Ignorancia, la madre de todos los males / Alejandra Ortega

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La autora, Alejandra Ortega, es subdirectora de ATIEMPO.MX, con una amplia trayectoria de más de 15 años en los medios de comunicación

La autora, Alejandra Ortega, es subdirectora de ATIEMPO.MX, con una amplia trayectoria de más de 15 años en los medios de comunicación

Nuestro estado compite siempre por el último lugar en educación a nivel nacional. Tenemos un magisterio generador no sólo de personas muy mal preparadas, sino de grandes problemas, que afectan a sectores tan importantes como el económico y de seguridad

Morelia, Michoacán, 25 de abril de 2017.- La ignorancia es la madre de todos los males.

Y los michoacanos esto lo sabemos muy bien. Nuestro estado compite siempre por el último lugar en educación a nivel nacional.

Tenemos un magisterio generador no sólo de personas muy mal preparadas, sino de grandes problemas, que afectan a sectores tan importantes como el económico y de seguridad.

Aunque hay excelentes docentes, con verdadera vocación de enseñanza y compromiso social, lo cierto es que también hay un grupo, no mayoritario, pero sí muy sólido que han desvirtuando por completo la labor y responsabilidad del docente, quienes están más preocupados por mantener y acrecentar sus privilegios y prebendas que los gobiernos les han dado, olvidándose por completo de su verdadera encomienda y abandonando las aulas.

No les importa la enorme responsabilidad que tienen con sus alumnos y con una sociedad que necesita de tener ciudadanos bien preparados y con las herramientas suficientes para enfrentar los retos en estos tiempos.

Se olvidan que formar ciudadanos es parte fundamental de cualquier sociedad y que es directamente proporcional al nivel de desarrollo que los países puedan lograr.

Cada vez es más común encontrar niños y jóvenes que son prácticamente autodidactas. Que se forman como pueden, con padres que tienen que hacerla de maestro y de ésto, no todos ellos salen avantes.

Aunque casi todos estamos conscientes de este cambio de roles y esquemas en la educación, parece que a estos maestros les importa muy poco, y algunos padres también han cambiado su percepción y ahora es muy común y hasta aceptado decir que la educación es en casa, no en las escuelas.

Y aunque hay un tipo de educación que sí corresponde a los padres, como la de educar en valores, en cuestiones prácticas para la vida, a ser independientes y enseñarles responsabilidad y respeto, lo cierto es que también las escuelas tienen mucha participación en estos aspectos.

Los profesores no sólo deben ser quienes acercan a los menores al conocimiento, también deben ser un buen ejemplo a seguir para sus alumnos, pues son formadores y educadores.

Son muchas veces buenos amigos de nuestros hijos y en ocasiones saben más de su vida que los propios padres, esto les permite ser un consejero y apoyo. Pero esto parece que tampoco importa y peor, algunos de estos maestros se aprovechan para manipularlos y hacerlos sus seguidores ciegos, que luego usan para sus fines políticos y económicos.

Y esto no es casualidad, parece hasta un asunto armado exprofeso para tener una sociedad sin principios, una sociedad ignorante, floja, que le cuesta mucho leer y formarse. Y esto trae consecuencias gravísimas para la sociedad, pues se trata entonces de una población fácilmente manipulable, gente que no entiende muchos procesos que suceden en su entorno, o nivel nacional y menos el internacional.

Si no estamos acostumbrados a estudiar, a indagar, a buscar diversas fuentes informativas, y sólo nos quedamos con lo que vemos en la televisión o en la escuela, nos estaremos perdiendo de gran parte de la película, no podremos entender procesos importantes que suceden en nuestro estado o país.

Por lo pronto, en Michoacán tenemos una educación secuestrada por este grupo de maestros rijosos y violentos y también por gobiernos que no hacen nada para mejorar la situación, porque temen pagar los altos costos políticos que representaría dar un duro golpe a estos excesos y poner orden.

De esta forma, tristemente sabemos que nadie meterá la mano, porque esta sociedad, que no está acostumbrada a analizar y discernir, seguramente criticará y fustigará cualquier medida que vaya en detrimento de estos grupos que sólo buscan beneficiarse ellos, porque siempre saldrán sus compañeros y simpatizantes a tratar de cambiar la percepción de la gente con sus propias historias y versiones.

Las que muchos creerán, porque no nos es fácil discernir aspectos de fondo y formarnos un criterio propio.