De Primera Mano / Caso Ayotzinapa… Ni a cuál irle

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¿Hasta dónde realmente el crimen organizado estaba –o está infiltrado- en las instituciones de los tres órdenes de gobierno en el estado de Guerrero y sus alrededores?

¿Hasta dónde realmente el crimen organizado estaba –o está infiltrado- en las instituciones de los tres órdenes de gobierno en el estado de Guerrero y sus alrededores?

En esta maraña de dichos y contradichos de una y otra parte, se hace cada vez más difícil dar con la verdad y ver los hechos con objetividad, pues unos y otros se han encargado de causar un caos informativo y una confusión que distraen de preguntas y hechos que deberían ser de la mayor relevancia para los mexicanos

Morelia, Michoacán, 26 de abril de 2016.- Si de lo que se trata es de intentar conocer la verdad, lo que realmente ocurrió los días 26 y 27 de septiembre de 2014 en el municipio de Iguala, Guerrero, con los normalistas de Ayotzinapa  desaparecidos, en este momento un lector común, que busque una versión objetiva, no tiene ni a cuál irle.

El último desencuentro del pasado fin de semana entre el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) y la Procuraduría General de la República (PGR) confirman que ni a los opositores al gobierno de Enrique Peña Nieto, ni al propio gobierno federal les interesa conocer la verdad histórica de los hechos.

Las autoridades federales fueron ampliamente rebasadas por un tema en el cual no reaccionaron con oportunidad ni de la manera más apropiada; su credibilidad se consumió en el afán de aplacar las crecientes críticas dando un carpetazo rápido al asunto; y, actuaron con una insuperable torpeza de manera reiterada.

Para cuando quisieron recomponer su actuación y encontrar resultados sólidos, sus mismos errores anteriores y el intento por taparlos, omitirlos o ignorarlos, los pusieron cada vez más en evidencia.

El primer impulso del PRI, como partido político y como gobierno, fue endilgar la responsabilidad de todo cuánto ocurría en el municipio de Iguala y en el estado de Guerrero, al PRD, como instituto político gobernante en ambas demarcaciones, como si no hubiera responsabilidad ni obligación del gobierno federal en todo cuánto ocurra a lo largo y ancho del territorio nacional.

Fue entonces que al sol azteca respondió, pasando su parte de responsabilidad a las autoridades federales. Y muy rápido encontró eco en un sinfín de políticos, partidos, organizaciones y grupos de chantaje opositores al régimen, mismos que con afanes más políticos e ideológicos han echado más leña al fuego, pues su intención no es dar con la verdad histórica o reparar el daño a las familias afectadas, sino desgastar aún más al desprestigiado régimen.

Por supuesto, que todos ellos, junto con organismos no gubernamentales e intervencionistas provenientes de otras latitudes, no aceptarán como real cualquier versión que se oponga o que no encaje perfectamente en el marco de sus intereses.

Lo mismo ocurre con un vapuleado gobierno federal, que tampoco aceptará insinuaciones que desnuden su mala actuación, su incapacidad, su ineficacia, mucho menos que los hagan responsables por los delitos cometidos en las fechas antes mencionadas.

En esta maraña de dichos y contradichos de una y otra parte, se hace cada vez más difícil dar con la verdad y ver los hechos con objetividad, pues unos y otros se han encargado de causar un caos informativo y una confusión que distraen de preguntas y hechos que deberían ser de la mayor relevancia para los mexicanos.

¿Dónde queda la responsabilidad de aquél que haya enviado a los estudiantes normalistas a secuestrar autobuses? ¿Quién se ha preocupado por las víctimas de esos hechos que no eran normalistas, como por ejemplo, los jugadores y equipo técnico del equipo de fútbol de la tercera división, Los Avispones, y una mujer inocente que pasaba por el lugar de los hechos en un taxi?

¿Hasta dónde realmente el crimen organizado estaba –o está infiltrado- en las instituciones de los tres órdenes de gobierno en el estado de Guerrero y sus alrededores?

¿Quién financió el viaje de una comitiva de los padres de familia de Ayotzinapa a Europa y no pudo -o no quiso- pagar un viaje a Ciudad Juárez para que fueran a reunirse con el Papa Francisco?

Son preguntas, entre muchas otras, que hoy siguen en el aire…

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