El respeto a las mayorías / Diego Leal

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Diego Leal es politólogo por el Tec de Monterrey; Maestro en Gobierno y Asuntos Públicos; y continúa su formación en Madrid España, en el Máster en Comunicación Política e Institucional

Diego Leal es politólogo por el Tec de Monterrey; Maestro en Gobierno y Asuntos Públicos; y continúa su formación en Madrid España, en el Máster en Comunicación Política e Institucional

Una cosa es segura, a los profesores del CNTE se les escucha, pero no por ello se les debe dar la razón, más aun cuando sus razones son proteger sus fueros y sus acciones ilegales ya que ellos no son la mayoría y sus demandas tampoco son apoyadas por el común de los mexicanos

Madrid, España, 28 de agosto de 2013.- Desde la semana pasada hemos observado por televisión, diarios e internet el sitio que viven algunas calles de la ciudad de México por parte de pseudoprofesores agremiados a la CNTE. Como ya toqué este tema desde el punto de vista educativo, ahora lo tomaré desde el punto de vista social, y es que no hay otra forma de llamar a este movimiento que un sitio, en el término militar del mismo.

La CNTE no es solo es una escisión del mayor sindicato de América Latina, también es un movimiento radical de izquierda que pretende imponer su criterio educacional y administrativo aún sobre las leyes que democráticamente nos hemos dado los mexicanos.

Para nadie es una sorpresa que varios profesores de esta corriente son diputados e incluso senadores, por lo que no pueden decir que no son representados en las cámaras y que su voz no es escuchada. Pero una cosa es segura, a los profesores del CNTE se les escucha, pero no por ello se les debe de dar la razón, más aun cuando sus razones son proteger sus fueros y sus acciones ilegales ya que ellos no son la mayoría y sus demandas tampoco son apoyadas por el común de los mexicanos.

Así que como de democráticos sólo tienen el nombre, salen a las calles a intentar desestabilizar la economía de las ciudades y la paciencia de los ciudadanos, porque no aceptan la voluntad de las mayorías, y es que lo que las mayorías en México quieren, es tener una instrucción de calidad para sus hijos y para observar los avances o prender los focos rojos, es necesaria la evaluación, lo cual ellos detestan, ya que eso implicaría que una gran parte de estos “profesores”, que no fueron formados como tales, sino que compraron o “heredaron” una plaza, sean apartados de las aulas, mas no de su sueldo.

El ir a la Ciudad de México y tomar calles, avenidas e incluso el aeropuerto, demuestra que sus manifestaciones las realizan con un afán de desestabilizar la economía y la paciencia de la población, es una afrenta para los ciudadanos comunes que no tienen nada que ver con sus demandas y que solo consiguen el repudio de los mexicanos ante estas acciones que ya se pueden catalogar de subversivas.

Lo que no han entendido es que en democracia a veces se gana y a veces no, y que las manifestaciones son un derecho de las minorías a demostrar su descontento y a ser escuchados sus argumentos, pero el sitio que viven algunas partes de la Ciudad de México y más constantemente el centro histórico de Morelia, no es ya una manifestación, es privatizar y acaparar las calles que son públicas y que por lo mismo afectan a los ciudadanos y no al gobierno con dichas acciones.

Hoy el debate no es si la CNTE tiene o no razón en sus planteamientos, el debate es cuánto tiempo tardará el estado en imponerse y reprimirlos con la fuerza pública. Y esto es muy peligroso, porque una vez que este criterio se imponga, la autoridad puede creerse con la legitimidad de reprimir cualquier movimiento social que se manifieste sin transgredir los derechos de la mayoría de los ciudadanos, lo cual traería una regresión a años que ya dejamos muy atrás.