Política, odio y resentimiento / Alejandro Vázquez Cárdenas

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El autor de este artículo es el reconocido Doctor Alejandro Vázquez Cárdenas

El autor de este artículo es el reconocido Doctor Alejandro Vázquez Cárdenas

Al comentarse algún tema político sorpresivamente nos topamos con alguien que con vehemencia digna de mejor causa proclama su absoluto respaldo a “X” personaje que a nosotros nos parece impresentable. Tarde nos damos cuenta  de las sólidas fobias de esa persona y su incapacidad para escuchar argumentos.

Morelia, Michoacán, 06 de junio de 2017.- La sabiduría popular nos dice que algunos temas no son precisamente los más adecuados para ser ventilados en algunos lugares. No porque sean algo malo por sí mismos, o de mal gusto; simplemente no es una buena idea  sacarlos a relucir. Dentro de estos temas se incluyen la política y las creencias religiosas; temas en los cuales por lo general las personas tienen firmes opiniones, a prueba de bombas,  invulnerables a todo razonamiento, producto de una serie de experiencias y enseñanzas que  se remontan a la niñez y su entorno familiar.

Transgredir estas recomendaciones puede llevar a incomodas situaciones;  estas se pueden dar  en cualquier momento y en cualquier plática entre conocidos y otros no tanto; puede ser en un café, en el trabajo, en el lugar más inverosímil (un quirófano); al comentarse algún tema político sorpresivamente nos topamos con alguien que con vehemencia digna de mejor causa proclama su absoluto respaldo a “X” personaje que a nosotros nos parece  impresentable. Tarde nos damos cuenta  de las sólidas fobias de esa persona y su incapacidad para escuchar argumentos. Entonces asunto se descompone pues no estamos frente a un simpatizante, sino un fanático. Y si esta persona, de manera exaltada  descalifica a todos los no que piensen como él, estamos hablando de un intolerante con una gran carga de resentimiento social.

La denominación “resentido” aplica a una persona que guarda una intensa inconformidad, especialmente cuando ello influye en su vida habitual. “Resentimiento” es aquella sensación de rechazo o enojo hacia algo o alguien por sentirse perjudicado. Algunos lo definen como el enojo o enfado por algo. Pero otros son más específicos; sostienen que es un sentimiento especialmente doloroso, caracterizado por un rencor sordo, frecuentemente inconsciente, de envidia u odio impotente, que se manifiesta en críticas, comentarios o insinuaciones que desprestigian a la persona que es objeto del resentimiento  (FCH, EPN, PRIAN Etc.)

Este sentimiento se emparenta con el odio, sentimiento que como sabemos tiene afinidad  con la venganza y la defensa de los intereses propios. Pero aclaremos, ¿qué es el odio? Sucintamente el odio es definido como un sentimiento negativo, de profunda antipatía, disgusto, aversión, enemistad o repulsión hacia una persona, cosa o situación, así como el deseo de evitar o destruir aquello que se odia.

¿Qué causa el odio?  Darwin decía que sus raíces estaban en la venganza y en la defensa de lo que consideramos nuestros intereses. “Si hemos sido o esperamos ser agredidos por alguien (…) ese alguien nos será desafecto; y el desafecto se convierte fácilmente en odio”. Fromm coincide con la visión de Darwin: el odio surge como respuesta a la “amenaza (de alguien o de algo) a los intereses vitales de una persona.

¿Y cuáles son las características del resentimiento?

Resentimiento es evocar un sentimiento de hostilidad contra una persona o personas que consideramos que nos han tratado mal;   molestia que se siente cuando se habla de una determinada persona. Incapacidad para perdonar, incapacidad de dejar pasar y olvidar; dolor emocional no resuelto que se siente cuando no se logra aceptar una pérdida;  es el resultado de pensar que se fue víctima de un trato injusto (fraude), es el rencor hacia una persona o grupo que se considera que ha impedido lograr ciertos objetivos (les robaron la elección).  En ocasiones el resentimiento se transforma en el motor y la razón de su vida.

¿Cómo lo podemos detectar?  El resentimiento se manifiesta cuando la persona presenta hacia un individuo o grupo los siguientes datos: Pone mala cara, escasamente disimulada, ante la presencia o mención de la persona objeto del resentimiento. Habla invariablemente con franca hostilidad o de manera degradante de él, ella o de ellos.  Se refugia en un círculo de personas con similares características, leyendo solo periódicos y revistas afines, sin poder entender que son medios que al manipular dolosamente las noticias retroalimentan la ira y resentimiento de sus crédulos lectores empeorando su ya incómoda existencia.

 Y Ud. amable lector, ¿Conoce a algún resentido?