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Filosofía del Pueblo: Los nacos estamos de moda

Las redes sociales se han volcado desde hace días en una discusión un tanto acalorada por el hecho de que en el Zócalo de la Ciudad de México, un grupo de música regional mexicana batió un récord de asistencia

Morelia, Michoacán, 29 de septiembre de 2022.- Las redes sociales se han volcado desde hace días en una discusión un tanto acalorada por el hecho de que en el Zócalo de la Ciudad de México, un grupo de música regional mexicana batió un récord de asistencia, si, los del Grupo Firme.

Escuchar, consumir o asistir a eventos del género musical que impera en el país es una acción que para cierto sector de la población es sinónimo de ser personas vulgares y corrientes o en su modo actual de referencia “nacos”.

Parte de la  narrativa del género grupero te traslada a la vida de excesos que llevan los personajes que trabajan para el mal que nos aqueja en el país, que es la inseguridad, con un lenguaje muy descriptivo no desconocido para la ciudadanía pero que lleva a eso que tanto se defiende, la libertad de expresión.

Y que también existe la libertad de consumirlo o no, pero que al ser popular circula en el transporte, en la fiesta del vecino, coches particulares o la radio, creando el disgusto de los que no son fans de tal ritmo.

Aquí yo lo vería un tanto malinchista, pues pareciera que te diera más categoría si escuchas música extranjera, sobre todo en inglés, siendo que en Estados Unidos por ejemplo, escuchar canciones en español no eleva el estatus de nadie, normalmente pasa inadvertido.

Monsiváis ya había hecho un breve análisis de la palabra naco allá en los años 60 del siglo pasado sin éxito. Desde entonces ya se asomaba tal concepto pero pasó a ser algo cómico. ¿Y cómo no? El actor Luis de Alba le había dado vida a esa palabra en algunas de sus películas en los años 70 haciéndonos reír al referirse así a aquel que pretendía comportarse, vestir o hablar como alguien de clase media o media alta pero que sus rasgos de  origen étnico y de clase baja lo impedirían.

¡Hay niveles! Así se refieren algunos que definitivamente quieren ofender a aquel o aquellos que según ellos, no pueden pertenecer a su círculo social, económico e irónicamente intelectual.

Pero, ¿cómo alguien se atreve a ofender a su propio conciudadano a pesar de que en ocasiones solo viste o habla así porque vive en alguna comunidad o colonia popular? 

Muchos de ellos se jactan de ser inclusivos, bondadosos, religiosos y hasta compasivos con los animales, pero no con los nacos. ¿Curioso no?

La doble moral se hace presente en estos casos y con ello la polarización a causa de la discriminación creando un verdadero daño a la sociedad, pues esto arrastra a un resentimiento innecesario, únicamente porque en su imaginación algunos crearon los “niveles”.

La Constitución y libros sagrados defienden la igualdad, el primero porque somos ciudadanos y el segundo hijos de algún ser supremo, así está escrito pero no lo vemos en la práctica, no puede ser posible que haya ciudadanos y fieles de primera, de segunda y tercera.

La intolerancia es la característica principal en este tema, misma que  llega a convertirse en odio, cosa que es muy preocupante, pues tira al suelo cualquier teoría que dijera que el humano es racional y deja entrever que las luchas incansables por los derechos humanos a través de la historia junto con sus mártires fueron inútiles.

Tal vez no se compartan ideas políticas, religiosas, musicales o intelectuales pero el respeto debe imperar por sobre todo ya que el fin común de los mexicanos tiene que estar enfocado en ser una mejor nación porque; una cosa es la miseria económica y otra la miseria humana.

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