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¿Hacia dónde va México? (Por: Alejandra Ortega)

La autora, Alejandra Ortega, es subdirectora general de ATIEMPO.MX, con amplia trayectoria en medios de comunicación de Michoacán
La autora, Alejandra Ortega, es subdirectora general de ATIEMPO.MX, con amplia trayectoria en medios de comunicación de Michoacán

Ponerse a las órdenes de la ONU y de los Derechos Humanos, así como de la Human Rights Watch o de la Open Society, es lo más nocivo que puede hacer un gobierno como el nuestro, es aceptar una agenda internacional de los más poderosos, en menoscabo del nacionalismo y soberanía de México.

Morelia, Michoacán, 03 de enero de 2018.- Difícil responderlo, pues nuestro país transita por un camino en el que no hay certeza, que parece más de chispazos y ocurrencias que de un rumbo trazado, ya sea hacia la izquierda o hacia la derecha.

Esto queda claro, incluso, cuando vemos las opiniones de analistas y expertos en política y economía, pero también entre aquellos ciudadanos comunes que opinan frecuentemente en las redes sociales y que están a favor del gobierno, pero que tampoco entienden bien el proyecto de nación morenista, del que algunos aseguran es un gobierno de izquierda, alejado del neoliberalismo, que es nacionalista y busca cerrar llaves a la corrupción.

Sin embargo, ¿qué tanto sabemos los ciudadanos de izquierdas, derechas o centro? En realidad muy poco, salvo algunas honrosas excepciones, pero una gran parte de la población no conoce lo que significa la izquierda, el marxismo, la ultraderecha, el liberalismo o el neoliberalismo. Pero hay orgullosos de un gobierno de izquierda que sepultará, de una vez y por todas, el nefasto y siniestro neoliberalismo.

Ya desde las campañas, quedaba claro que el proyecto de Morena no era en realidad una “izquierda”, y eso se lo reclamaron a Obrador muchos de sus seguidores más cercanos, sobre todo cuando decidió, de manera unilateral, afianzar una alianza con el Partido Encuentro Social (PES), que sabemos es de ultraderecha y además evangélico; un partido que rechaza el aborto, la eutanasia o los matrimonios gays y que éstos adopten, pero también están en contra de la legalización de las drogas.

Paradójicamente, todos estos temas forman parte de la agenda que promueve Olga Sánchez Cordero, Esteban Moctezuma y Jorge Alcocer, principalmente.

También fue incongruente cuando arropó a muchos “itamitas” dentro de sus filas, aquellos que él mismo fustigó y calificó de “responsables de la tragedia nacional”. Y sumó a su proyecto varios cuadros ex panistas pertenecientes a la ultraderecha o “Yunque”.

Así que desde un principio aquello parecía la construcción de un Frankenstein, sin mucha lógica y con elementos bastante disímbolos, lo que ya auguraba para México un rumbo no definido.

Y luego de conocer el presupuesto del gobierno federal para este año, más crece la incertidumbre, pues muestra a un gobierno centralista como aquellos que conocimos en la década de los 70.

Que no cierra la llave a la corrupción, más bien cierra la llave a los municipios y gobiernos estatales para que no puedan ofrecer programas de corte social y hasta propagandístico, como ya era tradición, ni becas, ni recursos a fondo perdido, ni apoyos a ciudadanos, pero tampoco para infraestructura, porque estos estarán manejados directamente por los súper delegados federales.

Así se antoja en realidad, que sean los súper delegados, o quien decida el gobierno federal, los que puedan promocionarse políticamente y electoralmente con la entrega de esos recursos que siempre han sido muy codiciados, así como las dependencias que los manejan, como la Sedesol.

Un centralismo preocupante, en el que se desdeñan instituciones creadas para transparentar y garantizar el acceso a la información de las diferentes instancias de gobierno, como el Instituto Nacional de acceso a la Información (INAI), que ha permitido que los ciudadanos conozcamos detalles específicos de cómo y en qué se gastan los recursos públicos algunas de las dependencias e instituciones de gobierno y que ahora se reduce significativamente su presupuesto, pues según el presidente, el INAI no ha hecho nunca nada.

El Instituto Nacional Electoral (INE), va por el mismo camino, recorte a su presupuesto, pese a que es uno de los órganos más importantes en el país y que garantizó la imparcialidad en esta última elección.

Pero hay más, ¿estamos seguros de que tenemos un gobierno de izquierda, que ha dejado atrás al neoliberalismo?

Según el paquete económico 2019, éste aunque es prudente y sano fiscalmente, que finalmente es lo que esperaban ver los mercados y las bolsas y que por ello no hubo mayores sobresaltos y repercusiones negativas, lo cierto es que tiene claros fundamentos macroeconómicos sustentados en criterios de una política neoliberal… Es comercialmente neoliberal.

Y así lo han reconocido algunos economistas, que incluso han dicho que el Presupuesto enviado por el presidente López Obrador a las Cámaras, es idéntico al hecho por Peña Nieto el año pasado. No se le cambió ni las comas.

Y no hace falta ser economista o experto en finanzas para darse cuenta de que este gobierno es incluso más globalista que los anteriores. De otra forma no se entiende por qué firmó un Pacto de Migración de la ONU, que tiene tintes claramente globalistas y neoliberales, dejando al garete las fronteras de nuestro país, abiertas completamente para que pasen los migrantes de cualquier parte.

El pacto prohíbe a los mexicanos cualquier expresión en contra de los migrantes o de estas olas migratorias, todo esto podrá ser considerado como xenofobia y desde ahora será un delito, que ya tuvo su primera víctima en el alcalde de Tijuana.

Ponerse a las órdenes de la ONU y de los Derechos Humanos, así como de la Human Rights Watch o de la Open Society, es lo más nocivo que puede hacer un gobierno como el nuestro, es aceptar una agenda internacional de los más poderosos, en menoscabo del nacionalismo y soberanía de México. Es decir, un poco más profundo y entreguista que las políticas de nuestros gobiernos que etiquetábamos como neoliberales.

¿Entreguistas ante quién o quiénes realmente? Ese es un tema interesante, pero que abordaremos en una siguiente entrega.

Contacto: Alejandra Ortega atiempomx@gmail.com

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