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De forma clara y sin lugar a sorpresas, Brasil derrota 2-0 Serbia

Puede que Neymar no haya encontrado aún la chispa que necesita para ser determinante y que Tite tenga problemas con las lesiones de sus laterales -hoy se añadió Marcelo- pero por el momento es uno de os conjuntos más sólidos
Puede que Neymar no haya encontrado aún la chispa que necesita para ser determinante y que Tite tenga problemas con las lesiones de sus laterales -hoy se añadió Marcelo- pero por el momento es uno de os conjuntos más sólidos

Brasil no entiende de sorpresas y, con un gol de Paulinho y otro de Thiago Silva, derrotó a Serbia para solventar como líder del grupo E su pase a los octavos de final, donde le aguarda México, en Samara, el próximo lunes

Moscú, Rusia, 27 de junio de 2018.- Brasil no entiende de sorpresas y, con un gol de Paulinho y otro de Thiago Silva, derrotó a Serbia para solventar como líder del grupo E su pase a los octavos de final, donde le aguarda México, en Samara, el próximo lunes.

Puede que Neymar no haya encontrado aún la chispa que necesita para ser determinante y que Tite tenga problemas con las lesiones de sus laterales -hoy se añadió Marcelo- pero por el momento es uno de os conjuntos más sólidos.

El único «grande» que sabe a lo que juega, que cuenta con suficiente magia para decantar el resultado de su lado, pero también con el equilibrio que le da Casemiro en el centro del campo y la solidez defensiva que echó en falta en otras épocas.

Espoleada por la eliminación de Alemania, su «bestia negra» cuatro años antes, pero con la precaución que impone un Mundial que no sabe de jerarquías, Brasil supo salir en el Spartak Stadium del laberinto serbio para encontrar el resquicio por el que eludir el campo de minas que dispuso Mladen Krstajic.

Con pierna fuerte -a veces demasiado- y tres líneas muy juntas a 20 metros de su portero.

Con Coutinho ahogado entre centrocampistas y Neymar encerrado en una banda, Serbia tuvo la sensación de controlar el partido durante gran parte de la primera mitad, sobre todo a raíz de que Gabriel Jesús fallase el primer mano a mano con Vladimir Stojkovic, a los 4 minutos, y Marcelo tuviese que retirarse lesionado poco después.

No creó tampoco problemas a Alisson, porque su juego aéreo murió entre los centrales brasileños y Casemiro barrió cualquier rechace, pero el equipo de Krstajic vivió más de media hora tranquilo.

A la espera de su momento. Su idea dependía de su capacidad para evitar el juego a la espalda de sus defensas, de evitar que cualquiera de los artistas brasileños levantase la cabeza.

Y eso es casi imposible si está sobre el campo Neymar, que en el 29 habilitó a Gabriel Jesús -de nuevo sin éxito en el último regate- o Coutinho, conocedor de la habilidad de Paulinho para irrumpir desde la segunda línea.

La conexión barcelonista fue la solución. Coutinho intuyó la carrera de Paulinho y le puso un balón tras la defensa rival que éste solo tuvo que levantar ante la salida de Stojkovic (m.36).

Serbia reaccionó tras el descanso con una mayor ambición y, aunque ofreció a Brasil la posibilidad de un contragolpe, desaprovechado por Neymar en el 57, creó las primeras dudas en la zaga canarinha.

Un apurado despeje de Joao Miranda, hoy capitán, un mal rechace de Alisson a un centro de Antonio Rukavina, que no aprovechó Aleksandr Mitrovic, y otro remate de cabeza del delantero del Fulham que puso en apuros la meta brasileña.

Fueron poco más de 5 minutos de zozobra, hasta que Neymar forzó un corner y su saque de esquina lo cabeceó sin oposición Thiago Silva, en el minuto 68.

Recuperó Brasil el mando con el gol, fue creando ocasiones, la mayoría desperdiciadas por Neymar y acabó convencida de que, mientras las demás favoritas dudan o, como Alemania, emprenden el camino de regreso, su paso por Moscú no va a ser anecdótico. Prometen volver para la final.

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