Feminicidios, misoginia y machismo / Alejandro Vázquez Cárdenas

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El autor de este artículo es el reconocido Doctor Alejandro Vázquez Cárdenas

El autor de este artículo es el reconocido Doctor Alejandro Vázquez Cárdenas

La violencia en contra de las mujeres es asunto más que serio; la ONU define la violencia contra la mujer como todo acto de violencia basado en el género que tiene como resultado posible o real un daño físico, sexual o psicológico

Morelia, Michoacán, 09 de mayo de 2017.- Primero definamos los conceptos, Feminicidio es un neologismo derivado  de la traducción del vocablo inglés femicide y concretamente se refiere al asesinato evitable de mujeres por razones de género. En México este término inicialmente se asoció a las llamadas “Muertas de Cd. Juárez” a finales del siglo pasado, aunque al principio existió una gran resistencia de las autoridades para designarlas como “feminicidio” pues preferían usa el término “violencia misógina”

El término “Misoginia”  se utiliza para designar a aquella actitud mediante la cual una persona demuestra odio o desprecio hacia el género femenino. El término “Machismo” se define como la actitud de prepotencia de los hombres respecto de las mujeres. Es un conjunto de prácticas, comportamientos y dichos que son ofensivos para el género femenino

El  muy reciente asesinato de  Lesvy Orozco, una joven estudiante, en las instalaciones de la UNAM, asesinato que la PGJ de la CDMX intentó matizar afirmando vía twitter  que la joven era drogadicta, estuvo alcoholizándose, era novia de un tipo de intendencia y de pilón debía materias, despertó la ira en grandes sectores de la sociedad, sobre todo mujeres y dio más combustible al  mal manejado problema del feminicidio en México.

El asunto del feminicidio, tanto en México como en al mundo, tiene muchas aristas,  entran diversos factores; misoginia, violencia de género, celotipia, educación deficiente, religión, usos y costumbres, autoridades incompetentes, machismo, etc.

La misoginia es tan antigua como la misma humanidad. Algunas hipótesis apuntan que las actitudes y creencias misóginas podrían ser un elemento común  de los maltratadores, cuyas características  más señaladas son el ser hombres tradicionalistas, que creen en los roles sexuales estereotipados, es decir, en la supremacía del hombre y en la inferioridad de la mujer, la cual no es un persona, sino un ser inferior y como parte de ese control  aparecerían los celos, el aislamiento social de su pareja, prohibirle amigos y el mantenerla en una situación de dependencia.

Machismo. La Real Academia Española define al machismo como la actitud de prepotencia de los hombres respecto de las mujeres. Se trata de un conjunto de prácticas, comportamientos y dichos que resultan ofensivos contra el género femenino.

EL machismo es una de las principales causas que generan violencia intrafamiliar en México;  aquí entran todo tipo de actos violentos, desde el empleo de la fuerza física, hasta acoso o la intimidación. Por lo general los “machos” son individuos que solo se atreven a enfrentar  mujeres, ya que ante un oponente de simular o mayor fuerza se “rajan”. También es frecuente encontrar opiniones de que por lo general,  son homosexuales reprimidos.

La violencia en contra de las mujeres es asunto más que serio; la ONU define la violencia contra la mujer como todo acto de violencia basado en el género que tiene como resultado posible o real un daño físico, sexual o psicológico. Y no se habla sólo de golpes y los moretones. Según  la  Organización Mundial de la Salud (OMS), algunos de los problemas que pueden aparecer en la mujer maltratada son cefaleas, lumbalgias, dolores abdominales inespecíficos, fibromialgia, trastornos gastrointestinales diversos y en algunos casos lesiones que pueden causar limitaciones de la movilidad o la muerte.

Finalmente unas palabras sobre algo estrechamente relacionado con lo anterior. La “celotipia”, que son los celos obsesivos, patológicos. En la mente del moderno Otelo aparecen ideas delirantes que  se mantienen, sin importar si tienen sentido o no. Por lo general se originan por las inseguridades y miedo del individuo a perder su pareja.

Sintomáticamente hablando, el individuo que sufre estos celos obsesivos no acepta ni entiende su condición, considera su comportamiento como “normal”. Estas personas mantienen actitudes paranoicas y violentas contra el ser motivo de sus celos; necesitan mantenerse cerca del individuo la mayor parte del tiempo, a menudo se sienten abandonados y cursan con baja autoestima.

Esta patología es progresiva y de  difícil tratamiento. Hay que  mejorar la confianza mutua dentro de la relación de pareja. Difícil, larga y con frecuencia imposible tarea.