Monarcas arranca valioso empate en su visita a Tigres

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El peruano Raúl Ruidíaz a los 31’, de penal, y André Pierre Gignac a los 71’, fueron los goleadores de un partido donde Morelia lució más entregado por la victoria frente a un Tigres que ofreció algunos destellos, pero flojo en lo general

El peruano Raúl Ruidíaz a los 31’, de penal, y André Pierre Gignac a los 71’, fueron los goleadores del partido

El cuadro michoacano llegó por algún punto y se lo llevó; el 1-1 fue suficiente para la causa de Morelia, pero demasiado raquítico para un Tigres que está sumido en un momento difícil y sin señales de superación

San Nicolás de los Garza, N. L., 26 de febrero de 2017.- Un Tigres desconocido fue presa de sus propias limitaciones y apenas pudo empatar con un Morelia que se debate entre permanencia y el descenso.

El cuadro michoacano llegó por algún punto y se lo llevó. El 1-1 fue suficiente para la causa de Morelia, pero demasiado raquítico para un Tigres que está sumido en un momento difícil y sin señales de superación.

El peruano Raúl Ruidíaz a los 31’, de penal, y André Pierre Gignac a los 71’, fueron los goleadores de un partido donde Morelia lució más entregado por la victoria frente a un Tigres que ofreció algunos destellos, pero flojo en lo general.

A Tigres no sólo le faltó combustión futbolística, sino también sentido de pertenencia, ese que últimamente ha perdido jugando de local. Ya no intimida, ya no resuelve como antes, ya se equivoca más y le llegan como si nada en su propia casa.

Cualquier equipo hoy viene y le levanta la voz en el Universitario. Morelia le hizo partido y le complicó la existencia. Tigres, otra vez, con esos impulsos sobre el final quiso justificar un desarrollo donde no le correspondió por dominio y autoridad.

Ferretti apostó a los mismos 11 que habían ganado en Veracruz, pero la fórmula no tuvo sus grandes frutos. Primero, porque el rival no se encajonó en su campo y, segundo, porque no tuvo creatividad y sus imprecisiones –y desconexiones- lo orillaron a la monotonía y a perder estabilidad colectiva.

Morelia anoche le ganó un primer tiempo a base de actitud y convencimiento. Conocedor de que otra opción no le queda en la difícil situación por la que atraviesa en la tabla de descenso, salió a buscar el resultado y encontró espacios y oportunidades.

Tigres apenas fue rápido y profundo por la banda de Luis Advíncula e Ismael Sosa, pero hasta ahí. Pronunció sobremanera su tortícolis derecha. Tuvo control de esa franja, pero no así del partido.

Otra vez André Pierre Gignac estuvo aislado y errático. El chileno Eduardo Vargas no fue determinante y en la región central, Jesús Dueñas y Guido Pizarro abrieron demasiadas grietas que fueron capitalizadas por el rival.

Morelia reflejó en el marcador su mejor momento. Un penal que cobró el peruano Raúl Ruidíaz al 31’, después de que Hugo Ayala le cometiera una brusca falta en el área, marcó la diferencia transitoria.

Una vez en el complemento no cambió mucho la historia. Quizás el ingreso de Damián Álvarez le inyectó más profundidad por la banda izquierda y así fue que llegó el empate de Gignac al 71’. Centro de Damián para que el francés asegurara de cabeza y estampar el 1-1 que no se movió más.