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Pax narca, ¿eso queremos? (Por: Alejandro Vázquez Cárdenas)

Algo que llama la atención es que el discurso de López O. siempre ha sido muy agresivo con sus adversarios políticos y sus críticos, pero muy consecuente con los jefes de los cárteles de las drogas

Morelia, Michoacán, 07 de junio de 2022.- Todo hace suponer que en la historia de México la pax narca pactada con algunos grupos delictivos si ha existido, aunque dada la naturaleza de ilegalidad de semejante pacto no es posible dar ejemplos de acuerdos formalizados con el narco por parte de los gobernantes, aunque estos hayan existido o existan ahora más firmes y sólidos que nunca. Sería de extrema irresponsabilidad señalar a X o Z funcionario, Gobernador o Presidente de la República de haberlos realizado por la sencilla razón de que semejantes pactos no están firmados y mucho menos se ventilan públicamente.

Una realidad inocultable es el hecho de que durante mucho tiempo en México se toleró el narcotráfico con la muy equivocada idea de que eso no era nuestro problema, que nosotros, México, éramos simplemente un «país de paso».

Pero pactar con los cárteles de la droga no es cosa sencilla. El problema reside, y esto es un razonamiento elemental, en que el narco , por la misma naturaleza de sus negocios, cuenta con mayores incentivos para no cumplir con lo pactado y de paso tiene sobradas razones para considerar a su contraparte como débil, pues el mensaje que recibe es que no pueden combatirlo.

¿Se obtiene alguna ganancia al tener un pacto de facto con el narco? Por lo pronto puede lograrse una aparente tranquilidad social. No deja de haber delitos, ni de existir episodios que nos demuestren la ferocidad con la que se combaten entre sí estos grupos, pero el problema, al menos en la percepción popular, parecerá menor.

Sin embargo hay un pequeño detalle, no hay ninguna seguridad de que este pacto se cumpla a cabalidad por la sencilla razón de que el narco no tiene un mando único, existen varios cárteles, es fácil que surjan nuevos y no hay una disciplina «vertical».

El problema del narcotráfico en México tiene decenios, mínimo desde mediados del siglo pasado. Pero en algún momento se rompió el delicado equilibrio entre autoridades y crimen organizado y la cosa se complicó terriblemente.

En el sexenio del Presidente Felipe Calderón México entró a la lucha en contra del narcotráfico usando básicamente la fuerza del Estado, pero viendo los resultados tal parece que eso no fue suficiente; faltó abrir frentes en otros aspectos. Viendo las cosas hacia atrás resulta fácil ver que falló; simplemente no tenemos un aparato judicial honesto y eficiente y nunca se atacó a fondo el problema del lavado de dinero, los prestanombres del narcotráfico, esos individuos ligados al poder político y económico del país. Sabían quienes eran, pero nada se hizo para contenerlos.

Así y todo la lucha continuó en el sexenio de Peña Nieto, una lucha que no se podía ganar, pero que no se debía perder, pues perderla significaba claudicar en todas la obligaciones de un Estado con sus habitantes

Pero las cosas cambiaron, y mucho, con la llegada a la Presidencia de López Obrador.

Se hace a un lado la persecución y el combate al crimen organizado, se proclama a los cuatro vientos la rendición del Estado con la política de “Abrazos, no balazos”, los decomisos de narcóticos que antes eran por toneladas, caen a niveles ridículos y lo más grave, las muertes por la violencia se incrementan, los criminales ahora tiene la seguridad de que poco se hará por combatirlos, y si acaso , por mero accidente, coinciden el Ejército con los delincuentes las instrucciones son huir, no ofrecer resistencia, pisar el acelerador para retirarse y no molestarlos.

Señales de que el combate al narco no es prioridad los vemos con solo buscarlos. Uno de los muchos conflictos que tiene el presidente López O. con los Estados Unidos es el haber cancelado la autorización a la DEA para utilizar el aeropuerto de Toluca. Para los EUA esa medida incrementa las sospechas de que el gobierno de López Obrador tiene un acuerdo no escrito con los cárteles de la droga.

Algo que llama la atención es que el discurso de López O. siempre ha sido muy agresivo con sus adversarios políticos y sus críticos, pero muy consecuente con los jefes de los cárteles de las drogas. Es más que evidente que su gobierno usa toda la fuerza del Estado para amenazar a todo crítico de su gobierno usando y divulgando ilegalmente información del SAT y otras instancias para desacreditar e intimidar, mientras es nula su actuación contra los criminales, a quienes jamás critica, les otorga impunidad y en el colmo del cinismo, los trata como víctimas, “son humanos” dice lastimeramente.

Por si hubiera alguna duda en esto días leemos en las noticias “El presidente Andrés Manuel López Obrador expresó su molestia de llamar ‘Triángulo Dorado’ a la región comprendida entre Chihuahua, Sinaloa y Durango por lo que propuso renombrarlo como el “Triángulo de la Gente Buena y Trabajadora” o “La Región de la Buena Vecindad”. “No me gusta, me molesta que le llamen el Triángulo Dorado, y ojalá entre todos busquemos la forma de llamarle ‘el triángulo de la gente buena y la gente trabajadora’ o ‘la región de la buena vecindad’, o algo así. Pero ya hay que cambiar eso porque aquí hay mucha bondad, mucha gente buena, trabajadora”.

Después de escuchar esto ya no queda espacio para la duda.

Alejandro Vázquez Cárdenas

Iatrogenia (Por: Alejandro Vázquez Cárdenas)

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