Debe continuar investigación sobre asesinato de cura: Alberto Suárez Inda

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“La difusión de algunas noticias e interpretaciones maliciosas hacía más dolorosa la situación. Era preferible guardar silencio y esperar ya que la verdad sale a relucir tarde o temprano. Como suele decirse, contra los hechos no hay argumentos que valgan”: Suárez Inda

“La difusión de algunas noticias e interpretaciones maliciosas hacía más dolorosa la situación. Era preferible guardar silencio y esperar ya que la verdad sale a relucir tarde o temprano. Como suele decirse, contra los hechos no hay argumentos que valgan”: Suárez Inda

El Cardenal de Morelia lamentó los hechos de violencia en los que fue asesinado el padre José Alfredo López Guillén, párroco de Janamuato, municipio de Puruándiro, pidió a la PGJE continuar la investigación y señaló a los medios de comunicación que a veces confunden y difaman

Morelia, Michoacán, 26 de septiembre de 2016.- Este lunes, el Cardenal de Morelia, Alberto Suárez Inda, lamentó los hechos de violencia en los que fue asesinado el padre José Alfredo López Guillén, párroco de Janamuato, en el municipio de Puruándiro, pidió a la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) continuar la investigación y señaló a los medios de comunicación que a veces confunden y difaman.

A continuación, ATIEMPO.MX (www.atiempo.mx), su portal de noticias y denuncias por internet, reproduce de manera íntegra el dado a conocer este 26 de septiembre por el también Arzobispo de Morelia:

Cuánta razón tenía el Obispo San Agustín al escribir que “vamos caminando entre las angustias del mundo y los consuelos de Dios”. Esta semana ha sido para nuestra Diocesis tiempo de angustia y de dolor, pero también de consuelos muy grandes.

La desaparición del P. José Alfredo López Guillén de su Parroquia de la Santísima Trinidad en Janamuato nos consternó. Desde que recibimos la noticia, el miércoles por la tarde, hasta el domingo por la mañana, pasamos varios días de incertidumbre, especialmente sus familiares y su comunidad.

La difusión de algunas noticias e interpretaciones maliciosas hacía más dolorosa la situación. Era preferible guardar silencio y esperar ya que la verdad sale a relucir tarde o temprano. Como suele decirse, contra los hechos no hay argumentos que valgan.

Debo reconocer que la Procuraduría del Estado ha actuado con profesionalismo. Confiemos en que se dé seguimiento a la investigación. Hasta ahora lo que sabemos es que el Padre fue asesinado pocas horas después de que lo secuestraran y su cuerpo fue abandonado a unos cuantos kilómetros, llevándose su automóvil así como una camioneta de la Parroquia y algunos otros objetos de valor.

He recibido innumerables muestras de cercanía, comenzando por la mención que hizo el Papa Francisco, asegurando su “oración por el querido pueblo de México, para que cese la violencia que en los últimos días ha golpeado a varios sacerdotes”. Muchos Obispos han estado llamando. Se ha manifestado la solidaridad en el presbiterio y la preocupación por el hermano. Fue impactante ver al pueblo de Janamuato unido en oración por su Párroco. Muchos amigos me han enviado mensajes de condolencia. Prevalece al final un buen espíritu y se reacciona favorablemente en la adversidad.

Ante un hecho tan triste, veo otras señales positivas. Los medios de comunicación, si bien a veces confunden y difaman, también sirven admirablemente para crear comunión. El ministerio y la figura del pastor siguen siendo respetados y significativos para mucha gente. La fe sostiene a la comunidad cristiana en los momentos más difíciles.

No hemos de quedarnos en lamentaciones ni dejarnos invadir por la amargura. En el Año de la Misericordia pidamos a nuestro Señor por la conversión de los que hacen el mal, para que nos haga capaces de perdonar y nos ayude a perseverar en la construcción de la paz en los hogares y los pueblos. La justicia humana sin misericordia podría llegar a convertirse en crueldad.

+ Alberto Cardenal Suárez Inda
Arzobispo de Morelia

Morelia, Mich., 26 de septiembre de 2016

El P. José Alfredo López Guillén nació en Panindícuaro, Mich. el 13 de octubre de 1973. Realizó sus estudios eclesiásticos en el Seminario de Morelia. Fue ordenado sacerdote el 7 de junio de 2001 en Catedral por el Sr. Arzobispo D. Alberto Suárez Inda. Desempeñó su ministerio sacerdotal en las Parroquias del Perpetuo Socorro (como vicario parroquial) y fue Párroco en las de San Miguel Arcángel, de Eménguaro (Mpio. de Salvatierra), Gto., La Luz de Morelos (Mpio. de Morelos), Mich. y finalmente en la Santísima Trinidad de Janamuato (Mpio. de Puruándiro), Mich.