Inseguridad expandida / Teodoro Barajas Rodríguez

Pin on PinterestShare on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Share on LinkedIn
El autor es Maestro en Gobierno y Asuntos Públicos, así como candidato a Doctor en Ciencias Políticas

El autor es Maestro en Gobierno y Asuntos Públicos, así como candidato a Doctor en Ciencias Políticas

La seguridad continúa como la asignatura abordada a medias en nuestro país, la mancha dispersada por el crimen organizado llega a todos los sitios, los narcobloqueos llegaron a la Ciudad de México con balaceras incluidas. La explosión de un apocalipsis con lluvias de balas.

Morelia, Michoacán, 23 de julio de 2107.- La seguridad continúa como la asignatura abordada a medias en nuestro país, la mancha dispersada por el crimen organizado llega a todos los sitios, los narcobloqueos llegaron a la Ciudad de México con balaceras incluidas. La explosión de un apocalipsis con lluvias de balas.

En Michoacán, Guerrero y Tamaulipas la marca de la mafia no amaina porque cotidianamente padecemos los estragos, ejecuciones, asaltos con violencia en lugares concurridos y cada vez con mayor frecuencia. Se genera una psicosis porque el número de víctimas se incrementa exponencialmente, un alto número de la población es ya parte de los registros estadísticos. Esa es la realidad más allá de la percepción como lo desean atenuar los gobiernos.

El estado se inventó para evitar la guerra de todos contra todos, para establecer un orden jurídico y también para no anclarse en los impulsos silvestres, así lo prescriben las tesis contractualistas, se trata de crear certidumbre.

Muchas cosas se han hecho mal, si observamos lo que ha sucedido en los últimos años en nuestro país nos encontraremos una cantidad significativa de ex gobernadores acusados de expoliar recursos públicos, otros por una presunta complicidad con el narcotráfico. Todo ello implica que la vida pública de México está en el ocaso, se pudre hasta los huesos mientras la impunidad avanza como potro desbocado por todos los rumbos.

Recientemente en la Ciudad de México fue abatido un cabecilla del grupo que operaba en la delegación Tláhuac, fue una refriega como no se ha visto en la gran urbe, el domingo 23 se registró una balacera en Iztapalapa, hubo muertos. Sintomático resulta que haya eventos de esa índole que echan por tierra los discursos ilógicos de los entes gubernamentales.

Inseguridad, corrupción e impunidad como un triángulo perverso que socava la tranquilidad, violencia superlativa, ausencia de ley con desatinos de las autoridades que debieran perseguir el delito pero también prevenirlo.

No obstante, para muchos actores políticos la violencia que a últimas fechas ha brotado no significa tanto porque esa elite está más pendiente de la encuesta del día acerca de quién puede ganar los comicios del próximo año. Todo parece indicar que muchos de ellos padecen esquizofrenia porque se desconectan, constantemente, de la realidad.