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A 32 años del 88 (Por: Alejandro Vázquez Cárdenas)

Activemos la memoria, ¿quiénes fueron y donde están actualmente los que diseñaron y ejecutaron ese megafraude y esos altos funcionarios del PRI que nos impusieron a Salinas, a la de a fuerzas? Juzgue el lector.

Morelia, Michoacán, 14 de julio de 2020.- Puedo asegurar, con razonable certeza, que la mayoría de los ciudadanos mexicanos que actualmente cuenten con  45 o más años de edad, no han  podido olvidar la noche del 6 de julio de 1988. El año y sus circunstancias fueron históricos. Ese día, 6 de julio de 1988  se llevó a cabo  la tensa  jornada para la elección de Presidente de la República; los candidatos que contaban eran, por el PRI el Lic. Carlos Salinas de Gortari, por el PAN el ingeniero Manuel Clouthier y por el Frente Democrático Nacional, el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas.

Como no se veía desde las épocas vasconcelistas, el entusiasmo de jóvenes y adultos era evidente, la posibilidad,  todo indicaba que al alcance de la mano, de sacar al PRI del poder se respiraba en el ambiente. ¿Motivos?, muchos, la mediocre gestión del gris Miguel de la Madrid, el hartazgo por las décadas de prepotencia y corrupción priísta, agregándose la poco atractiva imagen del candidato priista, Salinas de Gortari, pero sobre todo, por la conciencia, recientemente adquirida, de la capacidad de movilización ciudadana espontánea, palpable en los días posteriores al terremoto del 85.

La votación nacional fue impresionante, pero la desconfianza en las instituciones electorales, dependientes por completo de la Secretaría de Gobernación, vía la Comisión Federal Electoral, y por lo tanto subordinada de manera total del PRI-Gobierno, flotaba como un pesado manto ominoso.

Esa noche no dormíamos, todos pegados al televisor, cuando finalmente, ya en la madrugada del 7 de julio, a las 3.10 am aparece, solemne, el Presidente del PRI nacional, Jorge de la Vega Domínguez para anunciarnos, pomposamente, el «triunfo claro, contundente e inobjetable» del candidato priista Salinas de Gortari.

El coraje, que no desilusión, fue mayúsculo, las evidencias de un gigantesco fraude, la «caída» del sistema de cómputo ordenada y ejecutada con brutal cinismo por el encargado de la Comisión Federal Electoral, el impresentable Manuel Bartlett y los demás datos de ese asalto a la democracia ya son historia. No vale la pena repetirlo.

El asunto que quiero exponer es  ver en qué terminó ese episodio, que por cierto costó cientos de muertos. Activemos la memoria, ¿quiénes fueron y donde están actualmente los que diseñaron y ejecutaron ese megafraude y esos altos funcionarios del PRI que nos impusieron  a Salinas, a la de a fuerzas? Juzgue el lector.

Tenemos a Manuel Bartlett Díaz, secretario de Gobernación y presidente de la Comisión Federal Electoral el día de las elecciones de 88, encargado de operar el fraude,  actualmente, por obra y gracia del López Obrador es nada más y nada menos que el Director de la Comisión Federal de Electricidad, donde ha dado sobradas muestras de su incompetencia, necedad y autoritarismo.

Manuel Camacho Solís, brazo derecho de Salinas. En julio de 1988, operó el fraude paralelo: negociar distritos a cambio de aceptar la victoria de Salinas. Con el tiempo funda un nuevo partido, Partido del Centro Democrático junto su discípulo Marcelo Ebrard, pierde el registro pero el PRD lo rescata y lo hace Senador.  Pudo vencer muchos contratiempos, menos el cáncer, que lo mandó a la tumba en 2015 dejando como heredero político a su amigo/discípulo Marcelo.

Ricardo Monreal, como diputado priísta en 1988 fue de los más violentos defensores de la victoria de Salinas, luego rompió con Zedillo porque le negó la candidatura en Zacatecas y en cuestión de segundos se hizo perredista. Siempre atento a los vaivenes de la política, como toda veleta, se cambia al Partido del Trabajo, luego al Movimiento Ciudadano para recalar finalmente en MORENA donde actualmente es Senador.

Marcelo Ebrard, actual Secretario de Relaciones Exteriores  era básicamente el cargador de maletas de Manuel Camacho Solís, por años nos acostumbramos a verlo en todo evento donde se presentaba Camacho, invariablemente cargando un maletín. Ha ocupado diversos puestos al amparo del AMLO. De 2002 al 6 de diciembre de 2004 fungió como secretario de Seguridad Pública del Distrito Federal (jefe de la policía capitalina) siendo destituido por el entonces presidente de México Vicente Fox por su desastrosa actuación en el episodio del linchamiento de policías a su mando en la delegación Tláhuac.  Con el tiempo fue Jefe de Gobierno del DF, puesto que desempeñó sin mayores incidentes hasta que se atravesó la línea 12 del Sistema Colectivo Metro, donde se evaporaron cientos de millones de pesos en una obra pésimamente diseñada y peor construida. Su adecuación ha consumido una  impresionante cifra que supera los 1,200 millones.  Perseguido por serias sospechas de fraude se ve en la necesidad de salir del país. Ha librado  (hasta el momento) las acusaciones. López lo mantiene como Secretario de Relaciones Exteriores, aunque en realidad tiene una función multiusos al ser considerado el más “leído y escrebido” del gabinete.

De Porfirio Muñoz Ledo, inteligente y multicolor saltimbanqui, líder nacional del PRI, fundador del Frente Democrático Nacional, presidente del PRD, candidato presidencial por el PARM, funcionario foxista etc., poco podemos agregar. Muy inteligente, culto, pero ya al final de su camino, lo que le permite sincerarse con rudeza, total, ya nada puede perder. 

La pregunta final: ¿Valió la pena el esfuerzo y los muertos? Y la mas dura ¿En qué momento se jodió todo? 

Alejandro Vázquez Cárdenas

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