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Cuando la política interfiere en la Iglesia (Por: Guillermo López Contreras)

Cuando las persecuciones contra la Iglesia Católica empezaron a cesar en el Imperio Romano a partir del siglo IV, la Iglesia enfrentó otro problema de largo alcance

Morelia, Michoacán, 25 de junio de 2021.- Cuando las persecuciones contra la Iglesia Católica empezaron a cesar en el Imperio Romano a partir del siglo IV, la Iglesia enfrentó otro problema de largo alcance.

Allí donde la comunidad cristiana fue relevante, la estructura clerical tuvo un papel social importante y por tanto los cargos eclesiásticos se volvieron elementos claves de gobierno. Las tentaciones surgieron.

No hablo, obviamente, de cuando la enseñanza de la Iglesia permeó profundamente en la sociedad y en los gobernantes a través de la prédica o los consejos de los prelados. La enseñanza católica fue y es provechosa en todos lo ámbitos.

Hablo de cuando los consagrados fueron políticos antes que levitas o cuando los gobernantes influyeron directamente en las decisiones de la Iglesia. Por desgracia, tenemos abundantes ejemplos de esto desde que el cristianismo fue tolerado con consecuencias aberrantes, dolorosas y equivocadas.

En la actualidad la tentación sigue. Prácticamente todos los gobiernos del mundo que tienen una importante población cristiana tienen un derecho de veto (derecho reconocido o tácito) sobre la designación de los obispos locales. La Santa Sede se encuentra en un constante juego de equilibrismo entre designar santos y capaces varones y congraciarse con los gobiernos nacionales.

En algunos casos las designaciones no han representado mayor problema, en otros, como el caso alemán, los gobiernos han construido una iglesia paralela en doctrina y práctica o, en otros como el chino, una iglesia cuya lealtad es hacia el Partido Comunista y no al Vaticano.

Salir del atolladero no es fácil, pero tampoco imposible. La Iglesia puede, y siempre podrá, ejercer su autoridad en cuanto doctrina a través del sucesor de Pedro. La política y la economía son eventualidades ante el objetivo mayor de rescatar las almas de los individuos y del compromiso individual, interno e inalcanzable para los gobiernos, hacia la Iglesia.

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