La extranjera / Teresa Da Cunha Lopes

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Teresa Da Cunha es doctora en Derecho; con diversos posgrados en universidades de México, España y Francia; profesora investigadora de la UMSNH; miembro del Sistema Nacional de Investigadores; y coordinadora del Área de Ciencias Sociales en el CIJUS

Teresa Da Cunha es doctora en Derecho; con diversos posgrados en universidades de México, España y Francia; profesora investigadora de la UMSNH; miembro del Sistema Nacional de Investigadores; y coordinadora del Área de Ciencias Sociales en el CIJUS

Nunca lograré integrarme al mundo de la hipocresía y de la desigualdad, así, que opté por ser por siempre la otra, la extranjera, la diferente. Ciudadana del mundo, incómoda en lo “local”

Morelia, Michoacán, 30 de julio 2015.- Tengo mis prioridades invertidas. Me gusta el humor inteligente en un mundo en que muchas personas piensan que ser imbécil es tener humor. Me gusta la solidaridad activa, pero desprecio aquellos que hacen publicidad de la “caridad”.

Me gusta la Libertad (con mayúscula) en un mundo en que muchos la confunden con licencia para agresión permanente a los otros. Sí tengo mis prioridades invertidas. Lo que incomoda a mucha gente.

Amo una buena novela, el arte de todo un universo contenido en una nota musical de Puccini, la mirada del pintor y la osadía de un arquitecto en un mundo en que impera el “selfie”, lo cursi y el narco corrido.

Me emociona el conocimiento (en cualquier campo), los viajes interplanetarios, las posibilidades tecnológicas y la globalización de los movimientos de refundación social, económica, cultural del siglo XXI, en un mundo que vive en el oscurantismo provincial del fanatismo, de la discriminación y del racismo.

Sí, tengo mis prioridades invertidas. Lo que transforma a medio mundo en trolls que vierten su odio en red contra lo que escribo semanalmente en mi columna.

Admiro el rigor jurídico de Alexy, me encanta Kaufman, pienso que una de las mentes jurídicas más brillantes del siglo pasado (y de este siglo) es una mujer, la Juez Ruth Bader Ginsburg y la segunda otra mujer, Olga Islas, pero vivo en un mundo en que la mayoría tiene como horizonte el manual de Rojina Villejas.

Soy fiel en las amistades, me encanta retomar la sencilla plática entre amigos en el punto dónde quedó, por veces hace años o minutos, en un mundo que opta por lo efímero de las “alianzas” pasajeras entre personas que no se soportan y que confunden el diálogo y la comunicación con “grillar”, “traicionar” y “chismear”.

Sí, tengo mis prioridades invertidas. Y no pido perdón por ello.

Sí, acredito en los valores democráticos, considero que el paradigma de los derechos humanos ha sido el grande instrumento civilizador, sé que todos tienen derecho a la dignidad, admiro la fuerza de los migrantes en búsqueda de un gramo de felicidad, pero vivo en un ambiente que desprecia la democracia, que promueve el ataque a la igualdad, que defiende la exclusión de minorías y que piensa que el migrante puede ser humillado.

Soy feminista, tengo una carrera, publico dos libros al año pero lo más importante de mi vida son mis hijos. Y no pienso que necesito de usar tacones o de hacer dieta para tener real poder y que se escuche mi voz.

Sí, tengo mis prioridades invertidas. Así que raramente me enojo, sí me indigno. Las apariencias, los grandes gestos de oratoria vacía y la hipocresía de lo que pasa por “moral”, me hacen sentir un asco que va hasta el vómito. Las envolturas del ejercicio del poder y las simulaciones de quiénes lo ejercen me hacen soltar sonoras carcajadas. Muchas veces he gritado “el rey va desnudo” con conocimiento de causa.

Así, nunca lograré integrarme, seré siempre la otra, la extranjera, la diferente. Ciudadana del universo, incómoda en lo “local”. La divergente. Y, por Dios como tengo orgullo en poder gritarlo, también por las redes. El presente es mío, el futuro también.

Nunca regresaré al pasado ignominioso que el discurso de la intolerancia, de la xenofobia, del racismo, de la discriminación, representa. Y hago mías las palabras de Jefferson: “I like the dreams of future better than the history of the past”.