El Evangelio Hoy: La sabiduría en un mundo loco

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El autor es el Presbítero Mateo Calvillo Paz, vocero episcopal y colaborador de diversos medios de comunicación locales, regionales e internacionales

El autor es el Presbítero Mateo Calvillo Paz, vocero episcopal y colaborador de diversos medios de comunicación locales, regionales e internacionales

El mundo ha avanzado en tecnología pero se atrasa en sabiduría, ha perdido el sentido de Dios y de su destino final

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Morelia, Michoacán, 10 de noviembre de 2017.- En tu vida. Juan tiene un ritmo de vida alocado, corre todo el tiempo, tiene mil ocupaciones. Anda nervioso, no tiene tiempo de pensar ni de hablar con Dios.

Corre y no sabe a dónde. Ha olvidado que, al final de su vida, Dios lo espera para hacerlo entrar en la fiesta del cielo o en el suplicio eterno.

Dios habla. Según la Biblia, Dios nos creó, nos puso las normas para vivir y nos dio un fin definitivo.

A lo largo de la historia está con nosotros, nos acompaña, nos guía a nuestro destino definitivo.

Nos enseña la sabiduría. Debemos apreciarla: “radiante e incorruptible es la sabiduría, con facilidad la contemplan quienes la buscan sus… Se deja encontrar”.

Debemos tenerla en nuestra agenda de cada día y trabajar por ella. “El que madruga por ella no se fatigará… Darle la primacía en los pensamientos es prudencia consumada… A los que son dignos de ella misma sale a buscarlos por las calles”.

En el Evangelio, Cristo nos enseña la sabiduría. Consiste en aceptar en nosotros el plan de Dios y buscar nuestro destino definitivo. Esperamos el encuentro del señor de la vida y de la herencia.

La sabiduría es vigilancia. Debemos ser como las muchachas prudentes, ordenar nuestras cosas, prever lo que vamos a necesitar para el momento definitivo del encuentro con Cristo.

Esto significa estar atentos a Cristo, seguirlo, hacer lo que él nos dice, evitar el crimen, el pecado, estudiar su Palabra profundamente, conversar con él en la oración, encontrarlos sirviendo a los hermanos.

Seremos como las muchachas sensatas que tienen sus lámparas y prevén el aceite que no falte para el momento decisivo del encuentro con el Esposo que es Cristo.

Concretamente, debemos ser sabios en nuestros negocios del mundo, conocer su valor verdadero, jerarquizarlos. No podemos dejarnos absorber, esclavizar, enajenar de manera que perdamos de vista el cielo.

Prácticamente, necesitas hacer un alto en el huracán de tus actividades. Debes valorar lo que tiene precio definitivo, eterno.

Necesitas tener tiempo para ti mismo, tus bienes verdaderos, para Dios. Existe un tiempo y un espacio donde puedes encontrar a Dios y alcanzar la sabiduría.

Date un tiempo para retirarte al desierto, habló simbólicamente, a un centro o un monasterio de gran recogimiento lejos del mundanal ruido. Ahí Cristo te sale al encuentro te toca, maravilla y transforma, te pone en el camino de la sabiduría hacia tu bien verdadero.

Hay lugares sagrados, apropiados para ese encuentro, son fascinantes, como el Monasterio de la Madre de Dios cerca de Ciudad Hidalgo. Hay otros lugares de naturaleza de extrema belleza. Hay muchos en Michoacán y cerca de nosotros.

En tu trajín de cada día hazte un espacio pequeño, como una capsulita, para Dios, al levantarte y al acostarte. Dios llegará a tu vida y la llenará todo el día.

El domingo es para Dios, vale la pena renunciar a todo para darle más tiempo al encuentro con Cristo en la misa en la reflexión, la oración, la convivencia familiar.

En la misa del domingo, dale todo el espacio a Cristo, en el silencio, la alabanza para entrar en el misterio Dios que llene tu vida toda la semana.

La misa es el banquete del Esposo y es un anticipo, una garantía, una probadita del banquete del cielo cuando llegue el esposo y entres con él.

Vive intensamente. No te pierdas en el ajetreo loco del mundo. Conserva el control de ti mismo, tu capacidad de pensar, de orientar tu vida al fin definitivo.

Cristo con nosotros. Cristo está aquí, él es sabio y fiel. te invita al banquete de la misa que es una probadita y garantía del banquete del cielo.

Para platicar en familia. Dios quiere que toda tu familia entre a la fiesta del Esposo. Estén preparados cerca de Dios.