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México en estanflación (Por: Rubén Alcántar)

Mientras en la sede de la ONU el presidente López Obrador presentaba su proyecto de instaurar un “Estado Mundial de Fraternidad y Bienestar”, la realidad en su país demuestra resultados muy distintos

Morelia, Michoacán, 09 de noviembre de 2021.- Mientras en la sede de la Organización las Naciones Unidas (ONU) en Nueva York el presidente López Obrador presentaba su proyecto de, instaurar un Estado Mundial de Fraternidad y Bienestar” que en teoría habría de garantizar una vida digna a 750 millones de personas que habitan en condiciones de pobreza, la realidad en su país demuestra resultados muy distintos.

En materia económica la crisis y la recesión son conceptos que todos, o al menos casi todos conocemos, indican que las cosas van mal, sin embargo pocos sabemos que ello puede empeorar; un concepto técnico y que únicamente los expertos en materia económica utilizamos es el de “ESTANFLACIÓN” suceso que en los hechos es lo peor que puede ocurrir a una nación.

La estanflación es un fenómeno económico en el cual las tasas de crecimiento económico se tornan nulas o incluso negativas, se dispara la inflación de precios a la alza, aumentan las tasas de desempleo, y las utilidades a la producción de bienes y servicios se desploman, caso que en nuestro país experimentamos al pie de la letra de lo que el concepto nos dicta.

Actualmente experimentamos como país tasas de inflación a las que quizá no estemos muy acostumbrados en las últimas décadas; poniéndole cifras quiero decir que, para la segunda quincena del mes de octubre la inflación en nuestro país alcanzó ya la cifra del 8.37% con respecto a la quincena inmediata anterior y del 6.24% en su comparación con el mismo periodo en el año anterior, cifra demasiado elevada y que por supuesto alarma considerando que la meta por parte del Banco de México se sitúa anualmente en el rango del +-3%.

En cuanto a crecimiento económico no podemos más que concluir que la recuperación no ha sido ni por cerca lo esperado, tras un 2019 de ligera contracción (-0.1%) y un 2020 de enorme crisis (-8.6%), se esperaba que en este 2021 la recuperación económica con la reapertura “normal” de la actividad económica nos llevara al menos a los niveles previos a la crisis, sin embargo los resultados han resultado decepcionantes.

Para el final del tercer trimestre de 2020 la contracción económica alcanzaba ya el -9.56%, siendo que tras finalizar el mismo periodo en este año la cifra de recuperación apenas alcanza una recuperación del 6.86%, es decir nos encontramos aun en una contracción de -2.7% de lo que era nuestro país en cuestiones de Producto Interno Bruto previo a la crisis.

De acuerdo a cifras de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo que realiza el INEGI en su comparación anual la población económicamente activa se redujo en 1.6 millones de personas, y dentro de esta misma encuesta la cifra de desocupación con respecto a 2020 alcanzó los 2.1 millones de personas, cifra que deja bastante en claro que pese al aumento de empleos formales registrados en el Instituto Mexicano del Seguro Social, el sector informal continua gravemente afectado y sin capacidad de recuperación

Si a esto aunamos que de acuerdo a los resultados presentados por parte del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) los “Resultados de Pobreza en México 2018-2020”; las cifras de pobreza demuestran una realidad bastante deplorable para los sectores más vulnerables de nuestro país, dado que el aumento en las personas en condiciones de pobreza alcanzó un 7.9% que representa a 4.8 millones de personas y la pobreza extrema se disparó un 24.1% teniendo un aumento de 2.1 millones de personas.

Pocas veces las cifras en todas sus dimensiones y mediciones demuestran situaciones tan criticas y poco alentadoras, sin embargo en esta ocasión los números no mienten, y más que solo no mentir, demuestran que nuestro país ya no atraviesa una crisis, ni tampoco una recesión, nuestro país ingresa al peligroso fenómeno de la estanflación, suceso que como mencioné al inicio, en materia económica es lo peor que puede ocurrir a un país, queda esperar que las condiciones externas mejoren, sin embargo, si ello no viene acompañado de una estrategia interna efectiva para paliar los efectos negativos, no resta más que concluir con mucha tristeza y preocupación que, lo peor apenas está por venir.

Por mi raza hablará el espíritu (Por: Rubén Alcántar)

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