Contrasentidos / Teodoro Barajas Rodríguez

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El autor es Maestro en Gobierno y Asuntos Públicos, así como candidato a Doctor en Ciencias Políticas

El autor es Maestro en Gobierno y Asuntos Públicos, así como candidato a Doctor en Ciencias Políticas

A veces parece que el país se cae a pedazos, la magnitud de problemas y los estropicios que provoca la violencia desmedida así ilustran la vida cotidiana, actos plenos de impunidad lo constatan. No obstante, todo ello como la muerte de tres comunicadores en marzo, un juez que afirma, con un criterio indescriptible, que uno de los porkis no quiso violar a su víctima

Morelia, Michoacán, 02 abril de 2017.- A veces parece que el país se cae a pedazos, la magnitud de problemas y los estropicios que provoca la violencia desmedida así ilustran la vida cotidiana, actos plenos de impunidad lo constatan. No obstante, todo ello como la muerte de tres comunicadores en marzo, un juez que afirma, con un criterio indescriptible, que uno de los porkis no quiso violar a su víctima, las ejecuciones de cada día, todo ello no parece decir nada a una clase política que tiene la obsesión manifiesta en las próximas elecciones.

Los partidos recibirán cuatro mil millones de pesos en este año aunque sólo en tres entidades federativas habrá comicios, mientras eso sucede la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo naufraga casi en la bancarrota. Los contrasentidos que indican que hace mucho tiempo algo se descompuso.

Las elites políticas de México, todos los partidos y sus representantes, no renuncian a sus canonjías, lujos y excesos que evidencian una democracia enferma.

El “mal humor social” se ha dispersado, seguramente las elecciones del próximo año estarán marcadas por el signo de la crispación, así lo anticipan muchas señales que presagian la cancelación de los debates serios y razonados para llenar dichos espacios por la calumnia, el linchamiento y una cantidad industrial de mentiras.

Seguramente muchos recordarán los comicios del 2006, sucios, manipulados en el que abundaron los cretinos para salpicar de estiércol el escenario, el resultado todos lo conocemos porque careció de claridad, vendría después una guerra contra el narco que reportó malas cuentas, aún se padecen las secuelas.

Hace un buen rato la alternancia llegó aparentemente para quedarse aunque tampoco ha sido la panacea, como tampoco lo han sido los candidatos independientes, la mayoría ex militantes de partidos tradicionales. Dicha fórmula parece evaporarse temprano. Layín aspira a ser gobernador de Nayarit y Cuauhtémoc Blanco de Morelos, el primero fue panista y el segundo al perecer fue fichado por un partido local para romperla en los comicios y ganó. De ese calibre son las figuras emergentes en la vida pública de nuestro país atestado por un caudal de vicios.

Son muchos los problemas que se han incubado, las necesidades se pueden contar por decenas, ex gobernadores prófugos y otros en prisión. La impunidad galopa porque no se anula, el estado de derecho es una simulación, una escenografía para el discurso fácil pero la realidad muestra los renglones torcidos.

Entre tantos males no se puede anticipar una solución porque si de algo se carece es de voluntad política, ahora el escenario lo ocupa la próxima elección en el Estado de México porque se afirma que será el termómetro ideal para pulsar lo que puede ser el 2018, mientras tanto los males endémicos hacen de las suyas.