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México, ¿muy lejos del intervencionismo e injerencismo? (Por: Alejandra Ortega)

Bajo esta nueva realidad, debemos estar más atentos a las distintas señales que envían no sólo Estados Unidos, sino otros países que se frotan las manos por tener el control del país “azteca”. Y me refiero a España.

Morelia, Michoacán, 20 de octubre de 2021.- El intervencionismo de Estados Unidos en México ha sido uno de los más grandes problemas en la historia de este país. Incluso, desde que México fue “independiente”, la injerencia norteamericana en muchos asuntos políticos y económicos era evidente.

A este tipo de relación nos hemos acostumbrado ya. Gobiernos van y vienen y han sido muy pocos, quizás sólo un par de ellos, los que marcaron una distancia más o menos clara entre ambas naciones. Y ¿Cómo está este gobierno con Estados Unidos?

La respuesta es sencilla, no hay en realidad una diferencia en el gobierno de la 4T y los anteriores. Pudimos ver a Donald Trump incluso elogiando a Obrador, llamándolo amigo; y también hemos visto a un gobierno de Biden, cuyos funcionarios de primer nivel como Kamala Harris y John Kerry han visitado nuestro país y se han mostrado muy amistosos con el mandatario mexicano. Sin embargo, algo sí está transformando la relación bilateral.

Pero este viraje no obedece a un cambio en los gobiernos, a los actores políticos que vemos en los gabinetes y que salen en la tele todos los días.

Estados Unidos atraviesa por una situación muy crítica. El mundo se está transformando y están emergiendo nuevas potencias que se disputan la hegemonía global, en detrimento de la supremacía que hasta hace poco tenía la Unión Americana.

Estos cambios en la geopolítica han producido también modificaciones para nuestro país y el resto de América Latina, en donde observamos que la influencia del vecino del norte ya no es la misma y que incluso hay una fuerte intervención de Rusia y China en varias de estas naciones.

Estamos muy acostumbrados a que cualquier cosa sospechosa que suceda en México, se le achaque a una intervención norteamericana y en muchas ocasiones así era. Pero bajo esta nueva realidad, debemos estar más atentos a las distintas señales que envían no sólo Estados Unidos, sino otros países que se frotan las manos por tener el control del país “azteca”.

Y me refiero a España.

Otro detalle que valdría la pena explicar, es que debemos diferenciar entre país y grupo de poder. Y en el caso que estamos pretendiendo analizar, cuando mencionamos Estados Unidos y España, en realidad no nos referimos a una entidad política, sino a quienes están detrás del poder y las caras visibles representadas por Joe Biden y Pedro Sánchez.

De esta forma será un poco más sencillo comprender lo que en realidad está sucediendo tras bambalinas y a qué situaciones nos estamos enfrentando realmente.

No es novedad que España tenga las manos muy metidas en México desde hace muchos años, aunque siempre fue con límites que imponía el gobierno del país vecino también.

Pero ahora, la configuración geopolítica es otra, la realidad es distinta y Estados Unidos no puede hacer frente al papel que estaba llevando hasta hace algunos años, para aglutinar a toda América Latina. Hoy necesita que sus aliados le ayuden y quién mejor que España.

Un país que comparte una historia con nosotros, que tiene el mismo idioma, una raíz cultural y que además, en el poder de la nación ibérica, está el mismo grupo que controla también a Estados Unidos: El progresismo globalista antinacionalista.

Quizás por ello, en los últimos años hemos visto un resurgimiento, en todos los medios, de temas históricos que nos acercan a la “Madre Patria». Una vorágine de estudiosos y no tanto, que se empeñan en presentarnos una versión melosa, empalagosa de lo que fue el proceso de la Conquista, tan pero tan manoseado por uno y otro extremo.

Si ya era abrumador escuchar y leer a tanto historiador y novelista que ensalzaba la figura del indígena, mostrándolo como una víctima sufrida, oprimida, violentada y arrasada por el español, al extremo, sin hacer distinciones y aglutinándolos a todos en sólo “indígenas”; también lo está siendo hoy todo lo que se escribe y se dice desde el lado opuesto. Incluso asegurando que de no haber llegado los españoles, los indígenas habrían desaparecido porque todos se comerían a todos.

Yo no tengo dudas, que este fenómeno tiene en el fondo una utilidad para los grupos de poder. Acercarnos a España por el lado del corazón, no de la razón y esto permitirá tenerlos aquí muy pronto, con una vestidura de “derecha”, de “conservadurismo” y “cristianismo”, todo falso por supuesto, ello para lograr un objetivo en favor de ese mismo grupo de poder o élite que tiene a España hecha añicos hoy.

Energías limpias y colapso de economías (Por: Alejandra Ortega)

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