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El Evangelio Hoy / El secreto del éxito: Amor, perdón y servicio

Sé sabio con la sabiduría de Dios: el secreto es el amor a los enemigos, el perdón, el servicio gratuito. Serás santo.

Morelia, Michoacán, 23 de febrero de 2020.- En tu vida. Los fieles de la comunidad están viviendo en un mundo de odio y sangre derramada. Hay muchos muertos. 

Muchos hombres no han conocido la ley que Cristo lleva a su pureza y perfección: no pelear, no vengarse, amar a los enemigos.

Dios habla. Como Pablo, yo les advierto que no se fíen de la sabiduría del mundo, de las modas de pensamiento, de los valores del ambiente, son vanas, se apartan de la enseñanza de Jesucristo.

En el principio, Dios creó al hombre por amor, para amar, guardando sus mandamientos, en un orden moral. Desde el principio entra el pecado en el mundo y se quebranta el orden en la convivencia humana.

Entró el desequilibrio en la vida del hombre y la brutalidad. El hombre está inclinado al mal, el odio, la venganza, las discordias y divisiones, la polarización y la lucha fratricida.

Es lo que estamos presenciando: el hombre se ha convertido muchas veces en una fiera, sedienta insaciable de sangre fraternal. Hemos retrocedido a la barbarie, a la jungla. Los hombres viven sin ley y el gobierno no exige su aplicación, dejan en la impunidad violaciones gravísimas.

Hemos vivido un gran retroceso, hemos vuelto a la barbarie, es la decadencia de una vida digna. La sociedad ha perdido la conciencia moral, se guía por la conveniencia, la oportunidad y el pragmatismo. Se le da la espalda a Cristo, a su visión del hombre, al proyecto de liberar de la corrupción y tantos vicios.

El individuo vive sin ley, no la acata, no sigue los principios naturales, fundamentales: no robar, no matar. Y Cristo no vino a abolir la ley sino para rescatarla de la corrupción y elevarla a su perfección.

El hombre agacha la cabeza y no ve la meta divina a la que lo invita el Señor de la historia: “sean santos porque yo el Señor soy santo”. El que cree en Dios busca ser como él como canta el salmo 102: “el Señor es compasivo y misericordioso, lento para enojarse y generoso para perdonar… Es compasivo el Señor con quien lo ama”. 

Dios quiere librar al hombre de la corrupción, sacarlo de la barbarie, de las conductas primitivas, brutales. Es una lucha desde siempre, el hombre se resiste y huye del orden de Dios. La pedagogía de Dios sigue adelante hasta entregar a su Hijo a los hombres. Él viene a traer la ley en su formulación más alta y su acción transformadora perfecta.

Han oído que se dijo: ojo por ojo y diente por diente. Pero yo les digo no se “enganchen” con el hombre malo… Han oído que se dijo ama a tu prójimo y odia a tu enemigo. En cambio les digo: amén a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian…” Los hombres deben imitar la bondad de Dios para con todos, los buenos y los malos.

El mandato de Cristo es categórico: “ustedes, pues, sean perfectos como el Padre celestial es perfecto”. No hay nada que hacer, no hay lugar para creyentes malhechos, que ignoran la ley, indiferentes y tibios, ignorantes que no ponen en práctica la ley de Cristo.

Vive intensamente. La grandeza y felicidad del hombre están en cumplir la ley y ser santos.

Cristo está aquí. Nos alimenta con la sabiduría de su Palabra y con el cuerpo y la sangre de su amor.

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