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México en la carrera por la vacuna (Por: Alejandra Ortega)

Seremos un país “privilegiado” en el que se aplicarán las dosis suficientes para que estas empresas puedan culminar los protocolos necesarios. Es decir, seremos los conejillos de indias de las farmacéuticas.

Morelia, Michoacán, 13 de agosto de 2020.- México se une a la carrera mundial por la fabricación de la vacuna contra el Covid-19, buscando ser los primeros en tenerla lista. Carrera que se ha convertido en un asunto económico y de geopolítica, que definirá quiénes se erigen como potencias en el ramo y la enorme influencia que tendrán en los demás países.

Y en el camino, ¿cuántas vidas se llevarán por delante?.

México y Argentina, como ya lo ha hecho Rusia, China, Cuba y varias farmacéuticas líderes en el mercado, han anunciado que trabajan en la producción de la vacuna. 

La alianza de México y Argentina para tener la inmunización pronto, es parte de un proyecto mayor, en el convergen la farmacéutica AstraZeneca, la Universidad de Oxford, la GAVI Alliance y la empresa Shenzhen Kangtai Biological Products, que es una de las mayores fabricantes de vacunas en China, además del empresario mexicano-libanés, Carlos Slim.

AstraZeneca producirá 2 mil millones de vacunas, esto lo hará a través del financiamiento que buena parte de los gobiernos del mundo le han otorgado, incluido Trump.  Así, Argentina se encargará de producir la sustancia activa, mientras que México completará el proceso y envasará.

Este proyecto ha sido bien visto y apoyado por la Organización Mundial de la Salud, lo cual significa mucho, pues ese ente global y la Fundación Bill y Melinda Gates, se han convertido en los adalides de la salud, aunque fueron estos mismos los que no pudieron, no supieron, o no quisieron controlar los primeros brotes de la enfermedad, convertida pronto en una pandemia de dimensiones monumentales.

Hasta aquí todo pareciera una buena noticia en la que México está involucrado. Sin embargo, hay detalles que hacen dudar de que esto sea tan bueno como nos lo anuncian.

Y es que, además México ha signado convenios con varias farmacéuticas para colaborar en la fase de prueba de estas vacunas y una de ellas es precisamente la de AstraZeneca. Así, seremos un país “privilegiado” en el que se aplicarán las dosis suficientes para que estas empresas puedan culminar los protocolos necesarios. Es decir, seremos los conejillos de indias de las farmacéuticas. 

Nos dicen que la vacuna es segura y al parecer el gobierno de México lo cree, pues el presidente Andrés Manuel López Obrador, tiene listo un fondo de 100 mil millones de pesos para la compra del compuesto. 

Sin embargo, dentro de la información que ha circulado en los últimos días, se habla de un crédito de 2 mil millones de dólares por parte de China a América Latina, para que todos puedan tener acceso a la vacuna. Crédito que significa deuda, en medio de una crisis global, provocada por un virus que le debemos a… China. 

Así salen a relucir los negocios, pues por una parte hay créditos para la adquisición de la vacuna, y por otra, los países son obligados a financiar su producción.

Y, ¿qué tan segura es la vacuna?

Llama la atención que a AstraZeneca se le ha dotado de inmunidad contra los posibles daños secundarios que pueda generar su vacuna, misma que muy pronto será comercializada en buena parte del mundo.

Ruud Dobber, ejecutivo de AstraZeneca, nos da una respuesta contundente que deja claro que esta carrera por la inmunización es más un asunto geopolítico y económico, que de salud.

Según Dobber, “es aceptable que los países corran con los riesgos que pueda tener la vacuna, dada la situación de emergencia”.

Curioso, pero ya Estados Unidos tiene en su legislación un apartado dentro del Código sobre Estándares de Responsabilidad, que advierten que “ningún fabricante de vacunas será responsable en una acción civil por daños que surjan de una lesión relacionada con la vacuna o muerte asociada con la administración de una vacuna…”.

Pero no sólo no será segura ninguna de las que nos presenten ni AstraZeneca, ni Rusia, ni China, ni Cuba; sino que tampoco ésta será la panacea.

Y una mala noticia para aquellos que esperan con gran anhelo la “inmunización” y que creo que harán cualquier cosa para obtenerla: La vacuna no va a significar el retorno a la “normalidad” que hasta marzo de este año conocíamos. 

Hemos entrado a una encrucijada muy compleja, de la que no va a ser nada fácil salir, con vacuna o sin ella.

Estamos en manos de un sistema intrincado pero perfecto, del que parece que no se sale nadie, ni siquiera el mismo Trump. 

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