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Filosofía del Pueblo: Un jinete herido

Un jaripeo debería estar totalmente reglamentado para proteger ambas partes, evitar el maltrato animal y tratar de que no haya ningún deceso o consecuencias tales como: pérdida de algún miembro y quedar paralítico o mal mentalmente por los golpes en la cabeza

Morelia, Michoacán, 28 de abril de 2022.- El pasado domingo se llevó a cabo un espectáculo en la plaza de toros “Monumental de Morelia” donde se presentó un intérprete de los corridos tumbados o música regional, como algunos le nombran.

Antes de su presentación y como ya es costumbre se realizó el jaripeo, espectáculo traído por los Españoles a México, el cual consta de una persona jineteando un toro de monta, así lo conocen, son bastante grandes, pesados y letales al momento de propinar alguna patada o embestida.

La crueldad con la que hacen que el toro reaccione es, insertando una espuela filosa en la parte baja del toro, entre las costillas y el abdomen, ocasionando rasgaduras en el cuero o piel del toro y con ello obligándolo a reparar y ese es el espectáculo que también consiste que el jinete debe durar el mayor tiempo posible sobre el animal, lo cual lo hará que pueda ganar los premios que ofrece la empresa que organiza tal espectáculo.

Suelen ser premios bastante miserables para lo que en realidad se arriesga, que es la vida, y así fue como uno de estos bovinos le ha propinado tremendas patadas en la cara a uno de los participantes de la monta de esa tarde, captando la atención del presentador, mismo que hacía un llamado por el micrófono a los elementos de protección civil que normalmente el ayuntamiento obliga tener en shows multitudinarios.

Días después los familiares hicieron un llamado a la población para cooperar en la operación que se le debería de hacer a la persona afectada pues recibió varios golpes en la cara de parte del pesado ejemplar que intentó vencer en el ruedo.

Hasta aquí es donde ya las cosas no van bien, por el solo hecho de encontrarse muy grave en el Hospital Vivil de la ciudad, esto nos da a entender que la empresa que contrata a los que montan no se les ofrece ningún tipo de seguridad social o apoyo económico para los accidentes.

Accidentes que por las condiciones en las que se atreven a subir al toro son totalmente inevitables, los que caen si ningún rasguño debe ser únicamente suerte, ellos cuentan para tal proeza como ya les decía, con una espuela afilada, un pantalón jean, una camisa de manga larga, botas, un sombrero y la bendición del público.

Un servidor tuvo la oportunidad de asistir a un espectáculo similar en California, donde a los jinetes se les obliga a usar casco, un peto como el de los karatecas (parecido, no el mismo). Al toro solo se le sujeta con un lazo en mitad del cuerpo y no se le permite usar ninguna espuela u objeto que dañe al animal, claro, la monta tiene menos duración, pues en México prácticamente se debe ir amarrado y enganchado.

Si buscas en Google noticias similares aparecen bastantes y de varios años atrás con fines fatales, relatados con una normalidad indiferente, como si fuera parte del espectáculo.

Esto nos lleva a pensar: ¿Dónde están las autoridades municipales o estatales para regular dichos eventos? Porque desaparecerlos sería lo más fácil, solo que recordemos que son tradiciones salidas de las rancherías y con un sentir muy arraigado, pues cada que hay alguna fiesta patronal lo esperan con gran fervor.

Aún así debería estar totalmente reglamentado para proteger ambas partes, evitar el maltrato animal y  tratar de que no haya ningún deceso o consecuencias tales como: pérdida de algún miembro y quedar paralítico o mal mentalmente por los golpes en la  cabeza.

Realizar un jaripeo lleva una gran derrama económica para todos los participantes, desde los dueños de los toros, los que contratan y ganan por medio de la taquilla, la venta de alcohol que no puede faltar, comida, golosinas y los grupos o bandas que usualmente amenizan el momento, sin olvidar al que hará bailar al final a todos, ese que su nombre  aparece en los carteles y bardas de mayor tamaño.

En un portal local de noticias en internet, se hizo pública la noticia acerca de que en el hospital estaba el individuo mal herido, pero los comentarios en su gran mayoría eran preguntando por la salud del toro, cosa que parece chusca, pero no así para los que viven la tragedia, la división de opiniones sí debería captar la atención de las autoridades, en especial los diputados locales que poco se les ve participando en temas locales, pues la vida de un ser humano es muy importante sin dejar atrás las condiciones de dichos animalitos para que no se les dañe.

Aquí el único que no se le garantiza ganar es al jinete, ya que es imposible predecir lo que pasará una vez que haya subido al lomo del enorme animal solo para que tenga un poco de reconocimiento y escaso dinero que será difícil que le alcance para cubrir un accidente como el que se vivió el fin de semana y no se diga el sufrimiento de su familia, pues una vez que sale de la plaza, nada hará parar el espectáculo pues éste debe continuar sin más ni más.

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