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Hablando de totalitarismo y mesianismo (Por: Alejandro Vázquez Cárdenas)

Se aprecia el rasgo más sobresaliente del individuo con vocación mesiánica: Su inocultable inclinación a la verbalización retórica, al agresivo discurso vindicativo, a la fácil demagogia, al señalamiento de culpables fácilmente identificables y estigmatizables

Morelia, Michoacán, 28 de abril de 2020.- Primero unos datos. El concepto de totalitarismo es relativamente nuevo, sus antecedentes modernos se remontan a la Revolución Francesa. Pero sus raíces más antiguas se pueden rastrear en el Estado Espartano. Es un fenómeno característico del siglo XX, que tuvo sus expresiones más marcadas en los regímenes totalitarios de Stalin, Hitler y Mao, que se ha hecho extensivo a otros regímenes situados en diversas latitudes del planeta como en la Cuba de Fidel Castro y el de Kim Jong II en Corea del Norte.

Lo característico del totalitarismo ha sido utilizar una determinada ideología, basada bien sea en un conflicto racial o en la lucha de clases para modificar las estructuras de la sociedad, por medio de la fuerza, para crear una nueva sociedad que se pretende homogénea y controlada en todos sus aspectos, en la que supuestamente estarán erradicados para siempre y en forma definitiva los pretendidos vicios del modelo de sociedad que se quiere remplazar.

Recordemos a Rousseau, que afirmaba que el pueblo siempre aspiraba al bien, pero no siempre tenia la capacidad para discernir en qué consistía este valor. Por lo tanto era necesario determinar las condiciones necesarias para que el pueblo pudiera ser instruido en que era lo que más le convenía.

Evidentemente para alcanzar ese objetivo era indispensable que una dictadura controlase el sistema educativo y restringiese la libertad de prensa.

En cuanto al mesianismo, históricamente la idea del Mesías está intrínsecamente asociada a la noción de salvación, de redención, de liberación social y política. Con el devenir de los siglos, tal vez desde el alba del cristianismo primitivo, la evolución ha venido asignándole nuevas expresiones a la secular noción de mesianismo hasta convertirla en parte del léxico laico de la política y llegando a ser ahora  intercambiable con el término Caudillo.

Tal pareciera que cuando las sociedades experimentan largos y agobiantes períodos de insatisfacción colectiva y de prolongadas carencias de legitimidad jurídica, política e institucional algunos sectores de dichas sociedades, sus «élites pensantes», optan por devanarse los sesos buscando salidas viables a los laberintos de incertidumbre y tragedias en que las sumergen las recurrentes e inevitables etapas de transición inherentes a todo cambio de estructuras.

Y es ahí, justamente en ese preciso momento histórico-social  en que aparece en la escena pública el Mesías o el Caudillo, ya para entonces anhelado y solicitado por las legiones de resentidos de siempre. 

Es precisamente en estas circunstancias cuando se aprecia el rasgo más sobresaliente del individuo con vocación mesiánica: Su inocultable inclinación a la verbalización retórica, al agresivo discurso vindicativo, a la fácil demagogia, al señalamiento de culpables fácilmente identificables y estigmatizables: los ricos, la derecha, el imperialismo, y actualmente en México “La mafia del poder”.

Para concluir resumo algunas de las características más representativas de lo que es el totalitarismo.

1.- La realidad existente es conocida solo por unos pocos, la élite totalitaria.

2.-  El resto de los mortales o una gran mayoría de la población no puede captar ni entender la realidad.

3.- El totalitario está en posesión de la Verdad Absoluta y tiene la clave para entender el mundo.

4.- El resto de los mortales está  manipulado y no es capaz de participar de la “claridad” y certeza absoluta que “ilumina” a los totalitarios, por ser inferiores  moral o intelectualmente.

5.- Los creyentes de esta dictadura tienen una misión, están impelidos a expandir e imponer su particular visión.

6.- Sus métodos proselitistas varían en función de sus posibilidades, desde el discurso incendiario y la propaganda facciosa hasta  la misma violencia.

7.- Debido a que la realidad es muchísimo más compleja y multifactorial que el burdo planteamiento totalitario y aquella no es acorde totalmente a ninguna teoría, necesitan el recurso de afirmar que las discordancias son debidas a elementos saboteadores, dirigidos o guiados por sus “enemigos”

8.- Estos enemigos devendrán en el “chivo expiatorio”

9.- Las contradicciones internas no se resuelven, ni hay interés en resolverlas, solo se utiliza el insulto (también el asesinato), la descalificación del oponente, acusándosele de estar guiado por  fuerzas antagónicas y de formar parte de un complot.

10.- Las discordancias con la realidad se solventan tergiversando la realidad, incluso negando la discordancia o negando la realidad y culpando al “chivo “expiatorio” de todas las disonancias entre la teoría totalitaria y la realidad, acusándosele de confabular, de conspirar contra los totalitarios.

¿Reconoció el lector alguna similitud en la historia reciente de México? (O de Venezuela, Argentina, Bolivia etc. pues la verdad sobran candidatos).

Alejandro Vázquez Cárdenas

Periodismo y relativismo (Por: Alejandro Vázquez Cárdenas)

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