Sexenio de desatinos / Teodoro Barajas Rodríguez

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El autor es maestro en Gobierno y Asuntos Públicos, así como candidato a Doctor en Ciencias Políticas

El autor es maestro en Gobierno y Asuntos Públicos, así como candidato a Doctor en Ciencias Políticas

Para muchos lo mejor sería que ya concluya esta administración marcada por desatinos, en el horizonte se vislumbra una encarnizada lucha por la sucesión en la que el PRI tiene un escenario complejo, ya en la última contienda perdió siete de doce gubernaturas. Los errores en política se pagan caro y al contado.

Morelia, Michoacán, 05 de septiembre de 2016.- Hace tiempo expiró el día del presidente, fecha en que el mandatario presentaba su respectivo informe de gobierno ante el servilismo y aplausos de una abrumadora mayoría que vitoreaba al jefe de las instituciones nacionales, la escenografía se montaba para tal finalidad, no podía ser de otra manera en un México monolítico bajo el imperio de un solo partido político.

Llegó la alternancia, se definió un sistema de partidos para incentivar la pluralidad y la historia cambió su curso hasta llegar al estilo del presidente Enrique Peña Nieto que entregó su informe a través del secretario de Gobernación para posteriormente reunirse con jóvenes para abundar acerca de algunos temas bajo un esquema descafeinado que no registró nada digno del debate, sus equívocos ya son la constante.

El escándalo desatado tras invitar a Donald Trump para hacerlo huésped de Los Pinos es una sombra que no deja de perseguir al presidente Peña Nieto, en mala hora fue concebida dicha entrevista, no hay motivos que valgan porque su imagen quedó aún más maltrecha, en todo caso se ha encargado el jefe del Ejecutivo de relanzar la campaña alicaída del magnate de signo racista.

Los errores son uno tras otro, parece que el mandatario mexicano está compitiendo en ese rubro, la investidura se ha devaluado, después de Vicente Fox no se pensaría que alguien vendría a superarlo en ese terreno, sólo que la realidad es clara y contundente.

Los problemas de inseguridad se cuentan por racimos, los escándalos de corrupción han dejado una marca imborrable en este sexenio, los desatinos ya son constantes aunque no dejan de sorprender, al pensar que ya no habría decisiones absurdas suceden para dejar consecuencias.

El incremento en los precios de la gasolina contradice los anuncios triunfalistas al exaltar las reformas estructurales paridas por el controvertido Pacto por México en que fue secundado por el PAN y el PRD. Todo queda inscrito como un simple espejismo. No se rebasó el lindero de las expectativas.

La cancillería mexicana ha quedado exhibida, fue una triste comparsa en la polémica visita del candidato del Partido Republicano a nuestro país, trascendió que renunciaba, creo que no hay más opciones.

Para muchos lo mejor sería que ya concluya esta administración marcada por desatinos, en el horizonte se vislumbra una encarnizada lucha por la sucesión en la que el PRI tiene un escenario complejo, ya en la última contienda perdió siete de doce gubernaturas. Los errores en política se pagan caro y al contado.

Este sexenio se percibe como un retroceso evidente, marcado por el desconcierto, los errores y la incertidumbre.