La perversa ideología de género (Por: Alejandra Ortega)

La autora, Alejandra Ortega, es subdirectora general de ATIEMPO.MX, con amplia trayectoria en medios de comunicación de Michoacán

La autora, Alejandra Ortega, es subdirectora general de ATIEMPO.MX, con amplia trayectoria en medios de comunicación de Michoacán

Evidentemente buscan sólo sus propios beneficios y libertades absolutas, aunque transgredan a los demás, aunque lastimen a una sociedad y abonen a menoscabar las familias y cambien una realidad natural, científica y lógica por ideologías sin sustento

Morelia, Michoacán, 31 de enero de 2019.- A pesar de las advertencias que muchos grupos pro vida y ONGs han hecho, de manera muy reiterada, sobre los peligros de la implantación de las ideologías de género en los distintos países, tal parece que estas advertencias, a veces con una retórica muy dura y cruda de la realidad que entrañan dichas corrientes ideológicas, pasan completamente desapercibidas para muchas personas.

Y aunque lo más sencillo sea cerrar los ojos a una realidad que se planta de lleno delante de nuestras narices, esto está permitiendo que los múltiples grupos y organizaciones (lobbys para ser más concretos), tengan el camino libre para operar de la maneras más insólitas la transformación de las sociedades y adormecerlas para que acepten de muy buena gana ideas que son contrarias al mismo ser humano.

Porque la realidad es que estos lobbys hacen uso de un lenguaje lleno de eufemismos, engañoso, mentiroso, que encubre verdaderas perversidades y las muestra dulcificadas, minimizadas, para que sean bien aceptadas entre la población.

Ejemplos de esto hay muchos. Pero el hacer creer a la gente que hombres y mujeres somos iguales, entraña la propia destrucción del ser humano que inicia una lucha tremenda de ellas por equipararse a ellos. Mujeres que intentan demostrar a toda costa que son iguales o mejores que los hombres y pueden hacer las mismas cosas o incluso más y mejor que ellos, sin percatarse que en ese tránsito ellas están perdiendo una gran parte de su naturaleza, que termina por cambiar a toda una sociedad, pero no para bien, nunca es para bien.

A ellas se les convence de que es mejor estar solas, e incluso con otras mujeres, porque un hombre no puede ser una compañía sana, pues es violento y controlador y ejemplos de esta retórica abundan. Incluso se aprecia de forma muy clara en la obra escrita de Simone de Beauvoir, una de las principales feministas y teóricas del marxismo cultural, pero que va más allá de sólo el feminismo concebido como una forma de exigir derechos legítimos a las mujeres y que en esas épocas no tenía, como el voto político o el de asociarse en sindicatos o trabajar jornadas menos largas con permisos para ausentarse para criar a sus bebés.

Simone de Beauvoir asegura que la mujer no nace, se hace. Es decir, la mujer es una suerte de construcción social, negando su naturaleza y la causa biológica. Estas ideas que en ese tiempo no calaron tan profundo, hoy recobran una fuerza inusitada, usándose estos artilugios para demostrar que el ser humano nace igual, con condiciones idénticas y es la sociedad la que construye el género, por lo que entonces es completamente válido y hasta sano, que cada individuo se interprete a sí mismo como le gusta, como lo sienta, porque a final de cuentas estas son preferencias y gustos.

Incluso, actualmente se promueve que los niños pequeños de educación pre primaria, ya puedan elegir el sexo que les guste y esta elección debe respetarse y el Estado debe garantizarla por sobre cualquier idea de los padres para cambiarla.

Al menor se le empieza a sexualizar de una manera muy obvia y hay casos como el niño estadounidense Desmond Napoles, que desde los 7 años ya participaba en los desfiles gays y es considerado el primer “Drag Kid” en el mundo. Un niño de apariencia famélica, muy pálido, con ojeras y algunos problemas de dicción evidentes a sus ya 11 años, pero a pesar de todo, es el modelo a seguir hoy de muchos niños, pero sobre todo de muchos ¡adultos!

Así se va preparando a la población para aceptar este tipo de cosas, que en otro momento hubieran sido consideradas como ruines y aberrantes al utilizar menores de edad para erigir una figura homosexual, cuando a un niño no tendría que ensalzársele por esas razones jamás, pero para quienes aún no estamos influidos de tales ideologías, es clara la manipulación y la manera en la que intentan deciros a todos, que los niños son personas sexualizadas, capaces de tener sexo con otras personas, fomentando el verlos con morbo.

Y es que aquí viene la otra cara de esas corrientes ideológicas: la pedofilia. Que entre estos lobbys es considerada una preferencia sexual más, como el bisexualismo, el fetichismo, el transexualismo, etcétera.

Pues aunque en muchos grupos sociales esto aún suene a terrible, hay países que abogan, discuten y legislan al respecto. No es un secreto que en Holanda hasta hace muy poco existía un partido político de pedófilos y que una de sus propuestas era precisamente la legalización de esta práctica. Asimismo, en Francia recientemente se aprobó una ley que deja sin definir una edad mínima para que los menores consientan tener relaciones con adultos.

En Canadá las autoridades son muy laxas cuando se trata de estos delitos a menores. Incluso está documentado que existe el turismo sexual, pero sobre todo pedófilo de canadienses en Cuba.

Pero hay más, la ideología de género y los lobbys LGTB+ propugnan por la libertad de las mujeres para que aborten. Es un tema que ha permeado de manera muy importante en muchos países y que cuando se legaliza la que llaman “interrupción del embarazo”, eufemísticamente, avanzan las exigencias para que los abortos puedan practicarse cada vez en una etapa más avanzada de la gestación, hasta llegar incluso a aceptar que el bebé pueda ser matado fuera del cuerpo de la madre si ésta así lo pide.

¿Exagerado? ¡Y perverso también!, pero muy cierto. Es una realidad que desgraciadamente nos está alcanzando también a los mexicanos.

La semana pasada el Senado de Nueva York, aprobó una ley que permite a las mujeres abortar hasta el momento del nacimiento del bebé, esto como una medida de “salud reproductiva”, que ciertamente ni es salud porque muere un bebé y tampoco es reproductiva porque va en contra totalmente de la reproducción.

En Argentina, una joven de 16 años con 6 meses de embarazo ganó un recurso legal para que le practicaran un aborto en un hospital, a pesar de que en el país sudamericano no se pudo legalizar esta medida.

El caso fue muy sonado porque los médicos que estaban en contra de practicar el legrado a la mujer, se vieron obligados por una orden judicial. El bebé de 6 meses de gestación salió del cuerpo de la madre completo y vivo, los médicos no se atrevieron a matarlo y lo dejaron hasta que falleció. Lo más traumático para ellos y quienes son pro vida, es que el bebé tardó 10 horas luchando por su vida, contraviniendo la naturaleza de un médico, de un experto en la salud y de un obstetra, que estudia para salvar la vida de la madre y la del hijo, pero que el Estado los obliga a matar bebés.

Y ya existe también el aborto selectivo. En Canadá, como en otros países que tienen un importante servicio de salud pública, cada vez es más común que las mujeres decidan abortar si el bebé que gestan no es del sexo que ellas quieren. Y es curioso que las madres no quieran tener niñas.

Así que todo esto debería hacernos reflexionar sobre el real objetivo de los lobbys LGTB+ y la implantación de la ideología de género, que evidentemente no brega por una mejor sociedad, tampoco lo hace defendiendo los derechos de los niños y las mujeres. Evidentemente buscan sólo sus propios beneficios y libertades absolutas, aunque transgredan a los demás, aunque lastimen a una sociedad y abonen a menoscabar las familias y cambien una realidad natural, científica y lógica por ideologías sin sustento, que se centran en los gustos y percepciones personales, egoístas, falsas y muchas veces misóginas.

La autora: Alejandra Ortega. atiempomx@gmail.com