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Filosofía del Pueblo: Inmigrantes hacia la nada

¿Qué clase de inmigración estamos viendo? ¿Quién les manda dinero a los Oxxos? ¿Quién les dijo que aquí había oportunidades sabiendo que pueden terminar trabajando para los capos? ¿Será que solo estarán de paso?

Morelia, Michoacán, 17 de junio de 2022.- Terminando el sexenio de Peña Nieto e iniciando el actual hemos visto imágenes de una cantidad enorme de gente cruzando la frontera sur de nuestro país para, según ellos, poder llegar a territorio de USA.

Pero la realidad no ha sido esa, muchos de ellos se han ido quedando a lo largo del territorio, tal pareciera que buscaran establecerse pero si así fuera ¿Quién les dijo que México es un país de oportunidades para un extranjero? Y no me refiero a los que vienen a invertir, obvio, es para los que piensan trabajar aquí.

Lo anterior no es rechazo hacia la gente que busca una mejor manera de vivir fuera de su lugar de origen, ya que México lleva décadas haciendo lo mismo hacia el territorio vecino, claro, allá la mano de obra hacía falta sobretodo en el campo donde los paisanos encontraron una manera de ganarse los cueritos de rana.

Lo raro no es ni siquiera la llegada de toda esta gente del centro de América, algunos del sur y otros del Caribe, inclusive gente de África y Ucrania que están en la frontera norte esperando se les resuelva su situación, no, eso no es lo que llama la atención, porque se sabe que allá hay demasiados conflictos (aunque aquí es igual o peor que esas guerras).

Tan solo en la ciudad de Morelia se les ha visto pidiendo dinero, sacando algún depósito del Oxxo, otros caminando como cualquier turista, buscando una casa donde rentar, algunas personas dicen que son un tanto agresivos, aparte llegan con familia entera y es aquí donde ya no cuadra.

Normalmente un mexicano que decide emigrar a gringolandia en su mayoría lo hace de forma ilegal, la manera más tradicional ha sido por el río Bravo, el desierto, escondido en un coche, brincando alguna barda, caminando por horas y hasta días en las montañas, por la línea cuando se podía con papeles falsos, solo por nombrar algunos.

Una vez que se ha tenido suerte después de semanas o meses, habiendo burlado la patrulla fronteriza, los coyotes (nombre que se le da a aquel que te guía en el paso ilegal de la frontera) te dejan con la persona que les va a pagar por haberte cruzado y de ahí a la ciudad donde comúnmente ya te espera un familiar o amigos que después te incorporarán a un empleo, normalmente se va un solo integrante de la familia para reunir dólares, ahorrará y mandará por ellos para reunirse nuevamente.

Aquí es donde comenzamos a ver las diferencias, los mexicanos nunca llegan a pedir limosna como se les ha visto a los que llegan a México, tampoco hacen envíos de aquí hacia el país vecino para subsistir, pues si se han ido es porque no tienen dinero, así que esperarán mientras cobran su primer cheque para hacer envío a su familia y pagar todos los biles ( deformación en plural del inglés Bill  que quiere decir recibo a pagar o factura)

A un mexicano indocumentado no lo ves paseando por la calle como día domingo, se queda en su casa después de salir de trabajar y si acaso el fin de semana beberá algunas cervezas con la comunidad mexicana escondido en una yarda, tampoco andará agrediendo estadounidenses, allá la ley es muy estricta en esos casos y si llegara a atrapar a un mexicano en situación ilegal sería confinado a las oficinas de migración para tramitar su regreso.

Los mexicanos no entran a Estados Unidos en caravana, jamás y mucho menos escoltado por alguna autoridad de aquel país, si recordamos, en Texas por ejemplo, los rancheros de allá jugaban a tiro al blanco con los mexicanos  que por sus campos se atrevían a cruzar de manera accidental en su paso ilegal.

Entonces:  ¿Qué clase de inmigración estamos viendo?  ¿Quién les manda dinero a los Oxxos?  ¿Quién les dijo que aquí había oportunidades sabiendo que pueden terminar trabajando para los capos? ¿Será que solo estarán de paso? 

No es que aquí no nos guste recibir inmigrantes, sólo que las condiciones no son ni parecidas a aquel USA de los años 80 ó 90, toda persona que llega necesita refugio, alimento, servicio de salud, ropa y educación, cosa que nuestro sistema nunca ha podido cubrir a los que aquí nacimos.

De todas maneras les deseo suerte pues en alguna ocasión yo también fui inmigrante.

Filosofía del Pueblo: Desarmando al pueblo

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