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La más grande cortina de humo (Por: Alejandra Ortega)

Por inaudito que parezca, la puesta en escena sigue y seguirá, mientras las personas mordamos una y otra vez el anzuelo que nos lanzan todos los días en forma de “noticias”, a todas horas

Morelia, Michoacán, 29 de octubre de 2021.- Desde que inició la pandemia de Covid a principios de 2020, era claro lo que estaba ocurriendo, al margen de la innegable tragedia sanitaria mundial que ha cobrado la vida de millones de personas y pese a ello, increíblemente no se ha responsabilizado a nadie; la pandemia ha sido la más grande cortina de humo que jamás hayamos visto. 

Y por inaudito que parezca, la puesta en escena sigue y seguirá, mientras las personas mordamos una y otra vez el anzuelo que nos lanzan todos los días en forma de “noticias”, a todas horas y no sólo a través de la televisión y la radio, también las redes sociales han sido un instrumento muy efectivo.

Así que quienes piensen que en Twitter o Youtube estamos a salvo de la propaganda, parece que es el medio en donde más se concentra y consume.

De esta suerte, estamos siendo bombardeados constantemente con “información” supuestamente corroborada, que sale de fuentes oficiales y que va claramente dirigida a un sector de la población. 

Del otro lado, está la “información” que emiten fuentes aparentemente alternativas y que obviamente no corrobora ninguna institución oficial, pero que atrae a otro grupo de la población igualmente numeroso y que está ávido de encontrar explicaciones que no logran satisfacer las fuentes institucionales.

Ambas líneas no llegan nunca a una conclusión, a una explicación coherente, convincente e irrebatible, y no la habrá, porque está siendo muy útil mantenernos a todos entretenidos, consumiendo y difundiendo contenido del que casi siempre desconocemos su origen, la fecha en la que se hicieron los materiales y por supuesto, fuera de contexto. Mientras otros defienden a capa y espada la narrativa oficialista.

Incluso, vemos cómo artistas reconocidos mundialmente, escritores o personajes de renombre con millones de seguidores, salen a defender una de estas dos posturas, generando más polémica y división entre la gente.

Y al margen de todo esto, ocurren un sinnúmero de situaciones por todo el mundo, algunas gravísimas pero que casi nadie atiende o parece importarles.

Por ejemplo, el golpe de estado en Sudán, apoyado por Estados Unidos, Arabia Saudí y Egipto. Las agresiones de Etiopía a Tigray, en donde los bombardeos a la pequeña y pobre Tigray no cesan y tampoco llega ayuda humanitaria.

El avance de los grupos terroristas islámicos por Oriente Medio y varios puntos de África. La influencia cada vez más grande del radical Erdogán en toda esa zona.

Es evidente la recomposición en África y Medio Oriente, mediante conflictos que parecen inducidos y pronto podríamos ver una situación similar en América Latina.

Las constantes olas de migrantes africanos a Europa, que provocan muy serios problemas, ante la mirada complaciente de mandatarios y la ONU. La alianza “AUKUS” entre Estados Unidos, Australia y Reino Unido, que busca dar un mensaje a China por medio de sus submarinos nucleares. 

El cambio de energías fósiles a “verdes” que está poniendo en jaque a muchos países, como China, Rusia, Inglaterra, Estados Unidos y la Unión Europea. Derivado de esto, se habla ya de la escasez de diversos productos que están deteniendo las más importantes cadenas productivas. Y la ONU alerta sobre una inminente hambruna en el mundo, como consecuencia del cambio climático.

Este mismo y controvertido fenómeno, que tampoco acaba de convencer a muchos, estará provocando, según la misma ONU, mayores desplazamientos humanos masivos, que alcanzarán a los países subdesarrollados de América Latina. 

La privatización del agua, otro asunto que en poco tiempo involucrará a todas las naciones y que también es “efecto” del cambio climático. El fin del modelo económico y financiero de “Bretton Woods” y la desaparición inminente del dinero físico. 

Y si todo lo anterior no es suficiente, otro hecho gravísimo nos acecha ya: una guerra “cognitiva”, impulsada por la OTAN y la Universidad Johns Hopkins, por la que estarían manipulando el pensamiento de las personas a través de narrativas falsas para inducir conflictos, incluso con nosotros mismos al punto de dudar de nuestras propias ideas y seríamos vistos como una amenaza para los gobiernos y la seguridad de nuestro entorno.

Una nueva forma de guerra, perversa, que nos convierte en armas a todos: una quinta columna incrustada. El objetivo es cambiar lo que piensa la gente y cómo actúan.

Pero, seguimos enfrascados en si existe el virus o no; en si las vacunas te magnetizan el brazo o no; en emocionarnos por las imágenes diarias de manifestaciones contra el uso del cubrebocas o el “pase verde”, sofocadas violentamente por la policía. Acciones que se ven poco genuinas casi todas, pero tienen el efecto esperado y por ello seguirán ocurriendo.

Así, deberíamos tomarnos un tiempo para reflexionar y analizar todo lo que está pasando, discernir entre información útil y la que no lo es. Descubrir también qué comunicadores y medios informativos son confiables y cuáles no. Y dejar de estar atentos a sólo un tema si queremos saber qué está pasando en nuestro mundo.

Personalmente, dudo mucho de la veracidad e independencia de aquellos que usan el tema de vacunas y cubrebocas tanto como una fijación. 

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