El terrorismo, la comunicación y los cristianos / Jorge E. Traslosheros

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El autor, Jorge E. Traslosheros, es investigador titular del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM, Doctor en Estudios Latinoamericanos por la Universidad de Tulane y Maestro en Historia por el Colegio de Michoacán; además, articulista del diario La Razón

El autor, Jorge E. Traslosheros, es investigador titular del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM, Doctor en Estudios Latinoamericanos por la Universidad de Tulane y Maestro en Historia por el Colegio de Michoacán; además, artículista del diario La Razón

La campaña terrorista tiene tres elementos comunes, con independencia de quién reivindique los atentados: se realiza bajo el pretexto del fundamentalismo islámico; se dirige contra cualquier oposición y contra los cristianos se articula un genocidio. Sin embargo, los medios políticos, intelectuales y de comunicación occidentales han negado el tercer elemento.

México, D. F., 05 de abril de 2016.- Extrañas coincidencias nos brinda la vida en estos tiempos marcados por el terrorismo. Durante Semana Santa presenciamos atentados en Bélgica, Irak y Pakistán; nos sorprendió la declaración del secretario de Estado norteamericano, John Kerry, aceptando el genocidio en curso contra los cristianos en Medio Oriente; lamentamos la muerte de la Madre Angélica y nos alegramos con la sociedad entre John Allen y los Caballeros de Colón. ¿Qué tienen en común estos diversos acontecimientos?

  1. La campaña terrorista tiene tres elementos comunes, con independencia de quién reivindique los atentados: se realiza bajo el pretexto del fundamentalismo islámico; se dirige contra cualquier oposición y contra los cristianos se articula un genocidio. Sin embargo, los medios políticos, intelectuales y de comunicación occidentales han negado el tercer elemento.
  2. No obstante, con grandes dificultades, la negación empieza a ceder. El Parlamento Europeo, no hace mucho, reconoció el genocidio y Estados Unidos lo acaba de hacer; pero la reticencia no cede en Gran Bretaña, mientras Francia y España voltean para otro lado. En general, la palabra “genocidio” produce roña y, cuando por casualidad mencionan a los cristianos como víctimas directas de los crímenes, lo hacen a regañadientes y con gala de malabarismos verbales.
  3. El cambio observado se debe, en parte, a la sistemática labor diplomática y pastoral de la Santa Sede, como al trabajo de base de instituciones como Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN). Sin embargo, por sí mismos no hubieran avanzado tanto. Mucho se debe, también, a la paciente y profesional labor de apoyo de medios de comunicación manejados por católicos de a pie, con libre iniciativa, en comunión con la Iglesia. Es aquí donde la importancia de la Madre Angélica, John Allen y los Caballeros de Colón entra en escena.
  4. Los Caballeros de Colón son el movimiento laical más importante del mundo y, desde hace años, se han dedicado a dar voz a los cristianos perseguidos, permitiendo generar información cierta capaz de nutrir a la opinión pública e incidir en centros de decisión.

La Madre Angélica, por su parte, en 1981 fundó EWTN en el garaje de su convento. Hoy es la más grande empresa de comunicación del mundo católico sostenida por el esfuerzo de los laicos, entre ellos los Caballeros de Colón. Su labor en la denuncia de las persecuciones ha sido ejemplar.

John Allen es uno de los periodistas más importantes del mundo entre cuantos siguen la fuente Católica. Desde hace años ha sido una voz insustituible para denunciar la persecución y genocidio contra los cristianos. Hace poco más de un año, como un paso más en su larga trayectoria, fundó un periódico digital llamado Crux (www.cruxnow.com), en sociedad con el Boston Globe. Sin embargo, en fechas recientes, el famoso periódico decidió retirar su apoyo a Allen sin dar explicación razonable dado el enorme éxito de Crux. Entonces, los Caballeros de Colón aparecieron en escena para apoyar los esfuerzos de Allen y dar mayor impulso a este periódico de referencia obligada, más allá de la catolicidad.

Sin la iniciativa de estos medios manejados por laicos, entre otros que podríamos mencionar como Aleteia.org de Jesús Colina y Jaime Septién, la voz del Papa no se hubiera escuchado con tanta fuerza hasta lograr lo que parecía imposible: romper el cerco de la ignorancia cierta o autoinducida —hay de todo— en torno a la persecución y el genocidio contra cristianos y otras minorías. Gracias a ellos, sus voces no serán acalladas por sus verdugos, ni por quienes pretenden ignorarlas.

Tres moralejas contiene esta historia. Primera, en el mundo de las comunicaciones nadie le hace la chamba al otro por lo que, contar la historia completa es un trabajo arduo que implica decisión, amor a la verdad, fe, esperanza y una mirada de misericordia. Segunda, los laicos tenemos una responsabilidad insustituible en este trabajo, complementario al de otras instancias eclesiales. Tercera, la voz de los católicos gana fuerza cuando abandona visiones politizadas o de gueto, para hacerse universal.

jtraslos@unam.mx
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 @jtraslos