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Petate del muerto (Por: Alejandro Vázquez Cárdenas)

La CNTE, verdadero petate del muerto en toda su extensión, grupo manejado por un pequeño y conocido número de agitadores que, en un verdadero Estado de Derecho, no durarían muchos días en libertad

Morelia, Michoacán, 27 de julio de 2021.- Petate, según el diccionario de la Real Academia viene del nahua petatl, que significa estera,  refiriéndose a una estera de palma que se usa para dormir en ella, pero también significa hombre embustero, despreciable y estafador.

La expresión petate del muerto, y su adjunta, asustar con el petate del muerto son antiguas expresiones, de uso relativamente común en México, pero más en los estados de Jalisco y Michoacán. Su historia al parecer se remonta a la colonia, en el siglo XVI, cuando existió una cofradía, llamada  de la Santa Vera Cruz, con su iglesia y hospital anexos; ahí se veneraba la imagen de un Señor Crucificado llamado «de los siete velos».

Por uno de los muchos oficios que hacía la cofradía de la Santa Cruz, se derivó la frase «asustar con el petate del muerto», la cual se hizo muy popular entre la gente; el origen nos lo cuenta el señor José T. Laris:  «Entre los principales deberes de los cofrades de la Santa Vera Cruz, era el asistir a los ajusticiados que morían en el patíbulo; y así, al ser condenado a muerte un reo, se entregaba a los Hermanos cofrades, quienes lo confortaban y corría por cuenta de ellos los gastos que ocasionaba el sepelio del ajusticiado, inclusive la mortaja y el ataúd».

Con el tiempo, por la escasez que padecieron los Caballeros de la Santa Cruz, ya en el siglo XVIII no proporcionaban a los cadáveres más que un miserable petate que era llevado del hospital al lugar del ajusticiamiento.

«Los espíritus mezquinos que de todo hacen mofa, comenzaron no sólo a motejar a los cofrades de Santa Cruz, llamándoles, Caballeros del Petate, si no que cuando veían venir la procesión conduciendo el petate a guisa de mortaja, exclamaban: No me asusten con el petate del muerto. Frase que salía de los labios de la gente maleante o que estaba en peligro de correr la misma suerte del reo por sus actos facinerosos».

Actualmente tenemos varios ejemplos de lo que puede considerarse como auténticos petates del muerto. Son personajes y grupos inflados artificialmente, y para colmo con dinero proveniente de nuestros bolsillos, vía erario, para hacernos creer que son lo que simple y sencillamente no son, ni lo han sido, ni  pueden ser.

Un ejemplo es el Sub Marcos, personaje que enarbolando una buena causa y con un excelente manejo mediático fue capaz de prolongar sus quince minutos de fama.  Los agitadores de la opinión pública intentaron agigantar los alcances de la revuelta zapatista, presentándola como susceptible de incendiar al país, aun cuando su campo de acción se limitaba a unos cuantos municipios de Chiapas.

Meses más tarde, al evidenciarse que sus huestes, no tenían capacidad de influir ni siquiera en los acontecimientos políticos de los municipios circundantes, debieron resignarse al declive. Quisieron revivirlo a mediados de 2001, cuando el gobierno federal les permitió marchar al DF. Apenas los encapuchados retornaron a la selva, fueron de nuevo olvidados. Actualmente  el señor vive encapsulado en un mundo irreal, acompañado de un reducido numero de seguidores. Su tiempo pasó y su mensaje interesa solo a  sus fieles admiradores.

En Michoacán otro petate del muerto es la Coordinadora Nacional de Trabajadores del Estado, CNTE, agresivo grupo sindical desprendido del sindicalismo oficial «charro», y según muchos articulistas firmemente ligado a estructuras de la 4T.

La CNTE,  verdadero petate del muerto en toda su extensión, grupo manejado por un pequeño y conocido número de agitadores que, en un verdadero Estado de Derecho, no durarían muchos días en libertad.

Son muy graves los daños que han causado a los escolares y por ende a la sociedad entera. Grupo sin respeto alguno por las necesidades de la sociedad que seguirá causando problemas mientras las autoridades no se decidan a aplicar la ley.

Por el bien de todos, es tiempo de enterrar ya a esos «petates de muerto»

Alejandro Vázquez Cárdenas

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