¿Malos resultados? / Columba Arias Solís

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La autora es Maestra en Derecho; catedrática de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la UMSNH; analista en varios medios de comunicación; y, titular de la Notaría Pública No. 128

La autora es Maestra en Derecho; catedrática de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la UMSNH; analista en varios medios de comunicación; y, titular de la Notaría Pública No. 128

Al regreso al país, el dirigente de la CONADE debería ser llamado a cuentas por el órgano legislativo, no solamente para rendir parte de los resultados deportivos, sino también para informar de sus confrontaciones con 10 de las comisiones deportivas nacionales que fueron desconocidas por Castillo

Morelia, Michoacán, 22 de agosto de 2016.- Ciertamente en las primeras semanas de la competencia olímpica, los malos resultados de los atletas mexicanos, fueron los comentarios de todos los días, no solo de los medios de comunicación, sino de los ciudadanos en general, que expresaron su molestia contra todas las autoridades en general, más por supuesto contra el encargado oficial del deporte en México, Alfredo Castillo, pero también en contra de los propios deportistas mexicanos, sin embargo, al finalizar los juegos se demostró que a pese al escaso apoyo de la CONADE, cinco de los atletas mexicanos se sobrepusieron a las adversidades y lograron obtener medallas en sus competencias.

A unos días de concluir la Olimpiada, se pensaba que la medalla de bronce del boxeador Misael Corona, sería la única que se obtendría y por ende se consideraba que los resultados obtenidos por los deportistas mexicanos pasarían a ser  los peores en las últimas justas deportivas olímpicas, salvo alguna sorpresa en las últimas competencias. Y la sorpresa llegó con las medallas logradas en caminata, clavados, taekondo y pentatlón moderno.

Ciertamente, México no se encuentra entre los países participantes en los Juegos Olímpicos en un nivel destacado en el medallero de las competencias, ocupa apenas el lugar 44 de entre 222 países participantes, hasta antes de los actuales juegos de Río de Janeiro, con  62 medallas obtenidas en dichas competencias.

Sin embargo, ha tenido deportistas destacados en esas justas internacionales, hay que recordar que desde la primera participación mexicana en las competencias olímpicas en 1900 en París, el equipo de Polo mexicano tuvo una destacada participación ganando la medalla de bronce. Luego vendría lo que sería la época dorada de la equitación mexicana, sus triunfos en los Olímpicos de Londres de 1948 hicieron historia en ese deporte: medallas de oro y plata en salto individual (Humberto Mariles y Rubén Uriza), oro en salto por equipos y bronce en la prueba de tres días.

También en los juegos de Londres de 1948 comenzaría a escribir su propia historia el clavadista Joaquín Capilla, quien en esa competencia obtuvo la medalla de bronce en plataforma, para continuar en los siguientes olímpicos en Helsinki en 1952 con la medalla de plata en plataforma y finamente en los juegos de Melbourne en 1956 con el oro en plataforma y el bronce en trampolín, constituyendo el único deportista mexicano ganador de medallas en tres juegos olímpicos, si bien ahora una mujer se ha equiparado al clavadista, la taekwondoísta Rosario Espinoza que suma también medalla en tres competencias olímpicas.

Mucho se ha comentado que los deficientes resultados de los deportistas mexicanos en los actuales Juegos Olímpicos, se deben en parte a la problemática que prevalece entre la Comisión Nacional del Deporte (CONADE) -órgano máximo del deporte en México-, y diversos organismos del deporte tanto locales como internacionales, y que al final de cuentas afectó a los deportistas mexicanos.

Desde el nombramiento mismo del abogado Castillo –un funcionario sin la menor experiencia en cuestiones de deporte- al frente de la CONADE, en abril del pasado año 2015, se avistaron y auguraron los problemas para el deporte mexicano, ya que de inmediato inició la confrontación con las diferentes comisiones nacionales del deporte, a quienes acusó de malos manejos y les retiró apoyos, como sucedió con la Federación Mexicana de Boxeo, lo que motivó que los propios deportistas de esa rama – entre ellos  el medallista, Misael Corona- salieran a las calles a botear para conseguir recursos y poder viajar al mundial de Boxeo en Quatar, el pasado 2015.

A partir de entonces diversos analistas advertían problemas que repercutirían en el deporte mexicano, incluso a unos días del inicio de los Juegos de Río, el articulista  Alejo Sánchez Cano, en su columna del Financiero, señalaba que la pugna entre el Comité Olímpico Mexicano y la CONADE “dejó daños irreparables en el corto plazo, que provocarán el fracaso del deporte olímpico, donde los menos culpables son los deportistas”. Por desgracia para el deporte mexicano, las advertencias de fracaso se han confirmado en estos juegos olímpicos.

Entre los problemas que afronta el órgano del deporte mexicano (CONADE) se encuentra la deuda a la Federación Internacional de Natación de 15 millones de pesos, así como el conflicto suscitado con esa Federación, a causa de la suspensión de la competencia mundial de natación conferida a México para realizarse en el próximo 2017 y que la CONADE suspendió, según dijo Castillo por falta de recursos, pero que al avisar con solo 2 años de anticipación dicha suspensión, complicó la organización en otro país de dicha competencia y provocó el enojo y la mala relación entre la CONADE  y la Federación Internacional de Natación, a la que Castillo acusa de los malos resultados de los competidores en esa rama.

Al regreso al país, el dirigente de la CONADE debería ser llamado a cuentas por el órgano legislativo, no solamente para rendir parte de los resultados deportivos, sino también para informar de sus confrontaciones con 10 de las comisiones deportivas nacionales que fueron desconocidas por Castillo, entre ellas las de Box, tiro con arco, pesas y basquetbol, que redundaron en cambios en los programas y retiro de apoyos a los atletas, repercutiendo en malos resultados en la justa internacional del grueso de los deportistas mexicanos.