Los suspirantes… Gasolinazo y elecciones

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Por eso no extraña que el PRI se vaya a pique en las encuestas, sin que lo impidan los tibios y ambiguos pronunciamiento de sus dirigentes nacionales y estatales, así como de sus aliados naturales, el PVEM y Nueva Alianza

Por eso no extraña que el PRI se vaya a pique en las encuestas, sin que lo impidan los tibios y ambiguos pronunciamiento de sus dirigentes nacionales y estatales, así como de sus aliados naturales, el PVEM y Nueva Alianza

Hoy el PRI se ha echado la soga al cuello, y a menos que desde el plano internacional le llegue un milagro, no se ve cómo pueda remontar tanto desprestigio ganado a pulso durante su existencia y, sobre todo, en estos últimos tres años

Morelia, Michoacán, 11 de enero de 2017.- Desde que se anunció, el mega-gasolinazo que arrancó desde el pasado 1o. de enero dejó ver sus implicaciones electorales.

Hoy para los políticos, partidos y organizaciones sociales con fines políticos, es imposible resistirse de hablar a favor o en contra -más en contra-, de la polémica medida implementada por el presidente de México, Enrique Peña Nieto.

El propio mandatario federal emanado del PRI ha hecho por lo menos tres pronunciamientos públicos sobre el tema, en los cuales sólo muestra insensibilidad y una total falta de disposición a sacrificar los ingresos de su gobierno, prefiriendo que los platos rotos los paguen la inmensa mayoría de los mexicanos.

Peña Nieto ha caído incluso en el ridículo -cosa muy común en esta administración- de querer culpar a factores externos y a anteriores gobiernos, como el del panista Felipe Calderón Hinojosa, por su irresponsabilidad al sostener artificialmente los subsidios a la gasolina.

Yo preguntaría: ¿El michoacano fue irresponsable por asumir esa postura, o, por el contrario fue responsable al contener la inflación y su consecuente escalada de precios?

¿Quién es entonces el irresponsable? Porque el gobierno priísta ha demostrado hasta el cansancio que para mantener a su obesa estructura burocrática la imaginación y el ingenio no le dan para más, y siempre termina incrementando los impuestos y los daños a la economía en contra de los mismos de siempre.

Por eso no extraña que el PRI se vaya a pique en las encuestas, sin que lo impidan los tibios y ambiguos pronunciamientos de sus dirigentes nacionales y estatales, así como de sus aliados naturales, el PVEM y Nueva Alianza.

Una vez más, uno de los más beneficiados con estas coyunturas, a expensas del PRI, es el dueño del Morena, Andrés Manuel López Obrador, culpando a todos los demás partidos por la reforma energética.

Mientras tanto, el PAN, con Ricardo Anaya Cortés y sobre todo Margarita Zavala Gómez del Campo, también ha hecho lo propio, al señalar que es la reforma fiscal, y no la energética, la que provoca el desmedido incremento en los precios de las gasolinas y el diésel, ya que casi la mitad de lo que cuesta el litro son impuestos.

Sin embargo, el PRD, uno de los partidos que votó en bloque en contra de la reforma energética, no ha podido capitalizar esto, pues a través de las redes sociales el Morena ha hecho una fuerte campaña para culparlo también, aprovechando la ignorancia o la escasa memoria de millones y millones de cibernautas. La dirigente perredista, Alejandra Barrales Magdaleno, se ha visto ampliamente rebasada.

Hoy el PRI se ha echado la soga al cuello, y a menos que desde el plano internacional le llegue un milagro, no se ve cómo pueda remontar tanto desprestigio ganado a pulso durante su existencia y, sobre todo, en estos últimos tres años.

Todos aquellos que no son sus aliados están sacando raja política de su manifiesta incapacidad en los ramos económico y político, y en este momento casi todos ganan y el tricolor pierde.

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