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Proyecto Secreto: Ayuda al presidente más exitoso en cien años

Es lo que él siente según se desprende del manejo de su ego en sus discursos, ayudarlo es hacerlo enfrentar la realidad.

Morelia, Michoacán, 06 de julio de 2020.- El presidente de México es la primera autoridad en el país, debemos acatar sus direcciones, colaborar y trabajar para buscar el bien común, primeramente de los pobres.

En toda obra humana, en la gestión presidencial hay altibajos, avances y retrocesos porque la nación está formada de seres humanos que no son perfectos ni todo lo hacen bien. Eso es una ilusión.

Comentan los analistas en los medios de comunicación el presidente está muy enojado porque recibe muchas críticas. Así lo expresaron los columnistas de El Universal.

Afirma Andrés Manuel que nunca se había atacado tanto a un presidente. En su afán permanente de hablar de sí mismo como una persona muy virtuosa afirma que él responde con la tolerancia. en los hechos agrede.

A manera de broma, “sin querer queriendo”, como con guante blanco amenaza en serio a los que lo critican.

Con afirmaciones que la filosofía clásica cataloga de gratuitas condena a los periodistas y los acusa de estar al servicio de empresas que les pagan para atacar al presidente, inocente, impecable, purísimo, que todo lo hace bien y no tiene mancha de culpa. Pedirá a los comunicadores un porcentaje de lo que les pagan las empresas por atacar a Andrés Manuel.

En el tiempo de las conferencias mañaneras, AM pasa una buena parte del tiempo en hablar de sí mismo, con el plural majestático de “nosotros”. Sus palabras ofrecen muchos datos para conocerlo en un plano psicológico. Los psicólogos franceses usan esta expresión: el que habla se hace vulnerable. Hay innumerables mexicanos que lo están haciendo de manera espontánea.

Otra gran proporción de tiempo la dedica a descalificar a quienes no le aplauden todos sus actos, iniciativas y gestión. Hay muchos ataques, es el presidente que más ataca a quienes no son de su movimiento. Nunca un presidente había atacado tanto.

Todos están catalogados y juzgados, el presidente tiene una mirada de juez para quienes no comparten sus ideas y proyectos de transformación, de quienes señalan los riesgos y de quienes dan cuenta de los fracasos e informan los datos que no le convienen al presidente.

Tiene un concepto maniqueo de su persona: todo en Él es perfecto, digno de publicarse y merecedor de la aprobación incondicional de los demás, si no lo hacen son unos tontos, incapaces de apreciar.

¿Han escuchado ustedes alguna vez en sus labios el reconocimiento de una falta o error? Desde luego que no y jamás lo van a escuchar pedir una disculpa. La palabra “perdón” no existe en el diccionario de los políticos.

Ayudar al presidente es permitirle que se conozca a sí mismo, que se ubique ante los retos difíciles y complejos que tiene el país. Hacerle sentir que es un hombre que vale como persona.

Hay que reconocerle que como vocero de la presidencia lo hace bien y con mucho gusto. Podemos aplaudirle los golpes que le da a la corrupción, como en el caso Lozoya, Siempre debe cuidar de que la justicia sea para todos, no sólo para sus adversarios. Le ha hecho falta decir “que se haga la voluntad de Dios en las mulas de mi compadre”.

El buen juez por su causa empieza, debe hacer justicia a sus protagonistas de la transformación, así el defraudador Napoleón Gómez Urrutia, gobernadores del PRD en Michoacán que endeudaron al Estado y desaparecieron el dinero. A tantos otros que andan con él, cuando habla condenando a los corruptos, como era antes debe hacerles la limpia porque ellos son los de antes, los corruptos. Hay que recordar de qué partidos salieron él y muchos de sus colaboradores.

Ser presidente de México es un privilegio, una gravísima responsabilidad, un reto imposible y una tarea ardua.

En el pueblo de la Biblia no había presidente sino rey. Se revela ahí: “el rey, elegido por Yahvéh, y por el consagrado, será visto como su hijo. Deberá por tanto hacerse defensor de los débiles y asegurar al pueblo la justicia”. Él Compendio de doctrina social de la Iglesia, n. 377 aduce innumerables citas de los libros sagrados.

El presidente entra en el proyecto secreto de Dios para México. Afirmar lo contrario es una herejía y una blasfemia, pretender, así sea velada y astutamente, hacer servir a Dios en los proyectos a veces perversos de los políticos. El presidente actual es político y ha tratado a Dios políticamente, como sostiene Bernardo Barranco, para justificar sus ideas buenas o absurdas, para hacerlo servir a sus planes, así sean soberbios y egoístas, planes fariseos.

Es un crimen de lesa majestad caer en el fanatismo y el compromiso y adular al primer mandatario ciega, falsa, irresponsablemente, buscando, no el bien de México sino intereses bastardos y mezquinos o mareados por el triunfo político.

Cuando se vive la aventura de elegir un presidente y ser conducido por él se entra en el orden maravilloso de la verdad y del bien, en el proyecto que Dios, el Creador y el guía del universo tiene para los hombres en sociedad.

Cuando las elecciones no son limpias, se compran los votos y otras mañas, se deslegitima la presidencia.

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