Reflexiones / Rito y Poder

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Nuestro colaborador de ATIEMPO.MX, Christián Gutiérrez, politólogo y comunicador con más de 10 años de trayectoria en diversos medios de comunicación

Nuestro colaborador de ATIEMPO.MX, Christián Gutiérrez, politólogo y comunicador con más de 10 años de trayectoria en diversos medios de comunicación

El día del Primer Informe de Gobierno del Presidente de México, Enrique Peña Nieto, se acerca y las cosas se ven muy complicadas para el titular del Poder Ejecutivo; el rito del informe y el simbolismo de ejercer el Poder de la Presidencia de la República, se podrían dañar, quizá de manera irreversible

Morelia, Mich., 30 de agosto de 2013.- El día del Primer Informe de Gobierno del Presidente de México, Enrique Peña Nieto, se acerca y las cosas se ven muy complicadas para el titular del Poder Ejecutivo; el rito del informe y el simbolismo de ejercer el Poder de la Presidencia de la República, se podrían dañar, quizá de manera irreversible.

El peligro existe y detecto “dos fierros en la lumbre”: 1. La reforma Energética; 2. La reforma secundaria en Educación, particularmente la Ley General del Servicio Profesional Docente, que tiene como objetivo “dar tres oportunidades a los maestros para ser evaluados y en caso de no aprobar los niveles de eficiencia, dar por terminado su nombramiento para ser reubicados en otras áreas o en programas de retiro”.

Desde luego este tema es el más polémico, porque en México no estamos acostumbrados a vivir una cultura de evaluación, que permita premiar o castigar. La práctica común es que el maestro evalúa al alumno, pero no es normal que exista alguien o algo que evalúe al maestro; sencillamente, quitar este tipo de privilegios aterra a ciertos profesores. Esto es lo que pone en riesgo el ritual del próximo domingo.

¿Será importante que el Presidente rinda su informe sin tantos desmanes en las calles de la ciudad de México?, ¿qué hará el Poder Ejecutivo y qué harán los maestros democráticos?

Algunos escenarios: En el de los maestros democráticos, el objetivo sería uno: vencer a la Presidencia de la República, llevando al extremo violento las manifestaciones en la calle y en edificios públicos y privados. Ellos buscarán “amenazar” el informe de Gobierno del Presidente, para que éste ceda en su intento por sacar adelante la Ley General del Servicio Profesional Docente. Si lo consiguen, habrán ganado y las cosas seguirán como hasta ahora, pero si no logran su objetivo, el Presidente llevará a cabo el rito republicano que lo impregna de poder. Para mi es previsible que los profesores lleven la negociación al límite, sencillamente, a ganar o a “morirse” en la raya.

En el escenario de la Presidencia de la República, el objetivo específico podría ser uno: que el Presidente Peña Nieto, emita su mensaje político sin mayores convulsiones, sobre todo, sin que éstas trasciendan a través de los medios de comunicación –lo que me parece prácticamente imposible. La gran pregunta es ¿cómo lograr esto?, ¿cómo hacer que las cosas cambien y en qué momento?

Algunas hipótesis: A) Los líderes magisteriales que organizan las manifestaciones, podrían ser cooptados (comprados) con prebendas, que pueden ir desde dinero, empleos para amigos, novios, novias, compadres, etc.; posiciones de poder para compañeros del magisterio, como por ejemplo, direcciones en escuelas, supervisiones escolares, jefaturas de sector o cargos directivos en la estructura de la SEP; alguna subsecretaría en la propia dependencia federal; la renuncia forzada del Secretario de Educación, o una Ley General del Servicio Profesional Docente “descafeinada”. B) El Poder Ejecutivo federal avanzaría y saldría adelante solo, pero con presión el proyecto de la evaluación premio y castigo para profesores, independientemente del costo político que traería el caos generado en el D.F. C) El Poder Ejecutivo federal avanzaría, con el apoyo de los participantes en el Pacto por México y de Diputados federales y Senadores de todas las fuerzas políticas, claro está, con el alto costo que traería pactar con la oposición.

En cualquiera de estos escenarios, se debe incluir el Jefe de Gobierno del D.F., Miguel Ángel Mancera, quien no puede desligarse de su carácter de “anfitrión territorial” de los bloqueos, y con toda seguridad lo que haga o deje de hacer será aplaudido o sancionado por la gente y por los medios.

Si se le pregunta qué hacer en esta situación a la oposición menos beligerante o a personas con una visión más hacia “el deber ser de la política”, con seguridad responderían que “el Presidente Peña Nieto debe aplicar la ley”, sin más. Si se le pregunta a personas que tienen una visión más de “política práctica”, me atrevo a decir que responderían “salvemos el rito presidencial, porque empodera”. En fin, no creo que sea sencillo. ¿Yo qué haría? Que difícil. Para mí, el profesor de vocación debe estar en un aula y ser promocionado, y el no profesor, el que está en las calles, debe estar en otro lado, menos cobrando como docente en el sistema educativo mexicano.

Blog: http://christiangutierrezalonso.wordpress.com/