Cartelera Retrospectiva: La favorita

No es esta una comedia, aunque muchas veces se le ha clasificado como tal. No carece de elementos absurdos pero éstos son seguidos de otros que resaltan el patetismo de los personajes, conformando una especie de desconcertante equilibrio entre lo gracioso y lo grotesco.

No es esta una comedia, aunque muchas veces se le ha clasificado como tal. No carece de elementos absurdos pero éstos son seguidos de otros que resaltan el patetismo de los personajes, conformando una especie de desconcertante equilibrio entre lo gracioso y lo grotesco.

La reina Ana, viuda y sin hijos, sufría constantes accesos depresivos. La soberana mantenía una estrecha relación con Sarah Churchill, posteriormente Lady Marlborough. La influencia de Marlborough en la corte terminó con la llegada de su prima, Abigail Masham, quien en poco tiempo se convirtió en la nueva favorita de la reina.

Morelia, Michoacán, 03 de febrero de 2019.- La favorita (The favourite, 2018), claramente destaca entre todas las películas que compiten por el Oscar. A pesar de que el sexto largometraje de Yorgos Lanthimos es el más convencional de su filmografía, todavía no encaja del todo en los estándares de Hollywood. La cinta podría ser la gran ganadora en la próxima entrega de premios, no por la cantidad de trofeos (que en términos de cine como tal, no tienen ningún valor), sino por la posibilidad de seducir a nuevas audiencias. Inició su recorrido en el Festival de Venecia previo a su estreno en Estados Unidos y el resto del mundo, convirtiéndose hasta ahora en el trabajo más taquillero del cineasta griego.

La película está ambientada en la Inglaterra de los primeros años del siglo XVIII. La reina Ana, viuda y sin hijos, sufría constantes accesos depresivos. La soberana mantenía una estrecha relación con Sarah Churchill, posteriormente Lady Marlborough (entre su descendencia figuran personajes como Winston Churchill y la princesa Diana). La influencia de Marlborough en la corte terminó con la llegada de su prima, Abigail Masham, quien en poco tiempo se convirtió en la nueva favorita de la reina. De ahí el título de la película.

El guión original escrito por Deborah Davis era una crónica de lo acontecido en ese periodo y fue ofrecido a Lanthimos al poco tiempo de presentar Canino (Kynodontas, 2009), que en aquel momento había sido nominada al Oscar como mejor película de habla no inglesa. No sonaba algo que atrajera al director por lo que solicitó la ayuda del dramaturgo australiano Tony McNamara para eliminar muchas de las referencias históricas y centrarse en la relación entre las tres mujeres. Es la primera ocasión que Lanthimos no trabaja junto a su colaborador habitual, Efhtymis Filippou (si no contamos su primera película Kinetta, filmada en 2005).

La película se divide en ocho capítulos cada uno de ellos nombrado con alguna frase incluida en el guión y el cual sugiere también, con malicioso sentido del humor, una acción ocurrida en el segmento. Las acciones de los personajes no son desinteresadas, cada una de ellas busca obtener más del otro, estableciendo un juego de poder entre las tres mujeres, el cual tiene repercusiones más allá del recinto palaciego. Aun así, la jerarquía es evidente, prácticamente todas las tomas de la reina están en contrapicado, resaltando su superioridad respecto al resto de los personajes.

No debe tomarse a La favorita como una lección de historia. Hay una serie de elementos claramente ficticios. El uso de lentes angulares en varias tomas, además de ampliar el espacio, resalta la irrealidad de las situaciones presentadas. También se pueden observar varios anacronismos deliberados que resaltan su carácter artificioso (como la peculiar sesión de baile que hace enfurecer a la reina). La película abre y cierra con conejos, Lanthimos no suele explicar los finales, que suelen quedar envueltos en un halo de misterio. En este caso, tal vez el carácter de la reina Ana y la pérdida de cada uno de sus diecinueve hijos, puedan esclarecerlo un poco.

No es esta una comedia, aunque muchas veces se le ha clasificado como tal. No carece de elementos absurdos pero éstos son seguidos de otros que resaltan el patetismo de los personajes, conformando una especie de desconcertante equilibrio entre lo gracioso y lo grotesco. ¿Ha abandonado por completo el estilo minimalista de sus primeras películas? Es difícil predecir hacia donde apunta la mirada de Yorgos Lanthimos, pero por lo pronto es un cineasta que sigue filmando lo que quiere.