Uruguay sufre y aburre, pero vence 1-0 a Arabia Saudita

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En su partido cien con La Celeste, Al Owais le regaló a Luis Suárez su primer gol en el Mundial. Su grotesca salida por los aires permitió al ariete espantar los fantasmas que le perseguían.

En su partido cien con La Celeste, Al Owais le regaló a Luis Suárez su primer gol en el Mundial. Su grotesca salida por los aires permitió al ariete espantar los fantasmas que le perseguían.

Dos tiros de esquina le han bastado a Uruguay para esperar rival en octavos. Si ante Egipto fue Giménez el encargado de sumar los tres primeros puntos en el último minuto, esta vez le tocó el turno a Suárez.

Rostov del Don, Rusia, 20 de junio de 2018.- Dos tiros de esquina le han bastado a Uruguay para esperar rival en octavos. Si ante Egipto fue Giménez el encargado de sumar los tres primeros puntos en el último minuto, esta vez le tocó el turno a Suárez.

En su partido cien con La Celeste, Al Owais le regaló su primer gol en el Mundial. Su grotesca salida por los aires permitió al ariete espantar los fantasmas que le perseguían.

El 9 del Barça lo celebró con rabia, anunciando un embarazo con el que, ya de paso, condenó a Arabia Saudita con una eliminación que deja a Pizzi, afónico tras ejercer de agente del caos, con pocas opciones de continuidad en el banquillo.

Uruguay tenía la oportunidad de aprovechar la debilidad de su adversario para intentar igualar el goal average con Rusia, a la que se medirá en la última jornada, en la lucha por evitar al líder en el grupo de España.

Sin embargo, jamás pareció importarle los números ni las formas. Pensará que para gustar y fidelizar ya estarán otros.

Tabárez introdujo dos cambios respecto al estreno. Y aunque Carlos Sánchez y el Cebolla dieron algo más de profundidad, su centro del campo siguió jugando con la misma indolencia.

Vecino y Bentancur entraron mucho en juego, pero jamás se hicieron con su parcela y nunca arriesgaron un balón o rompieron una línea.Uruguay se encontró el 1-0 en el primer tiempo y poco más.

Arabia, por su parte, mejoró la imagen inaugural. Demostró que su nivel es ascendente. Que su físico está a la altura de los demás. Y que de técnica no va mal. Sin embargo, le falta picardía, tablas y colmillo. Los españoles, Al Dawsari (Villarreal) y Al Muwallad (Levante), no marcan las diferencias. A Al Shehri (Leganés) ni le dejaron intentarlo.

El segundo tiempo fue otra tentación a alargar la siesta. Arabia no inquietó ni volcándose con urgencias a la desesperada, mientras que Uruguay sólo se preocupó por desplegarse con el orden inmaculado que impone Godín y con las ocurrencias intermitentes de Cavani.

Del partido, en resumen, nadie se acordará cuando acabe este Mundial. Salvo Fernando Morena, el mítico delantero de Peñarol que pasó por el Rayo y el Valencia en los ochenta. Con 423 goles era el uruguayo que más goles había marcado en todas las competiciones oficiales en el fútbol profesional.

Suárez le igualó. Y con el hambre que demuestra (primer charrúa que marca en tres Mundiales), y con el futuro a corto plazo que se le presenta en Rusia, es más que probable que pronto lidere la historia de su país en solitario.