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Aborto, ¿libertades o mera eugenesia? (Por: Alejandra Ortega)

En lugar de luchar por mejorar la calidad de vida de todos, en especial de los más desfavorecidos, estos grupos y colectivos abortistas, financiados, sólo atinan a ponerse un pañuelo verde y vociferar y crear caos, con la constante en todos los casos de atacar a la Iglesia Católica, no a otras

Morelia, Michoacán, 26 de septiembre de 2019.- La justificación o argucias de muchos proaborto son en general muy endebles, por lo menos así parece a quienes tiene un conocimiento más amplio de la implementación de este tipo de agendas en varias partes del mundo, prácticamente al mismo tiempo y siguiendo una misma línea de acción.

Aunque a estas personas que defienden eliminar a los hijos en gestación, no parece importarles caer en sendas contradicciones.

Primero construyen historias súper dramáticas para, según ellos, «sensibilizar» al otro, como la clásica de que “hay demasiados niños en la calle muriendo de hambre”. 

Como si todos los días camináramos entre cadáveres de niños famélicos.

Luego la muy recurrida de la señora pobre en la sierra que tiene 8 hijos y no tiene para darles de comer ni llevarlos a la escuela.

O sea, por un caso así, o 2 ó 3 ó 10, vamos a legalizar el aborto en ¡todo el país!

En realidad la capacidad de discernimiento es tan paupérrima, como lo es también el deseo de informarse, de indagar, contrastar información y fuentes para buscar la verdad.

Estas personas con esos ejemplos tan burdos, que repiten en todas las conversaciones en las que se trata el tema del aborto, no se enteran que lo que promueven es, en el fondo, la eugenesia.

A estas personas les molesta la gente pobre y quieren evitar que los pobres, marginados e indígenas ¡se reproduzcan!

En lugar de luchar por mejorar la calidad de vida de todos, en especial de los más desfavorecidos, estos grupos y colectivos abortistas, financiados, sólo atinan a ponerse un pañuelo verde (importada idea de las imposiciones a Argentina) y vociferar y crear caos, con la constante en todos los casos de atacar a la Iglesia Católica. No a las mezquitas, no a los templos budistas o evangélicos, ni los de la Luz del Mundo, tampoco a alguna sinagoga.

Y todo ello nunca se traduce en beneficio para ninguna de esas mujeres de la sierra, ni de esos «miles» de niños muriendo de hambre en las calles.

La eugenesia es una idea añeja. Se trata de la manipulación genética de la especie que busca eliminar las características no deseables en los individuos.

¿No deseables para quienes?

Esa es la cuestión, pues los intentos que se han hecho de eugenesia a lo largo de la historia, siempre han sido promovidos por una pequeña élite surgida en Inglaterra que luego avanzó a Estados Unidos. 

Es decir, por parte de los países más imperialistas, los mismos que la izquierda y los progresistas dicen estar en contra.

Así, figuras como Sir Francis Galton, eugenesista británico, primo de Charles Darwin, que en 1883 elevó la eugenesia al rango de ciencia, influyeron decisivamente en muchos otros personajes que llevarían estas ideas a la práctica en distintos momentos.

Otra promotora de estas ideas, que luego se convirtieron en políticas, fue la muy conocida y citada dentro de los grupos feministas y proaborto: Margaret Sanger, fundadora de la Internacional Planned Parenthood Federation. 

En sus diferentes escritos señalaba de forma muy clara que buscaba la dominación de la raza anglosajona frente al aumento de la población de origen negro y de minorías de otras razas, a los que consideraba “imbéciles benignos”. 

Otro exponente de la eugenesia fue el inglés Caleb Saleeby, que hablaba de construir un gran imperio a través del mejoramiento de la raza anglosajona.

Y en México también hay algunos referentes en esta materia como Alfredo Saavedra, fundador de la Sociedad Mexicana de Eugenesia en los años 30.

O Francisco Hernández y su «Higiene de la Especie». Todos darwinianos.

Según ellos la mujer es el agente principal para el cambio de la especie y para que haya o no población en determinados territorios o áreas.

Es curioso cómo a un Adolf Hitler el mundo entero le reprocha, y se escandaliza hasta de forma exacerbada, por el hecho de querer hacer de los arios una raza superior y perfecta.

Y todas estas condenaciones públicas las ha hecho sistemáticamente la izquierda, sin embargo, paradójicamente, son los mismos que promueven la eugenesia disfrazada de libertades para la mujer.

No tengo dudas de que alguien ha inoculado esta perversidad en México para acabarnos a nosotros mismos y no muchos lo están entendiendo.

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