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Filosofía del Pueblo: Un cuento de hadas

Ya se avecina la fecha de San Valentín, más conocido como el día del amor y la amistad, donde encontramos en las vitrinas de las principales tiendas o en las calles cualquier tipo de obsequio para el ser querido

Morelia, Michoacán, 20 de enero de 2022.- Ya se avecina la fecha de San Valentín, más conocido como el día del amor y la amistad, donde encontramos en las vitrinas de las principales tiendas o en las calles cualquier tipo de obsequio para el ser querido, desde ramos de flores a precios exagerados como si las trajeran desde Holanda y peluches tan caros que únicamente servirán para adornar un esquinero de la casa, con el tiempo se convertirán en un juguete para el gato y más tarde un criadero de ácaros o en el peor de los casos en la basura a causa de un rompimiento.

Las películas de amor no brillarán por su ausencia, pues ahí dibujan situaciones con parejas que tendrán que librar un millón de obstáculos para poder estar juntos y así vivir felices para siempre, como lo promete Walt Disney con las historias de princesas. Lo anterior acompañado de una fuerte publicidad para comprar en línea, tiendas de marca o restaurantes de lujo.

Pero a los escritores de tales historias normalmente se les olvida escribir el después de la boda o la unión de la feliz pareja, jamás te describen que para pagar tal boda se necesitó bastante dinero, dependiendo de los bolsillos de los comprometidos o familiares.

No hablan de que terminando la luna de miel habrá que lidiar  con los familiares de cada uno, ya saben, los cuñados metiches, suegros que opinan bastante con los consejos para todo, pelear acerca de el sazón que había en su anterior casa, las lonjas que se harán notar, pues ya no habrá necesidad de mantener la rigurosa línea una vez que ya se aseguró a la pareja.

También habrá que asegurar la morada y si es que ya la tienen, amueblar el lugar a gusto del más dominante, contemplar el transporte, planear la familia (si es que quieren)  y que no interfiera tanto con los horarios de trabajo, buscar quien se los cuide, el precio de los pañales y la leche, ponerse de acuerdo con la limpieza de la casa, borrar las cuentas de redes sociales, o por lo menos borrar contactos incómodos.

Una vez que se acerca la navidad y año nuevo, negociar con quién habrá que pasar cada fecha, poner horario para divertirse si es que hay la posibilidad, advertir que algunos amigos no son bien vistos, comprar la despensa, pagar recibos, juntar salarios, estar dispuesto a soportar los ronquidos y otros ruidos.

Mirar que con el paso del tiempo el enamorado ya no llega con un ramo de rosas sino con una caguama o la princesa ya no conserva ese peinado por las mañanas al igual que el maquillaje, también los reclamos y escenas serán mas continuos (aplica para ambos) las salidas al cine o para pasear posiblemente no terminen bien o simplemente no se concreten por cualquier tema, etc, etc, etc…

Lo anterior es solo el inicio, ya no hablemos de cuando va creciendo la familia o alguna eventualidad no grata.

Aquí es donde la frase “y vivieron felices para siempre” ya no encaja, en ninguna de esas historias de fantasía hicieron alarde de tales hechos, por lo tanto la decepción se hace presente pues en la mente sólo había imágenes de un cuento de hadas.

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