El Evangelio Hoy: México es la viña, ¿qué frutos produce?

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El autor es el Presbítero Mateo Calvillo Paz, vocero episcopal y colaborador de diversos medios de comunicación locales, regionales e internacionales

El autor es el Presbítero Mateo Calvillo Paz, vocero episcopal y colaborador de diversos medios de comunicación locales, regionales e internacionales

Dios ha llenado de riquezas a México para que produzca frutos, ¿Qué frutos estamos produciendo los mexicanos?

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Morelia, Michoacán, 07 de octubre de 2017.- En tu vida. Hay partidos políticos que han trabajado en México y en vez de dar buenos frutos han dado gobernadores criminales que se han llevado incontables riquezas.

Acaban de arrestar a un gobernador por sus injusticias en agravio de los pobres. Está en la cárcel. Otros, criminales, andan libres.

Dios habla. Esta parábola la entenderán los mexicanos que creen en Cristo y tienen un fondo cultural de fe, es la inmensa mayoría del pueblo.

El Creador no se midió con México cuando hizo el cielo, la tierra, el mar y todas las cosas.

En lo material volcó todas sus riquezas: mares, montañas, plantas y árboles frutales, fauna abundante y variada, maravillosa, un clima ideal, paisajes esplendorosos.

Puso la raza de bronce, nacida de un mestizaje, gente maravillosa por su carácter amable, inteligencia ágil, creatividad, habilidad en las manos, con una religiosidad natural rica.

Les hizo el regalo de la fe en el Padre Dios que da certeza, seguridad, plataforma para marchar, le puso la meta maravillosa, el destino definitivo de gloria.

Se cumple la palabra de Isaías: “Mi amado tenía una viña en tierra fértil. Removió la tierra, quitó las piedra y plantó en ella viñas selectas”.

Son las palabras que inspiran el evangelio de Mateo, es la parábola en labios de Jesús: “Había una vez un propietario que plantó un viñedo”. Lo cercó con un muro, le puso una torre, lo dotó de todo.

El Señor confió el país a los mexicanos la viña, para que hicieran producir los recursos naturales, dieran frutos ricos y nutritivos y crearan un país feliz, de progreso y armonía, de valores espirituales, religiosos y morales, de justicia y amor para tener un país de desarrollo. Y se ocultó tras lo azul del cielo.

A su tiempo le manda a los pobres y a sus ministros sagrados para que recojan los frutos y hagan auditoría  a la administración y a los servicios públicos.

Estos no entregan frutos, hay corrupción, sueldos escandalosos e injustos, hay desvíos de dinero en cantidades increíbles. Una injusta y escandalosa desigualdad social margina a los pobres del bienestar y del progreso. Asesinan a los pobres sin voz ni defensa.

Entonces Dios les manda a su Hijo, Palabra hecha carne, representada por los ministros de Dios y los creyentes comprometidos en la construcción de la paz, pero los mexicanos marginan a Dios, lo sacan de la vida pública, la producción y los inventos del mundo de la tecnología.

¿Qué hará Dios con los malos administradores, corruptos, asesinos, llenos de iniquidad y de mentira?

El evangelio cuenta que a los judíos les quitarán el país con todas sus riquezas, les arrebatarán la viña, la bendición del Dios Creador.

Las cosas suceden, al pueblo de Israel a quien primeramente se le confió la viña, le fue arrebatada la bendición. “Dará muerte a esos desalmados y arrendará el viñedo a otros viñadores que le entreguen los frutos a su tiempo”.

El año setenta, los ejércitos del emperador Romano Tito arrasaron Jerusalén y borraron al pueblo judío.

La viña también es nuestra persona, El Señor te ha colmado de riquezas en el orden material y en el orden espiritual. El Señor espera que des muchos frutos para hacer un mundo de paz y trabajar por la salvación de los pecadores.

Date tiempo para escuchar al Mesías, tomar en tus manos las riquezas espirituales y materiales recibidas y analizar los frutos que produces.

Vive intensamente. Con una mirada de fe, reconoce las riquezas que Dios te ha dado. Es tiempo para ponerte a trabajar y producir frutos.

Cristo con nosotros. Cristo está aquí, nos guía para dar buenos frutos, nos alimenta con su cuerpo y con su sangre.

Para platicar en familia. Tu familia también es la viña que ha recibido tantos regalos de Dios para dar buenos frutos de fe y honestidad.