Futurismo / Teodoro Barajas Rodríguez

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El autor es maestro en Gobierno y Asuntos Públicos, así como candidato a Doctor en Ciencias Políticas

El autor es maestro en Gobierno y Asuntos Públicos, así como candidato a Doctor en Ciencias Políticas

En la política mexicana se juega al futurismo aunque apenas se viva el presente; el Partido Revolucionario Institucional aprueba las candidaturas “ciudadanas”, Andrés Manuel López Obrador ya es, formalmente, el dirigente de Morena, el Partido de la Revolución Democrática aprobó por unanimidad su Comité Ejecutivo Nacional en diez minutos

Morelia, Michoacán, 21 de noviembre de 2015.- En la política mexicana se juega al futurismo aunque apenas se viva el presente; el Partido Revolucionario Institucional aprueba las candidaturas “ciudadanas”, Andrés Manuel López Obrador ya es, formalmente, el dirigente de Morena, el Partido de la Revolución Democrática aprobó por unanimidad su Comité Ejecutivo Nacional en diez minutos. Nada nuevo bajo el sol aunque si reflejan los síntomas de nuestra atípica política a la mexicana.

Desde ya se publicitan encuestas, opiniones divididas, algunas con argumentos razonados y otras con la víscera más derivada de la emoción que de una reflexión sobria, finalmente esto es lo que tenemos.

Los partidos tradicionales no reflejan cambios sustantivos por ello el crecimiento de candidatos independientes está en boga, aunque varios de esos abanderados fueron desplazados en sus organizaciones originarias porque lo químicamente puro no existe ni en los laboratorios.

Aún es temprano para hablar de escenarios definitivos si miramos al 2018, la política es una ciencia inexacta, las encuestas actuales retratan el presente que puede variar drásticamente por múltiples causas y razones.

Las reformas estructurales que promovió el presidente Enrique Peña Nieto no han reportado beneficios tangibles aunque sus propagandistas las resalten en el discurso una y cien veces más; los escándalos mediáticos se han disparado porque la violación sistemática a los derechos fundamentales llenan muchas páginas de una novela que no tiene rasgos de ficción porque se trata de una cruenta realidad.

No hay una disminución de la violencia, el desborde de actos siniestros sin parangón influye en el ánimo de grandes mayorías; una economía vulnerable que expresa en el incremento de los desocupados un problema estructural que culmina con un enorme círculo vicioso que va de la mano de la inseguridad, impunidad y hartazgo.

Muchos elementos influyen y lo harán para el no tan lejano 2018, las ideologías están desdibujadas, seguramente pesarán más las personas que los programas, los caudillos por encima de las propuestas, la emoción por encima de la reflexión.

Por cierto, será importante observar el comportamiento de las encuestadoras porque los pronósticos de los comicios del 2012 fueron un monumental engaño, esa situación melló el filo de los cálculos y posicionamiento de algunas marcas que no cesaban de repetir verdades a medias como en las guerras. En fin, el futuro político se forja desde el presente que está plagado de claroscuros.