¡El NSJP un fracaso! / Alejandra Ortega

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La autora, Alejandra Ortega, es subdirectora de ATIEMPO.MX, con una amplia trayectoria de más de 15 años en los medios de comunicación

La autora, Alejandra Ortega, es subdirectora de ATIEMPO.MX, quien cuenta con amplia trayectoria en los medios de comunicación

El NSJP tiene muchas lagunas, muchas deficiencias, y esto sumado a los malos jueces, corruptos, a quienes no se les puede ni tocar, y a gobiernos que no hacen su tarea de garantizar la seguridad a los ciudadanos, que no depuran a las policías y cuerpos de seguridad, pero también a los congresos que aprueban en bloque lo que se les diga

Morelia, Michoacán, 17 de julio de 2107.- A 9 años de que se iniciaran las modificaciones constitucionales para abrir paso a un Nuevo Sistema de Justicia Penal, los resultados no son nada alentadores, es más, son muy preocupantes.

En México operaba un sistema que tenía más de 100 años y este cambio se hizo 30 años después que otros muchos países, pero algo falló, algo salió mal, o quizás si nos pusiéramos a elucubrar, podríamos pensar que tal vez no fue casual y que esto se implementó para tenernos inmersos en un tremendo problema de inseguridad e incertidumbre.

No lo sabemos, pero lo que sí sabemos es que a pesar de que la implementación de este nuevo sistema costó más 20 mil millones de pesos, sin contar lo que se sigue gastando en cada entidad, pues nos da idea del tremendo fracaso en la práctica, aunque ha dejado enormes ganancias en los bolsillos de unos cuantos que defienden a capa y espada las bondades que sólo ellos ven y creen.

Esto, además de los excesivos gastos hechos por algunos gobiernos como el de Jalisco, que pagó casi 11 millones de pesos a una empresa para capacitar operadores de este nuevo sistema.

De esta forma, desde su implementación, el NSJP ha contribuido a que los delincuentes salgan de prisión o que simplemente no haya sanciones.

Nunca en la historia hubo tasas tan altas de impunidad, y tan bajas de castigo, lo que ha provocado mayores índices de violencia, de homicidios y robos, porque hay pocas posibilidades de que a estos sujetos se les detenga y se les condene.

Entonces, a pesar de que las fiscalías tiene hoy más recursos que nunca, éstas son más ineficientes que antes. El nuevo sistema falla en la práctica, pues no se capacitó adecuadamente a los policías, peritos, ministerios públicos y jueces.

Así que, aunque las reglas son diferentes y los protocolos son diferentes, se sigue operando con las misma policías y procuradurías, éstas no se reformaron.

Y ahora nos enteramos de que miles de presos podrían salir libres y andar en las calles, pues la Suprema Corte determinó que los detenidos bajo el anterior sistema de justicia penal ahora pueden solicitar se revise su caso bajo este nuevo sistema de justicia, que vela por la presunción de inocencia, es decir, que nadie debe ser considerado culpable, sino hasta después de un juicio justo.

El panorama no es nada alentador, pues estos presos pueden solicitar su libertad condicional y continuar su proceso fuera de prisión si el juez así lo determina, aún tratándose de delitos graves.

Según las estadísticas, el pasado mes de mayo fue el más violento en lo que va del siglo.

¿Y cuáles son los delitos por los que el acusado puede solicitar libertad condicional?

Todos los considerados no graves para el nuevo sistema, que entre otros están robo calificado, tráfico de indocumentados, lavado de dinero, robo de hidrocarburos, tráfico de armas, extorsión, asalto en carreteras, abuso sexual, homicidio culposo, allanamiento de morada, daño en la propiedad.

Es así como llegamos a cifras alarmantes como que el 80% de los detenidos salen libres, que sólo el 15% son detenidos mediante una investigación, o que en promedio se roban 19 vehículos diarios en Morelia.

Lo que hace falta, además de una profunda revisión a esta reforma y de mejorar la capacitación, es pensar qué se hará con los delincuentes peligrosos para la sociedad, aunque no para el NSJP, y que están y estarán en las calles muy pronto.

Los gobiernos deberían estar pensando qué hacer y cómo resolver este problema de los excarcelados que no podrán encontrar un empleo y que les será muy difícil reintegrarse de forma más o menos sana a la sociedad sin una ayuda.

Por ello sería urgente que se pensara en algún programa ocupacional o laboral para ellos, que pudieran ganar un salario y tener una actividad que les permita ser útiles y obtener un ingreso seguro para evitar, en lo posible, que vuelvan a delinquir.

El NSJP tiene muchas lagunas, muchas deficiencias, y esto sumado a los malos jueces, corruptos, a quienes no se les puede ni tocar, y a gobiernos que no hacen su tarea de garantizar la seguridad a los ciudadanos, que no depuran a las policías y cuerpos de seguridad, pero también a los congresos que aprueban en bloque lo que se les diga, todos estos dejan a la población en total indefensión, con leyes obsoletas que parecen estar más del lado de los criminales y delincuentes, que de los buenos.