista.

Ahora bien, la moda política internacional, suele ser adoptada por los ideólogos de los partidos. En la derecha la influencia de Harvard se refleja en  las “reformas estructurales” impulsadas desde los años ochentas hasta la fecha; mientras que la Social Democracia es adoptada por la izquierda burocrática, lo que ha llevado a las alianzas con la derecha derivado del pragmatismo que representa la corriente europea.

Es el pragmatismo lo que ha provocado una bifurcación en la izquierda en el país, por un lado continúa el PRD sin sus hombres insignias, dirigidos los últimos 15 años por los social demócratas y alejados del programa que dio origen a ese instituto; por el otro lado nace Morena con un programa como el que dio origen al PRD, pero con una postura y conducta puritana que en ocasiones actúa como secta religiosa, y quienes en su corta memoria se olvidan que muchos de ellos fueron priistas y/o perredistas.

Se acerca la elección presidencial del 2018 y aún no hay claridad de unidad de las izquierdas, no obstante han habido mensajes aislados de competir juntos, pero ello en este momento se antoja merecedor de mucho trabajo político, por ende, en el escenario de las izquierdas debe encontrarse el competir por separado, por lo que para ser verdaderamente competitivos el PRD debe considerar alejarse de la Social Democracia, regresar a sus orígenes y salir con un candidato perredista; mientras que los de Obrador ya están definidos, pero tendrán muchas dificultades por la ausencia de estructura y por su cerrazón.

Ambos deben entender que no hay partidos ni candidatos absolutos, pues en la necedad los únicos que ganan son la derecha, y quien pierde es la población, por ello cabe la pregunta ¿Qué debe suceder para lograr la unidad?