Investigación médica, mentiras e internet / Alejandro Vázquez Cárdenas

Pin on PinterestShare on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Share on LinkedIn
El autor de este artículo es el reconocido Doctor Alejandro Vázquez Cárdenas

El autor de este artículo es el reconocido Doctor Alejandro Vázquez Cárdenas

Lo anterior viene al caso por la mortificante frecuencia de noticias “científicas”, sobre todo de tipo médico, la mayoría mas falsas que una moneda de 8 pesos pero que muchos lectores, de escaso bagaje cultural, las creen con alarmante frecuencia y no nada más se las creen, sino que las reproducen para mayor confusión de futuros lectores. Veamos el caso de las vacunas.

Morelia, Michoacán, 08 de noviembre de 2016.- El engaño por medio de una noticia falsa  se da no solamente en las revistas populares que pretenden ser serias o  los diarios nacionales que hipotéticamente, remarco lo de hipotéticamente, revisan, confrontan y confirman todo  lo que  publican. Se da, y más grave, en Internet y con los asiduos participantes de las llamadas “redes sociales” donde tienen cabida cuanta noticia se quiera, reales, verdades a medias, mentiras absolutas y fantasías delirantes. En el terreno de las redes la imaginación es el límite. Por cierto, las noticias falsas en internet son conocidas por el nombre de “bulo”.
 
Lo anterior viene al caso por la mortificante frecuencia de noticias “científicas”, sobre todo de tipo médico, la mayoría mas falsas que una moneda de 8 pesos pero que muchos lectores, de escaso bagaje cultural, las creen con alarmante frecuencia y no nada más se las creen, sino que las reproducen para mayor confusión de futuros lectores. Veamos el caso de las vacunas.
 
¿Las vacunas provocan autismo? ¿O muerte súbita del lactante? ¿Presentan efectos adversos e incluso la muerte a largo plazo?  Estos son tan solo unos de los varios mitos asociados a las vacunas.
 
Recordemos. El bulo de que la vacuna triple provoca autismo se genero en un estudio publicado en 1998 en le prestigiada revista inglesa The Lancet; pero si se toman la molestia de investigar se darán cuenta que dicha  revista médica retiro de sus archivos ese estudio que asociaba este fármaco con el autismo. Más de una década después de publicar el polémico informe, que se convirtió en elemento fundamental para la corriente antivacunas, la revista decidió retractarse de él después de que el Colegio General Médico Británico acusase a su autor, el médico británico Andrew Wakefield, de actuar “de forma deshonesta e irresponsable”
 
El estudio de Wakefield apuntaba que la inmunización era causa directa de autismo. Pero actualmente se ha comprobado que el informe era incorrecto. El Colegio General Médico ha determinado que las conclusiones a las que Wakefield llegó eran falsas y los métodos empleados para realizar el estudio también. ¿El motivo de este engaño? El médico, junto con abogados, se involucró en una extorsión a los fabricantes de vacunas y falseo todo el estudio. ¿El costo para Wakefield? Fue excluido del registro médico y se le revocó la licencia para ejercer la medicina en el Reino Unido. Tibio castigo para el daño que causó.
 
Aquí trataremos de resumir algunos datos para saber si lo que se encuentra en internet puede ser información confiable.
 
Lo primero que hay que saber es que cualquiera puede escribir o publicar en internet. No se necesita tener una página, ni tener las habilidades y recursos de  un programador. El simple hecho de entrar a Wikipedia y presionar editar nos da la oportunidad de escribir lo que se nos ocurra.  No por estar en internet significa que quien lo escribe es alguien confiable.
 
El artículo médico que revisemos debe tener fecha de edición y, obviamente, debe estar firmado por un profesional de la salud. Junto a esto, todo sitio confiable debe tener un apartado de “Acerca de” o “Quiénes somos”, donde debe venir toda la información de quiénes son los autores,  qué especialidad tienen, dónde trabajan, etc.
 
 El sitio debe fundamentar su información con fuentes y referencias. Lo mejor es que existan enlaces desde el sitio hacia los estudios originales. Hay que tener cuidado con la información que se basa sólo en testimonios o anécdotas ya que, aunque llegan a ser dramáticos, pueden ser muy subjetivos, tener intereses de por medio, o simplemente ser falsos. Hay que desconfiar, y mucho, de todo tratamiento “novedoso” con resultados “mágicos” con “miles” de pacientes satisfechos y entrevistas impactantes.
 
Otro dato, los sitios de noticias tienden a escoger lo más llamativo, matizan la información a su conveniencia para captar la atención del lector, y casi nunca ponen enlaces hacia la fuente o artículo original.
 
Finalmente, para preocuparnos más, resulta que con frecuencia estas noticias falsas, sobre todo si son muy llamativas, en ocasiones portan un software “malicioso” que nos traerá problemas,  de manera que si la noticia parece demasiado fantasiosa, el sitio no confiable y serio debemos tener cuidado a la hora de abrir archivos de este tipo.