De Primera Mano / Aquila y la información manipulada

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Nuestro director, Nicolás Casimiro; periodista con 16 años de trayectoria y con experiencia en radio y diversos medios impresos, electrónicos y agencias informativas

Nuestro director, Nicolás Casimiro; periodista con 16 años de trayectoria y con experiencia en radio y diversos medios impresos, electrónicos y agencias informativas

Los videos echan por tierra la versión de una manifestación pacífica y de que no hubo civiles armados; las primeras versiones omiten en todo momento hablar de las agresiones a militares y de las barricadas que les pusieron a su paso, entre otras cosas; ¿cuál es el interés por informarnos sólo parcialmente?

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Morelia, Michoacán, 21 de julio de 2015.- Pues lo siento mucho, pero en el caso de Aquila no opino como la mayoría.

Ni adelanto juicios contra el Ejército ni los exculpo, pero los videos echan por tierra la versión de una manifestación pacífica y de que no hubo civiles armados. Además, las primeras versiones omiten en todo momento hablar de las agresiones a militares y de las barricadas que les pusieron a su paso, entre otras cosas. Yo pregunto: ¿Cuál es el interés por informarnos sólo parcialmente?

Yo dudé desde que llegaron las primeras informaciones de manera anónima a través de las redes sociales, y mucho más ahora que he visto los más recientes videos sobre los hechos.

Suponiendo, que los militares hayan sido quienes abrieron fuego, como afirman muchos que no vieron –pero están más que seguros de lo que dicen-, la primera pregunta lógica que me hago, y que creo que todos objetivamente debimos habernos hecho es: “¿Cuál habría sido el motivo?”.

Conociendo los antecedentes sobre el comportamiento de la sociedad civil y los grupos de autodefensa en esa zona de Michoacán, lo que primero supuse fue que seguramente a la llegada del Ejército Mexicano al puente de Ixtapilla los manifestantes no se encontraban plácidamente cortando margaritas.

Conociendo la forma de proceder a través de las cuentas anónimas en redes sociales, que suelen difundir mucha “información” parcial o que después resulta no tener sustento alguno, supuse que los primeros datos que fluyeron estaban llegando de manera sesgada.

Ahora bien, los primeros reportes de esas redes sociales hablaban de un niño muerto y otras seis personas heridas, entre ellas una niña. Esas mismas cuentas difundieron, ayer por la mañana, que otras dos personas habían fallecido, la niña y un adulto mayor.

Ayer por la noche, después de pasada la polvareda y ya con datos concretos, el Grupo de Coordinación Michoacán reveló que, efectivamente, hubo un menor que murió, pero sólo había cuatro personas heridas, mismas que ayer mismo fueron dadas de alta. ¿Y la niña y el adulto mayor que decían las redes sociales?

Según las primeras versiones, los manifestantes estaban desarmados; el Ejército los desmintió, al informar que los civiles cerraron el puente de Ixtapilla y enviaron por delante a niños y mujeres (una práctica cada vez más común), mientras que atrás se quedaron otros civiles armados que después se escondieron entre la maleza.

Uno de los cinco videos que he visto sobre los hechos muestra como el mismo sujeto que está grabando como insulta y reta a los soldados a dispararle, además de que los amenaza con denunciarlos ante  “Derechos Humanos”, en un parpadeo graba por accidente (aparentemente con su celular) el arma larga que él mismo porta en la otra mano.

Las primeras versiones nunca mencionan que los civiles intentaron detener de muchas formas a los militares, que incluso colocaron barricadas en la carretera con vehículos incendiados, un tráiler y una camioneta de la Comisión Federal de Electricidad (CFE); tampoco hablan de que arrojaron piedras y palos a las fuerzas del orden, lesionando a un soldado y a un elemento del Grupo de Operaciones Especiales (GOES), o de que intentaron hacer estallar un cilindro de gas junto a ellos.

De todo esto último, hay por lo menos cinco videos circulando en las redes sociales. En uno se escuchan detonaciones a lo lejos y se observa cómo los civiles corren a resguardarse y en otro se escuchan disparos y se ve a un grupo militares que bajan de su vehículo a protegerse también.

En ningún video se ve quién dispara. El mando especial del gobierno federal para la seguridad en Michoacán, General Felipe Gurrola Ramírez, asegura que desde la maleza civiles armados dispararon contra la población y las fuerzas del orden, y reconoció que algunos soldados dispararon, pero al aire, como medida disuasiva.

Los manifestantes aseguran que fueron los militares los que dispararon, pero habiendo hasta ahora cinco distintos videos de los hechos, no hay uno sólo en el cual eso se aprecie.

Los elementos del Ejército Mexicano están entrenados para enfrentar situaciones de riesgo y para usar sus armas, no son como la Fuerza Rural, que recibió tres semanas de entrenamiento y salió a las calles. Si de verdad los soldados hubieran disparado contra los civiles, y más estando en masa, dudo que el resultado hubiera sido de sólo cinco personas alcanzadas por las balas.

De las opiniones de políticos y de líderes sociales que no estuvieron en los hechos, la verdad ni vale la pena hablar. Es obvio que sólo buscan llevar agua para sus molinos, pero aprecio que la opinión pública está siendo manipulada.

Para mí es evidente que quienes estuvieron en el lugar difundieron sólo la información que consideraron que les convenía y que hay comunicadores, medios de comunicación, líderes sociales, políticos, sindicatos y otros entes que dan todo el peso a esas versiones y omiten ver el panorama completo.

¡Ojo!, no estoy exculpando a los militares de responsabilidad alguna. Me pronuncio porque se haga una investigación clara de los hechos y que se dé con los responsables, sean uniformados o civiles.

A final de cuentas, ya basta de esa mala costumbre de algunos grupos de retar a las fuerzas armadas sabiendo que le protegen las comisiones de derechos humanos y organizaciones sociales; de gente que primero pide la presencia del Ejército, pero cuando llega no lo quiere dejar hacer su trabajo; y, de personas que condenan prejuiciosamente y se cierran a analizar el panorama completo.

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