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Control de información en los medios, ¿necesario o eludible?

Un control estatal que exceda la capacidad de influencia del ciudadano se convierte con facilidad en un exceso de intervención; este es un escenario realmente peligroso porque la censura y la manipulación de la información están muy cerca

Buenos Aires, Argentina, 06 de julio de 2020.- La fuerza de la democracia en una sociedad se puede medir por la capacidad que tiene la población para influir en los actos del gobierno. Está claro que cuando las personas no tienen información real y veraz de lo que gestiona el Estado es imposible que se pueda organizar y movilizarse por sus intereses. Por esta razón se plantean los medios de comunicación como un bien esencial en la democracia que debe ser cuidado y protegido con especial atención.

En este sentido, la libertad y el control por parte de las instituciones deben llegar a un equilibrio en el que se garanticen de la mejor forma posible los derechos fundamentales de los ciudadanos.

El control y los límites de la información

La libertad no debe estar reñida con un cierto control del cual tengan conocimiento los ciudadanos. Para llegar al equilibrio perfecto se deben marcar unos objetivos a lograr con dicho control y se debe dar conocimiento a la población para que lo aprueben de forma indudable.

Dentro de esta limitación en los contenidos de los medios se pueden mencionar las restricciones horarias. La limitación de la publicidad durante el horario considerado sensible para los niños, por ejemplo, ayuda a alejar a los menores de ciertas influencias que pueden ser perjudiciales para su desarrollo.

En ningún caso se habla de censura de contenidos ni limitación de la libertad del informante. Esta actuación supondría inmediatamente una restricción de la libertad de información de las personas. Lo que se pretende es ofrecer una seguridad a los miembros más sensibles de la población protegiéndolos de la agresividad de ciertos contenidos.

Este control se aplica de forma general a algunos programas o medios con una especial relevancia en la publicidad. La intención es conseguir mayor veracidad y honestidad para que la libertad no se convierta en una fuente de engaño y abuso por parte de las empresas o los informadores con intereses secundarios.

La libertad es imprescindible

El equilibrio antes mencionado es esencial para completar la protección de derechos del ciudadano. Esto es así porque un control estatal que exceda la capacidad de influencia del ciudadano se convierte con facilidad en un exceso de intervención.

Este es un escenario realmente peligroso porque la censura y la manipulación de la información están muy cerca, es muy fácil recurrir a ellas y su presencia suele ser creciente.

En un panorama semejante, el usuario de la información no tiene ningún tipo de garantía sobre su procedencia o veracidad, difícilmente puede acceder a contenidos libres y su capacidad de conocimiento sobre la realidad de los hechos que ocurren en su sociedad se ve seriamente empañada.

Es importante que la ciudadanía valore y entienda la importancia de la información veraz y conozca los métodos para luchar por su mantenimiento y mejora constante. Se define así su capacidad de influencia sobre el gobierno y sus posibilidades de buscar la mejora de este pilar fundamental sobre el que se sustenta la democracia de un Estado.

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