Máscara contra Cabellera en el Festival de Música de Morelia

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Aprovechando las diferencias de estilo y temperamento, los pianistas se enfrentaron a la más típica usanza de la lucha libre en un mano a mano escénico-musical

Aprovechando las diferencias de estilo y temperamento, los pianistas se enfrentaron a la más típica usanza de la lucha libre en un mano a mano escénico-musical

Particularmente divertido resultó el espectáculo que ofrecieron los pianistas Alberto Cruzprieto y Héctor Infazón en el patio de Palacio de Gobierno de la capital michoacana

Morelia, Michoacán, 23 de noviembre de 2015.- Particularmente divertido resultó el espectáculo que ofrecieron los pianistas Alberto Cruzprieto y Héctor Infazón en el patio de Palacio de Gobierno de la capital michoacana. Máscara contra cabellera es el título de la singular presentación que pudo disfrutarse en el marco del Festival de Música de Morelia Miguel Bernal Jiménez.

Aprovechando las diferencias de estilo y temperamento, los pianistas se enfrentaron a la más típica usanza de la lucha libre en un mano a mano escénico-musical. Acompañados por la primera actriz Berenice Callejo, que en todo momento participó activamente en el espectáculo haciendo de maestra de ceremonias, pregonera y vendedora, los destacados intérpretes elaboran un vistoso, hilarante y entretenido entramado donde hacen gala no solamente de sus dotes musicales sino también de sus talentos histriónicos y humorísticos.

El pianista Alberto Cruzprieto, quien es conocido por poseer una depurada técnica pianística ha desarrollado su carrera comprometido con la difusión de la música bien ejecutada, en tanto que Héctor Infanzón ha desarrollado una carrera orientada al jazz y a la música pop. Es por ello que Cruzprieto toma el rol de técnico mientras que Infanzón aporta la improvisación y la exploración como buen rudo.

El proyecto Máscara contra Cabellera está ha tenido varias presentaciones, principalmente en la ciudad de México y nació luego de haber visto la película Guiseppe Tornatore, La leyenda de 1900 (La leggenda del pianista sull’oceano, 1998), con el objetivo de que el público experimente, se aproxime y disfrute de las diversas posibilidades que ofrece el piano.