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Arquidiócesis de Morelia envía felicitación por el Día del Padre

El hombre debe vivir con responsabilidad y alegría su paternidad. Lo cual no significa ser únicamente proveedor de lo material en el hogar sino ayudar y compartir con la madre las responsabilidades del hogar y de los hijos, indicó el arzobispo Carlos Garfias

Morelia, Michoacán, 15 de junio de 2019.- “En torno al Día del Padre quiero enviar un saludo a todos los papás… Ser Padre es una de las experiencias más maravillosas que tiene el ser humano en la vida, pues a través del don de la paternidad, se es capaz de dar vida física y dar vida en la mente y el corazón de los hijos influyendo en gran medida en la educación de los hijos y en su bienestar”, expresó el arzobispo de Morelia, Carlos Garfias Merlos.

“Mañana, tercer domingo de junio, Día del Padre, quiero hacer un reconocimiento especial a todos los padres de familia que con responsabilidad y amor influyen en la educación y felicidad de sus hijos”, abundó.

Posteriormente, el prelado señaló: “Queridos padres de familia los invito a no decaer en sus labores y ser un bello testimonio de alegría, amor y fe para sus hijos y sus esposas”.

Carlos Garfias indicó que el hombre debe vivir con responsabilidad y alegría su paternidad. Lo cual no significa ser únicamente proveedor de lo material en el hogar sino ayudar y compartir con la madre las responsabilidades del hogar y de los hijos.

“Muchos matrimonios son animados por el amor y fortalecidos por la fe, luchan, incluso con heroísmo, por el bien, la educación y la formación de sus hijos e hijas”.

Por eso el arzobispo de Morelia invitó a todos los papás a ejercer con amor, alegría y entrega el don de la paternidad que Dios les ha regalado, les pido que en unidad de amor a su esposa, eduquen con sentido de Dios a sus hijos e hijas, sean ejemplo de amor y testigos alegres y confiables de la fe en sus hogares.

“Felicito pues a todos los padres y les invito a reflexionar y dar gracias sobre su papel en la familia, a analizar la calidad del tiempo que dedican a jugar con sus hijos, la comunicación que tienen con ellos y la manera en que impulsan sus cualidades y dones”.

Agregó: “A los hijos, los invito para que valoren a sus padres y no sólo en este día, sino todo el tiempo, les muestren su cariño, afecto, amor y gratitud por el don de la vida”.

EUCARISTÍA, FUENTE DE GRACIA QUE NOS CONDUCE A LA UNIDAD, LA RECONCILIACIÓN Y LA PAZ

En otro tema, Garfias Merlos recordó que como cada año, la Iglesia celebra la Solemnidad de Corpus Christi, este año será el próximo jueves 20 de Junio. En esta fiesta se busca principalmente proclamar y aumentar la fe en Jesucristo presente en el Santísimo Sacramento.

“La Eucaristía nos recuerda el momento en el que el pan y el vino se convierten en el Cuerpo y en la Sangre de Cristo. Éste es el alimento del alma. La riqueza de la Eucaristía es inmensa”.

Para el arzobispo de Morelia: “Bajo cualquier ángulo que la miremos aparece llena de gracia y bendición. Al contemplar cómo construye la comunidad se muestra como fuente de unidad, de reconciliación y de paz.

El líder religioso recordó: “Hacemos dos peticiones muy unidas entre sí: ‘Danos hoy nuestro pan de cada día… y perdona nuestras ofensas’. Así como necesitamos para nuestra vida el pan material, también nos urge tener el alimento del alma que es el perdón, la reconciliación y la paz con Dios, con los hermanos y con nosotros mismos.

“Sin perdón no es posible la unidad y la paz. Conocemos a víctimas de las mayores injusticias y violencias que han logrado borrar el odio y el deseo de venganza comulgando en la Misa”, añadió.

De acuerdo con Carlos Garfias: “También muchas familias con problemas de comunicación, amor y unión se han reconciliado en la celebración eucarística. Son preciosas las plegarias de la reconciliación que expresan estas dimensiones esenciales de la Eucaristía. Reconocen cómo Dios, siempre misericordioso, ofrece su perdón ante nuestra debilidad. Cristo nos ha reconciliado por su sangre derramada en la cruz. A partir del perdón nace la unidad para formar un solo cuerpo y un solo espíritu, no sólo en la Iglesia sino en toda la humanidad dividida en enemistades y discordias”.

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