Sucedió en París / Teodoro Barajas Rodríguez

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El autor es maestro en Gobierno y Asuntos Públicos, así como candidato a Doctor en Ciencias Políticas

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En París las escenas dantescas dan la vuelta al mundo, entrada la noche del viernes 13 de octubre los reportes preliminares destacaban 153 muertos, consecuencia funesta de los ataques terroristas que irrumpieron para cortar de tajo la convivencia sosegada de millones de personas, los asesinos dieron en el blanco, quienes resultaron afectados no tienen culpa alguna

Morelia, Michoacán, 15 de noviembre de 2015.- De nuevo el terrorismo reflejando lo único que hace, escombros de vida que se convierten en muerte. En París las escenas dantescas dan la vuelta al mundo, entrada la noche del viernes 13 de octubre los reportes preliminares destacaban 153 muertos, consecuencia funesta de los ataques terroristas que irrumpieron para cortar de tajo la convivencia sosegada de millones de personas, los asesinos dieron en el blanco, quienes resultaron afectados no tienen culpa alguna.

En nombre de qué o de quién se efectúan tales ataques, el fanatismo es el combustible que alimenta el odio de los sembradores de muerte, articuladores del caos, los terroristas suicidas matan para morir sin piedad alguna. El presidente francés Francois Hollande calificó los hechos como un “horror”.

El hombre es lobo del hombre planteó, hace siglos, Thomas Hobbes y lo cierto es que continúa el homo sapiens como el depredador de su especie; la ideología, la religión, el capital y otros motivos son la fuente de división.

En los últimos años son muchos los episodios registrados en que se levantan las banderas negras del terrorismo, en muchos casos el “argumento” de los criminales tiene que ver con motivos religiosos, me sorprende que haya quienes aún creen en una deidad que según sus dogmas se alimenta de sangre y desea el aniquilamiento de los que piensan diferente. No puede ser de Dios algo tan cruento como cobarde.

La comunidad internacional a través de muchos voceros ha expresado la solidaridad con el pueblo francés, la condena ha sido unánime, los daños aún no terminan de contabilizarse en París, el miedo aún cabalga.

Francia ha legado aportes definitivos a la humanidad, el estrado moderno deriva en gran medida de la Revolución Francesa de 1789, ahí se promulgó la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano que se constituyó como un verdadero parteaguas.

El terrorismo tiene un origen oscuro como reprochable porque no hay fin que lo justifique, es una mala sombra que produce muerte y pena.

Recuerdo una línea de La Marsellesa: “contra nosotros, la tiranía alza su sangriento pendón”.

París ardió bajo el fuego del terror, los entes trastornados volvieron al crimen con motivos injustificables, ello merece castigo, esas vilezas no van. No rotundo al terrorismo.