¿Estamos en contra o a favor de los delincuentes? / Alejandra Ortega

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La autora, Alejandra Ortega, es subdirectora de ATIEMPO.MX, con una amplia trayectoria de más de 15 años en los medios de comunicación

La autora, Alejandra Ortega, es subdirectora de ATIEMPO.MX, con más 15 años de trayectoria en los medios de comunicación

Amplios sectores de la población son sumamente incongruentes, aún en temas tan delicados como la seguridad; muchas veces las mismas personas exigen una actuación firme de la autoridad y castigos más severos contra los criminales, y al mismo tiempo demandan clemencia y respeto a los derechos humanos de quienes infringen la ley y nos causan tanto daño

Morelia, Michoacán, 23 de agosto de 2017.- Los seres humanos somos contradictorios, podemos condenar o aplaudir un mismo hecho presentado de diferentes maneras, y esto lo vemos muy claramente cuando se trata de la policía y los delincuentes.

Hace unas semanas Televisa difundió de forma hasta excesiva un video hecho con un celular, en el que apenas se podía observar a un grupo de policías en Morelia que esperaban a que un asaltante saliera de su casa para atraparlo.

Este sujeto minutos antes había robado una tienda y amagado a una persona para despojarla de su teléfono, sin embargo, a uno de los policías le pareció que el presunto delincuente intentó sacar un arma, y en ese momento le disparó en varias ocasiones, causándole la muerte.

El breve video provocó gran indignación entre la población. Se criticó de forma severa a la policía, algunos exigían un castigo ejemplar para los uniformados que habían matado al asaltante y las personas que opinaron diferente también eran criticadas e insultadas en redes sociales.

Este es un fenómeno que de pronto nos parece extraño, incongruente y sinsentido.

Hace unos días en Morelia se registró una balacera entre la policía y un delincuente, quien había disparado además a un conductor para robarle su vehículo y ya había asaltado a varias personas en una tienda. En esta ocasión el malhechor fue herido y detenido por los cuerpos de seguridad frente a Casa de Gobierno.

Muchas personas vieron lo sucedido. Sin embargo, esta vez la sociedad aplaudió que se haya castigado al infractor y ya en redes sociales hubo opiniones en contra de la benevolencia de las autoridades para con los delincuentes.

Muchos exigían una actuación más severa, incluso que se le matara y tener un problema menos en la ciudad, además de un ejemplo para otros asaltantes.

Estos hechos son similares, uno en donde la autoridad actuó como muchos ciudadanos querían, pero que de forma extraña, la crítica fue en contra de los uniformados y a favor de la vida del agresor.

En el otro caso, los policías disparan y hieren en las piernas a una persona que traía un arma de fuego con la que asaltaba y logran detenerlo, pero la gente creyó que el castigo era poco, pues podría salir libre en cualquier momento y seguir con sus actividades delictivas.

Sí, parecen incongruentes estas posturas pero lo que vemos en estos casos es la forma en la que algunos medios de comunicación y la propia autoridad pueden manipular a la opinión pública. Pues el primer caso, está fuera de contexto, es sólo un video mal hecho, a obscuras, en el que no se aprecia casi nada y menos las intenciones de una y otra parte.

Si hubiera salido a la luz el video en donde el ladrón saca el arma y amenaza al encargado de la tienda, la historia hubiera sido otra, la percepción hubiera sido distinta. Por eso en el segundo caso la gente justificó los disparos al ladrón, y quería ver más castigo, porque muchos fueron testigos de todo lo que ahí sucedió.

Esto no es más que la forma en la que nuestras mentes funcionan ante un hecho que nos parece injusto. Lo delicado es que somos viscerales y no analizamos contextos y sucesos completos, somos parciales y así juzgamos y atacamos.

Lamentablemente eso suele provocar un cambio en los criterios de actuación de algunas autoridades para no verse acusadas o desacreditadas por la opinión pública, que a veces, muchas veces, no es justa ni objetiva.

Y podríamos también dar una explicación un poco más científica, porque no es raro que la gente suela identificarse con el delincuente, que incluso lo admire y quiera hacer las cosas que él hace, pues el hecho de trasgredir la ley sin tener remordimientos ni culpas es algo atractivo para muchos.

Esto se llama “identificación con el agresor” y hay casos muy conocidos por todos como el del Chapo y Kate del Castillo, así como otros muy sonados en donde se aplauden las agresiones hacia algún político o rico empresario, por ejemplo.

Esto demuestra que amplios sectores de la población son sumamente incongruentes, aún en temas tan delicados como la seguridad. Pues muchas veces las mismas personas exigen una actuación firme de la autoridad y castigos más severos contra los criminales, y al mismo tiempo demandan clemencia y respeto a los derechos humanos de quienes infringen la ley y nos causan tanto daño.