¿Qué hay detrás del indigenismo? (Por: Alejandra Ortega)

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La autora, Alejandra Ortega, es subdirectora de ATIEMPO.MX, con una amplia trayectoria de más de 15 años en los medios de comunicación

La autora, Alejandra Ortega, es subdirectora de ATIEMPO.MX, con amplia trayectoria en los medios de comunicación

Hoy, la conmemoración del Descubrimiento de América se ha convertido en un tema en el que el sentimiento de odio y revanchismo permea y que algunos grupos violentos han utilizado para crear un ambiente de división y segregación, esa misma segregación de la que nos acusan a quienes no somos indígenas puros, que somos casi todos

Morelia, Michoacán, 15 de octubre de 2017.- El Día de la Raza, o del Descubrimiento de América, o de la Hispanidad o de la Diversidad Cultural, o como se le quiera llamar, recordar el 12 de octubre se ha convertido en otra lucha más.

Un tema muy controvertido y que genera gran malestar y encono en buena parte de la población. Aunque a unos ni les va ni les viene y otros más creen que gracias a este hecho histórico tan trascendental para los mexicanos y latinoamericanos, hoy estamos aquí como resultado de esa fusión de culturas tan distintas entre sí.

Y recordar lo sucedido hace 525 años se hace cada vez con mayor fuerza por algunos grupos de la sociedad. No faltan quienes aprovechan para vandalizar comercios y edificios históricos, arguyendo que se sienten agraviados por aquellos lamentables sucesos que destruyeron una gran cultura autóctona para implantarnos un gobierno oligárquico ajeno a estas tierras.

Y aunque nadie aquí tenga ya nada qué ver con esos hechos, porque ni los que no somos completamente indígenas (que somos casi todos en este país), tuvimos culpa alguna de lo sucedido en 1492, pero algunos grupos y organizaciones sí nos quieren hacer sentir culpables de ello.

Tampoco existen ya esos indígenas que sufrieron y vivieron la conquista (palabra que algunos detestan porque se empeñan en decir que es imposición o choque).

Somos otros, distintos todos y somos el resultado de una mezcla entre españoles e indígenas que nos ha dado una riqueza cultural inmensa, que a veces ni nosotros mismos valoramos en toda su grandeza, pero que ahí está y que orgullosos de ella seguimos preservándola a pesar de tantos años.

Somos una raza distinta a las demás, somos un pueblo en el que aún podemos ver construcciones prehispánicas tangibles, pero también podemos disfrutar de una cultura gastronómica única y muy rica, que muchas otras culturas han imitado y han reconocido como patrimonio universal.

Todo esto que era una idea común entre la gente hace muchos años, hoy se ha convertido en un tema en el que el sentimiento de odio y revanchismo permea y que algunos grupos violentos han utilizado para crear un ambiente de división y segregación, esa misma segregación de la que nos acusan a quienes no somos indígenas puros (que insisto somos casi todos).

Pero hay mucho más de fondo. Sólo basta ir hacia atrás un poco en los hechos y observar que estas expresiones de odio comenzaron en la década de los 70, cuando se promueven las ideologías indigenistas e indianistas, que aunque ya se propagaban, aún no eran muy visibles.

Todas estas ideas se generaron e impulsaron desde fuera de nuestro país, son ideologías europeas, sí esas mismas que tanto odian los indigenistas y pro etnias, casi siempre pertenecientes a la izquierda revolucionaria, pero que han acogido muy bien y les han sacado mucho provecho.

Estas son una mescolanza de indigenismo, teología de la liberación, defensa medioambiental, Derechos Humanos, entre otras.

Todo deriva de los acuerdos hechos en Foros como el de Sao Paulo, que integra a todos los países de América Latina y la Reunión de Barbados en 1971, que congregó a antropólogos europeos que denunciaban el genocidio y etnocidio en América.

El resultado fue el documento “Por la Liberación del Indígena” que llama a los indígenas a liberarse, a la autogestión, pero también a la autodeterminación y la secesión, todo esto por supuesto con el acompañamiento muy cercano de estos “intelectuales” que los dotarían de herramientas ideológicas para que entendieran su propia identidad y así la defendieran de los demás connacionales.

La finalidad de estos grupos es restaurar la sociedad pre-colonial.

En México se crearon organizaciones, confederaciones y consejos que pronto tuvieron eco en la sociedad. En Pátzcuaro se llevó a cabo un foro indigenista que promovió la creación de numerosas organizaciones, entre ellas el Consejo Nacional de los Pueblos Indios que sirvió posteriormente como un grupo corporativo del gobierno, y éste no fue el único caso.

Y no podemos olvidar al Ejército Zapatista en Chiapas, con orígenes muy raros y financiamiento externo que tuvo grandes repercusiones nacionales. Todo esto ha propiciado la división y la discordia entre todos, muy lejos de garantizar un país o nación en donde haya equidad y esto lo demuestran las innumerables leyes e instituciones de gobierno que se han creado en México desde entonces.

Leyes especiales para los indígenas, condiciones que los favorecen sólo a ellos, recursos destinados a las comunidades y etnias y son parte ya de las cuotas de poder. Sin embargo, nada de esto ha contribuido a que estas comunidades superen los rezagos y la escasez económica.

Simplemente me parece que el objetivo es claro: Dividir a la sociedad y mantenerla así. Recordemos la frase, que aunque muy trillada no deja de ser cierta: Divide y vencerás.